Traje de gala

| 9/1/2001 12:00:00 AM

Traje de gala

Aunque este podría ser un buen año para la cadena textil-confección, la concentración de mercados y la importación de textiles son señales de alerta.

Sin duda, Colombiamoda fue un éxito. Sus contactos comerciales superaron los US$10 millones, el despliegue publicitario y el posicionamiento de Colombia como una de las mejores pasarelas de la región quedaron en evidencia. Además, este año cerrará, muy seguramente, con el récord de las exportaciones nacionales del sector de textiles y confecciones, con ventas cercanas a US$1.000 millones, la cifra más alta de los últimos 10 años.

Pero no todo es color de rosa en el sector. Su dinamismo se puede ver afectado por las amenazas que representa tener concentradas las exportaciones en solo dos destinos, en el peso de la maquila (equivale al 70% de las exportaciones de las confecciones) y en el hecho de que aún quedan muchas compañías por desarrollar una estrategia exportadora. Por eso, este momento, uno de los mejores en la historia de la industria, también se convierte en el mejor para superar estas amenazas.



Lo que falta



Las confecciones siguen jalonando este sector y representaron el año pasado el 72% de las ventas al exterior de toda la cadena. El primer semestre del 2001 mantiene su dinámica con US$245 millones. Sin embargo, el 70% de las ventas al exterior están en Estados Unidos (52%) y Venezuela (22%), y los nuevos mercados son pocos. Las posibles restricciones a las importaciones por parte del vecino país, la caída en la demanda en Estados Unidos y la incertidumbre frente a las ampliaciones del Atpa son advertencias claras. De ahí que sea necesario diversificar.



En este sentido, algunas empresas ya empezaron a retomar nuevos rumbos, en especial hacia Europa. Es el caso del Reino Unido, mercado hacia el cual las exportaciones de confecciones crecieron 39% entre enero y abril del 2001 frente al mismo período del año anterior. Si bien las cifras no son altas (cercanas a US$5 millones), el potencial de crecimiento de este mercado, que solo representa un 1,7% del total de la participación en los primeros meses de este año, es enorme. De hecho, según Guillermo Ricardo Vélez, director de Proexport en ese país, empresas como Crystal o Cannon tienen nuevos espacios en ese destino. La preocupación que hay es que la dinámica de las confecciones no beneficia a toda la cadena, debido al aumento en la importación de textiles. Esto demuestra que se fortalece, en parte, la maquila y no el valor agregado.



Si bien el auge en la importación demuestra la falta de competitividad del sector textil, paradójicamente se están abriendo nuevas posibilidades de exportación para productos nacionales como tejido de punto y tejidos impregnados --para uso industrial-- que vienen creciendo en su participación.



Para Manuel Rubio, un comprador español de paquete completo para El Corte Inglés y que desde hace 3 años compra anualmente cerca de 70.000 piezas en el mercado colombiano, la relación calidad y precio del producto que ofrece el país, frente a otros competidores de la región, como Brasil, Perú y más recientemente Uruguay, es la más aceptable. "Muchas empresas por la crisis están en disposición de hacer lo que el mercado externo les exija, aunque no tienen una gran experiencia exportadora".



Es un hecho que ya hay una mentalidad exportadora y, como lo menciona Roque Ospina, director de Inexmoda, se reconoce a Colombia como una de las mejores agujas del continente. Pero quedan varias tareas pendientes y tal vez la más importante de ellas tiene que ver con el tema de las inversiones para que este esfuerzo se mantenga. La reconversión industrial no se debe detener. Sin embargo, aún no se sabe cuánto tiene que invertir esta industria. Mientras que algunos consideran que para exportar una cifra cercana a US$1.500 millones, se necesitan inversiones por US$400 millones, para otros, como Cidetexco, una adecuación de tecnología en un solo subsector --el de pantalonería-- requeriría US$185 millones. Es hora, entonces, de definir qué se necesita y cuál es el verdadero norte.



El camino continúa. Las empresas en muchos casos reaccionaron a tiempo frente a las necesidades del mercado y a los cambios del negocio. Ahora el reto es consolidar el crecimiento y convertir las amenazas en oportunidades.



Las ejemplos

Pese a la difícil situación de Colombia, las empresas multinacionales siguen creyendo en el país. Ejemplo de ello es la inversión por US$200 millones que planea Texaco entre el 2002 y el 2003.



Coinvertir ganó el premio otorgado por Corporate Location, como la agencia de promoción de inversión extranjera que más progresó durante el 2000.



La estrategia



Estos dos hechos son el resultado de la labor conjunta de Coinvertir y las multinacionales por poner en contexto la situación de Colombia y los beneficios que representa invertir en el país, para retener la inversión existente y atraer nueva.





IED. Del mundo a Colombia

En el mundo. Durante el 2000, los flujos de inversión extranjera directa (IED) superaron los US$1,1 billones, con un aumento del 14% frente a 1999.



En los países desarrollados. Llegó a US$900.000 millones en el 2000. El crecimiento de la IED en el mundo se vio jalonado por el crecimiento de 17% hacia estos países.



En los países en vía de desarrollo. Durante el 2000 se mantuvieron relativamente estables, en el orden de los US$190.000 millones.



En América Latina. En el 2000, los flujos de IED fueron US$74.000 millones, lo que representa una disminución de más de un 20% con respecto a los US$93.000 millones que ingresaron en 1999.



En Colombia. Los flujos de IED crecieron 17,5%, al alcanzar los US$1.340 millones.
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