Trabajo en equipo

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Trabajo en equipo

La cadena de petroquímica y plásticos es competitiva y viene creciendo, aunque importa sus materias primas. La clave, desarrollarse en conjunto y buscar siempre crecer.

La importancia de la cadena plástica y petroquímica cada día es mayor. Con exportaciones de US$1.200 millones y un crecimiento real de la producción de químicos básicos y plásticos de 11% en lo corrido del 2002, esta cadena que incluye plásticos, cauchos, petroquímica, fibras, pinturas y tintas, ha mostrado su potencial para crecer.



Buena parte de este crecimiento se debe a que las empresas han entendido el concepto de cadena y están trabajando como tal. En una industria como la petroquímica, en la cual las inversiones de capital son gigantescas, la utilización de la capacidad de planta depende de que el mercado crezca y para que esto ocurra, se necesita llegar al consumidor final con productos de buena calidad y adaptados a sus necesidades. Esto solo es posible si hay colaboración en la cadena a la hora de desarrollar nuevas soluciones. Hoy, muchas empresas trabajan directamente con sus clientes no solo brindándoles asistencia y soporte técnico sino, además, desarrollándoles productos y ajustando su capacidad según los requerimientos que ellos tengan.



"Esta industria se desarrolla en paralelo; por eso, al final, es productiva. El desarrollo de cualquier eslabón contribuye al desarrollo de la cadena. Hay un trabajo de solidaridad y compromiso", afirma Carlos Alberto Garay, presidente de Acoplásticos, el gremio que agrupa a la industria de plásticos y petroquímica y que se convirtió en Caso de estudio de la Universidad de Harvard.



Un segundo factor que explica el crecimiento es la amplia visión del mercado internacional y del largo plazo. Así, esta cadena exporta a Estados Unidos, la Comunidad Andina, Europa y Asia, tanto en forma directa como indirecta, por medio de sectores como el automotor y el de alimentos. Obviamente, hay más presencia en los mercados cercanos, pero, como afirma un empresario: "ahora, nos estamos aventurando un poco más". Es notable, además, que estas exportaciones se han enfocado en productos de valor agregado en los que la rentabilidad es mayor (ver gráfica).



La inversión lleva a que el rezago frente a la primera línea de la tecnología mundial sea relativamente pequeño (según Acoplásticos, es de solo tres años). La actualización tecnológica ha sido uno de los factores que ha motivado el trabajo como cadena. Las empresas del sector y el gremio han unido esfuerzos en la formación y el desarrollo del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y del Caucho, cuyo objetivo es procurar mejoras en productividad y competitividad para la industria, que se mantiene a la vanguardia en tecnología y capacitación.



La orientación hacia los mercados internacionales es creciente. Propilco, por ejemplo, el año pasado culminó la construcción de una planta que aumentó su capacidad por encima del doble de la anterior con el objetivo de atender el mercado internacional. La tecnología le ha permitido a la cadena poner especial énfasis en el desarrollo e innovación en productos, lo cual ha sido vital para crecer. "Les damos valor agregado a nuestros productos con innovación. Colombia tiene grandes oportunidades para ofrecer productos novedosos en diseño", afirma María Helena Velásquez, presidente de Imusa.



El rápido crecimiento de la cadena hace más evidente la obstrucción para su desarrollo al no materializarse los planes de ampliación y modernización de la refinería en Cartagena y una planta de olefinas que produciría etileno, propileno y otros aromáticos que requiere toda la cadena. En este momento, la cadena está cortada en Colombia y los insumos de la industria petroquímica son importados. La compra de estos insumos en el mercado mundial permite aprovechar la diversidad de oferentes, pero impide que siga hacia atrás el trabajo de colaboración y creación de soluciones a la medida que se viene desarrollando hacia adelante. Esto limita el avance hacia la competitividad.



Desde hace años, hemos hablado en el país sobre este proyecto. "Nosotros estamos listos, pero estamos esperando que se tomen acciones concretas", afirma Jorge González, promotor del proyecto de Olefinas y Aromáticos del Caribe. En el gobierno pasado, la decisión alcanzó a ser avalada en un documento Conpes, pero al parecer el proyecto está detenido de nuevo, debido a las limitaciones fiscales de la Nación. Cuando cambie el rumbo de las cuentas del Estado, este debería ser uno de los proyectos prioritarios de desarrollo para el país.







Oportunidades

La ampliación y modernización de la refinería de Cartagena abastecería de materias primas la industria para la posterior construcción de una planta de olefinas.

El desarrollo de un cluster petroquímico en la región de Cartagena traería beneficios en eficiencia y en reducción de costos. Esta ciudad tiene potencial por su localización respecto al mercado nacional e internacional, disponibilidad de materias primas y vías de acceso, entre otras.

El diseño, la investigación y el desarrollo de productos asegurarán la competitividad de la industria. Es vital continuar el esfuerzo para desarrollar el ICIPC y la tecnología que preserve el ambiente.

En Colombia, el mercado potencial es grande pues el consumo per cápita es bajo frente a países industrializados.

El país debe ser más agresivo al detectar las necesidades de la región. Hay que estudiar los mercados, pues hay oportunidades si nos diferenciamos.



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