| 8/6/2004 12:00:00 AM

Todo por la papa

Un boyacense hizo hasta lo imposible para industrializar la papa criolla. Ahora, la vende incluso en Japón y pronto lanzará croquetas y papas lisas y rizadas.

En 1993, Edilberto Becerra viajó a Holanda a una cita prácticamente a ciegas con un fabricante de plantas procesadoras de alimentos y quien nunca en su vida había visto u oído hablar de la papa criolla. Aún así, aceptó recibirlo en su oficina de Amsterdam. Hasta entonces, este industrial solo había despachado máquinas para procesar papas de las que se venden en las grandes cadenas de comidas rápidas y que en una hora dejan entre 5.000 y 10.000 kilos listos para freír y servir.

Por eso, la propuesta que le llevaba este boyacense que vive en Cali hace más de 20 años y que toda la vida había suspirado por la papa criolla, esa que solo se produce en Colombia, le pareció un chiste: "Necesito una planta que procese 500 kilos por hora y que pueda aumentar su capacidad al doble".

Becerra reconoce que era como pedirle que construyera un juguete. Sin embargo, el holandés se interesó por el proyecto del colombiano y decidió apoyarlo con un diseño único. En 1995 llegaron las partes al país y solo hasta 1996, después de muchos ajustes en su ensamblaje, la planta estuvo terminada.

Este empresario valluno estuvo alimentando el empeño de convertir a la criolla en una papa tan comercial como su pariente la blanca durante más de 15 años, tiempo que llevaba comercializando este producto en el sur del país. Y una vez con la planta en funcionamiento, poco a poco empezó a ser realidad ese sueño.

La papa criolla sale precocida al vapor de agua, con cero químicos. Luego se puede congelar y preservar hasta por dos años. Sale empacada en presentaciones de una libra y un kilo y el proceso dura hora y cuarto.

Becerra comenzó procesando 2.000 kilos mensuales. En 1999, La 14 fue la primera cadena del país en abrirle las puertas. Y a medida que fue creciendo la demanda, Becerra fue creando su propia red de proveedores, la mayoría de ellos ubicados en zonas de conflicto en el departamento del Valle. Sin embargo, esto no fue obstáculo para organizar a un puñado de agricultores, a los cuales un ingeniero agrónomo asesoró y les dio una ficha técnica para obtener una papa de buena calidad.

Hoy, están inscritos 125 productores de papa criolla, con los cuales se firmó un acuerdo para absorber toda la cosecha y se fijó un precio mínimo de compra cuando los precios estén deprimidos. Esto le ha garantizado a Listo y Fresco Ltda., como Becerra bautizó la empresa, una producción mensual que oscila entre 40.000 y 50.000 kilos mensuales, aunque a veces la demanda asciende a 70.000.



Criolla al exterior

Y una de las causas de este crecimiento es que la empresa también incursionó en mercados internacionales, como Japón. Allí, de mano de la distribuidora Naturandina, también de colombianos, la papa criolla de Becerra se está vendiendo en varias ciudades japonesas desde 2001 y la demanda crece año tras año. Comenzaron enviando 100 kilos mensuales y hoy exportan 4.500, que se empacan en tres contenedores. Becerra tuvo que hacer 1.700 pruebas durante un año para obtener la calidad que se requería para poder ingresar al exigente mercado japonés. Según Julián Méndez, el encargado de Naturandina de manejar en Colombia Listos y Frescos, el producto ha gustado mucho en Japón y el crecimiento podría ser mayor, si no hubiera limitaciones en el tamaño, ya que a los japoneses les gusta la papa más pequeña.

Igualmente, están exportando un contenedor mensual a Estados Unidos e Inglaterra, respectivamente, y sobre el tapete hay nuevas propuestas para exportar a México y Corea del Sur.

Marlon Gómez, gerente de mercadeo y ventas, sostiene que la idea no era ir tras los mercados étnicos sino conquistar los gustos de japoneses, franceses, coreanos, ingleses y europeos en general.

En cuanto al mercado interno, la compañía espera lanzar próximamente derivados de la papa criolla, como puré y croquetas con salsas y sabores variados. Más adelante, la idea es sacar también papas lisas y rizadas, para lo cual ya están haciendo las primeras degustaciones, y conquistar las grandes superficies de fuera de Cali, pues solo se comercializa en La 14, Makro y Olímpica en esta ciudad. La perseverancia de Becerra hace pensar que muy pronto logrará su propósito.
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