| 4/16/2004 12:00:00 AM

Toma de control

Los principales operadores de televisión por suscripción en el país unieron esfuerzos para fortalecer la industria, en un momento clave para garantizar su futuro.

Los operadores legales de televisión paga coinciden en dos conceptos. El primero, que el negocio está en crisis; y el segundo, que su potencial es inmenso. Ambas percepciones tienen sentido pues las oportunidades de la industria, basadas en los servicios de telecomunicaciones que permite su infraestructura, dependen de cómo afronte cada jugador sus amenazas.

Sin embargo, la experiencia de los últimos cuatro años -desde la licitación de 1999- ha demostrado que los esfuerzos individuales no garantizan la supervivencia para ninguna compañía del sector; por el contrario, la lección aprendida es que cuanto más individuales sean sus estrategias, peor; pues su más temible competidor no está en el mercado formal sino oculto en la ilegalidad. La única solución, por tanto, es unir fuerzas.

Por eso, los principales jugadores del negocio crearon a finales de 2003 la Asociación de Operadores de Televisión por Suscripción y Satelital de Colombia (TVPC). La iniciativa logró unir a las 24 empresas más importantes del sector, las cuales controlan el 95% del mercado legal. "Ellos dejaron a un lado sus intereses particulares, conscientes de que hay problemas tan graves que, si no nos unimos, no vamos a lograr que la industria crezca y se desarrolle como debería", afirma Carolina Peña, secretaria ejecutiva de la asociación.

El momento es clave para el sector y los retos, tan ambiciosos como complejos. "Desde un comienzo, definimos trabajar en tres frentes. Los temas legales y regulatorios; la transparencia en nuestros costos comunes, y la unificación de importantes criterios comerciales en la industria. En estos puntos están centradas nuestras estrategias gremiales que, en últimas, buscan garantizar la viabilidad del negocio en el largo plazo", afirma Roy Burstin, presidente de TVCable.



Problema estructural

Los operadores están de acuerdo en que la crisis del negocio nace de su misma estructura, pues la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) determinó en 1999 entregar licencias de operación y explotación demasiado segmentadas y limitadas, que incrementaron el número de operadores pero no sus mercados potenciales. Y lo peor, tampoco redujeron la piratería y la informalidad.

El ente estatal estableció, además de las opciones satelital y comunitaria, tres niveles de concesión: para poblaciones con menos de 100.000 habitantes; para poblaciones con 100.000 o más habitantes, y la zonal, para regiones más amplias (norte, centro y occidente del país). El resultado fue pasar de un mercado con 5 operadores a otro con 114, que a los pocos meses disminuyó y hoy está en 86, junto con dos satelitales y más de 700 antenas comunitarias.

Aunque la esencia del proceso licitatorio promovido por la CNTV era distribuir equitativamente el mercado, entregando zonas exclusivas, su implementación produjo una sobreoferta de operadores que compiten indistintamente por regiones, municipios y localidades. Los canales comunitarios, por ejemplo, pueden transmitir hasta siete señales codificadas, pero los operadores legales denuncian que varios de ellos violan la norma y ofrecen -sin pagar derechos- muchas más, a precios irrisorios. "En Ibagué, una compañía legal les da señal a dos piratas y reporta 2.000 usuarios, aunque tiene 30.000", dice una fuente local.

La Comisión está dispuesta a mirar ese tipo de casos, pero no cree que haya motivos para satanizar la figura de la televisión comunitaria. "No tenemos duda acerca de la función social que cumplen esos canales. Por ejemplo, en Ciudad Bolívar, a donde nadie más llega, el servicio -legal- vale $6.000 mensuales", argumenta un vocero de la CNTV.

Además de las compañías que siguieron prestando el servicio sin el título habilitante de la CNTV, hay algunas autorizadas que no son tan estrictas al pagar los derechos de utilización de los canales, reportar su número real de abonados y usar las plataformas tecnológicas.

"Por eso, hemos tomado varias medidas, tanto policiales como educativas, y les estamos haciendo a los operadores una auditoría integral, financiera, administrativa y de plataforma tecnológica, para certificar su transparencia", agrega el vocero de la CNTV.



A reducir costos

El negocio sigue afectado por la piratería y la competencia desleal. Así, la posibilidad de lograr masa crítica no es muy clara por el momento. Por eso, el segundo punto de gestión de la TVPC es atacar los costos que afectan a toda la industria y mejorar la rentabilidad sin afectar la calidad del servicio. O sea, lograr tarifas más justas y equitativas de los programadores internacionales.

La idea es que el gremio tenga mayor peso frente a ellos y logre descuentos por volumen, así como precios equitativos, que no dependan de cada negociación. Además, el objetivo es evitar la compra de los derechos sin autorización. "Tuvimos que incrementar los controles a las compañías internacionales, porque detectamos que algunas no verifican la legalidad de los compradores y les venden sus señales a empresas piratas", agrega una fuente de la CNTV.

La otra gran misión del gremio es unificar criterios entre operadores para no seguir la guerra de precios, que reventó al mercado con las tarifas promedio más bajas de la región. "En países cercanos, un paquete de 60 canales cuesta en promedio alrededor de US$20, mientras que en Colombia oscila entre US$7 y US$8, a pesar de que los costos para toda la región son iguales", comenta Roy Burstin, de TVCable. Pero la industria tiene que ser viable.

"El negocio nació de una informalidad de muchos años y el hábito de consumo existe desde hace mucho, pero no la cultura de pago. Es decir, la gente necesita el servicio pero no está dispuesta a pagar lo que vale", anota Carmen Lucila Osorno, gerente de Sky TV. La oportunidad está servida pues en la medida en que los operadores demuestren las ventajas de pagar un servicio legal, podrán aspirar al gran universo de usuarios que ya está habituado a recibir señales codificadas. De hecho, solo en el mercado formal la televisión cerrada en Colombia tiene hace dos años 16,5% de participación frente a la abierta, y poco más de un millón de usuarios. Es decir, su potencial de crecimiento sigue siendo muy grande.



Competencia leal

Por eso, mientras la TVPC lucha por crear las condiciones adecuadas para que el negocio supere su crisis, y vuelva a ser viable, las compañías tienen claro que deben ser mucho más creativas para competir en el nuevo entorno.

Sobre todo porque la percepción del servicio en general es la misma y hacer la diferencia depende más de la atención al cliente, los valores agregados y el desarrollo tecnológico. Quienes más hayan invertido en el pasado tendrán ventaja en este último punto, pues la convergencia en telecomunicaciones ya llegó y solo falta que el mercado esté dispuesto a asumirla.

"Invertimos US$30 millones en nuestro primer año y montamos una avanzada red digital de cable en el país. El mercado todavía no distingue esa ventaja tecnológica pero muy pronto nos dará la posibilidad de hacer la diferencia, porque nos permitirá llegar a los hogares con más canales y mejores alternativas de entretenimiento", anuncia Martha Elena Díaz, presidente de SuperCable Telecomunicaciones. Esta compañía, que por la crisis venezolana duró casi tres años 'quieta', invertirá este año US$14 millones de los cuales US$8,5 millones irán a ampliaciones de la red.

La tendencia es evidente. Los ingresos de TVCable hace dos años eran de 75% por televisión y 25% por internet, y ahora ya están 50-50. "Hemos registrado crecimientos superiores al 70% en la división CableNet año tras año", agrega su presidente Roy Burstin. Este año, la empresa está enfocada en reposicionar sus productos por precio y demostrar que, aparte de la calidad de sus servicios, sus tarifas son muy competitivas.

Por su parte, CableCentro ya anunció que en el segundo semestre ofrecerá también internet de banda ancha. "Hicimos una inversión inicial muy alta en infraestructura y tenemos la posibilidad tecnológica de ofrecer cualquier servicio que nuestros clientes requieran. Y ahora la necesidad son los servicios de valor agregado", dice Emilio Ávila, gerente ejecutivo de CableCentro. La compañía invertirá $30.000 millones para el sostenimiento de la operación en 2004 y US$25 millones para su expansión a más ciudades en la zona centro del país y para fortalecer sus servicios de banda ancha.

Estos casos reflejan lo que está pasando en toda la industria, que entendió el enorme potencial de una red montada no solo para televisión. En adelante, la infraestructura marcará la diferencia y los líderes empezarán a ofrecer servicios de telecomunicaciones, como telefonía (voz sobre IP). Es cuestión de tiempo. Pero el momento de recoger los frutos de las inversiones pasadas y las sinergias actuales entre operadores puede llegar antes de lo previsto, si esta unión en realidad hace la fuerza.
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