Todo por hacer

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Todo por hacer

Colombia tiene un importante potencial como exportador de carne. Pero si aspiramos a hacerlo realidad, hay que someter toda la cadena productiva a un cambio radical.

¿Está Colombia lista para exportar carne seriamente? Difícilmente. "Exportar carne desde Colombia es una proeza" explica Francisco Mora, gerente general de FrigoCar, frigorífico que reúne 40 grandes ganaderos del norte del país.



Colombia tiene una balanza comercial superavitaria en carne bovina. Sus exportaciones de carne llegan a mercados como las Antillas Holandesas, Venezuela y el Caribe. La tendencia de los últimos años ha sido creciente y ya se acerca a US$6 millones anuales.



Sin embargo, su presencia en el mercado externo aún es pequeña e inestable y es el resultado de esfuerzos individuales aislados. Por lo demás, no son mercados exigentes y no están preparando a la industria colombiana de carne para exportar en serio.



A pesar de lo anterior, el potencial de Colombia para ser un exportador importante de carne es real. Tanto el gobierno como Fedegan, el gremio de los ganaderos, se han impuesto esta meta. Como lo afirmó hace poco el ministro de Agricultura, Carlos Gustavo Cano, la meta en el corto plazo debe ser superar permanentemente el porcentaje de 10% que hace 20 años representaron las exportaciones como proporción del consumo interno. Los ganaderos han mostrado su interés en hacer lo necesario para convertir esto en una realidad.



Son muchas las cosas que hay que hacer, pues se trata de un mercado muy difícil y Colombia no tiene hoy las condiciones. El mayor activo con el que contamos es que casi la mitad del territorio colombiano ha sido declarado libre de aftosa, un logro incuestionable. Sin embargo, la carne bovina es uno de los productos más subsidiados del mundo, de modo que el producto colombiano tendría que competir con base en calidad y aprovechar las restricciones que las enfermedades de los animales han impuesto sobre las ventas de muchos productores. Para que Colombia se consolide como exportador en mercados más rentables tendrá que ganar presencia en mercados donde los consumidores son muy sofisticados.



Para empezar, Colombia no tiene suficientes animales para exportar seriamente. Se estima que para proveer 7.000 toneladas de cortes finos, se requeriría sacrificar 450.000 animales. A este ritmo, el número de cabezas en Colombia no daría abasto. Colombia no tiene la capacidad productiva en esta primera etapa de la cadena para exportar y sostener un mercado como el europeo, dice Pilar Agudelo, del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA. Adicionalmente, Colombia tendría que mejorar la productividad de su hato, cuya tasa de extracción se ubica en 13%, la mitad de la de Argentina.



Armando Arango, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Cárnicas, Asocárnicas, reconoce que el tamaño del hato ganadero en Colombia no es significativo para pelear el mercado europeo. Sin embargo, la meta es incentivar al ganadero por medio de créditos especiales. El hato actual suma alrededor de 25 millones de cabezas y la idea es alcanzar un hato de 30 millones de cabezas dentro de 10 años, agrega Arango.



Segundo, la infraestructura de frigoríficos del país es buena y ha mejorado sustancialmente en cuanto a su tecnificación, sobre todo en aquellos que tienen participación del Fondo Nacional del Ganado. Sin embargo, solo tres de ellos están certificados para exportar y aunque ya implementan métodos sanitarios modernos, esto es relativamente reciente.



Es necesario incrementar la competitividad de toda la cadena. Esta concepción estratégica del problema apenas comienza a darse y muchos actores aún no entienden que la industria en su totalidad debe ser concebida como un equipo que jalone hacia el mismo lado para lograr la meta común.



Todos tienen que hacer un mayor esfuerzo. Los ganaderos, que son el inicio de la cadena, tienen un papel vital, empezando por cosas como implementar buenas prácticas para tecnificar sus praderas, pues el 90% del ganado del país no se alimenta con comidas balanceadas sino con pasto. También deben emplear mejores prácticas veterinarias para reducir al mínimo sustancias químicas en la carne, requisito indispensable para llegar a los mercados más sofisticados. Los frigoríficos también necesitan continuar su proceso de modernización. Este año, las autoridades sanitarias de Chile visitaron las instalaciones colombianas por ser Colombia un país libre de aftosa. En Chile los consumidores y las autoridades son exigentes y, en primera instancia, Colombia no fue aprobada. Sin embargo, los chilenos presentaron una lista de condiciones que, de cumplirse, harían posible la aprobación. Según funcionarios del ICA, el cumplimiento de esas condiciones es posible, pero es necesario trabajar en el asunto. Este es un paso que se debe dar para mejorar las prácticas del negocio en Colombia y registrar avances concretos hacia la meta exportadora. Si se logra comprometer a toda la cadena alrededor de los requerimientos de los clientes sofisticados, el proceso de cambio tomaría la dinámica propia que necesita.







Oportunidades

La entrada y posicionamiento de carne en países desarrollados le ofrecería a Colombia tres grandes ventajas. Primero, el consumo de carne en los países desarrollados es sustancialmente mayor al de Colombia y la Comunidad Andina. Mientras que en Colombia el consumo decrece hasta llegar a 16 kg./habitante, en la Unión Europea alcanza 22 kg./habitante. Segundo, Colombia obtendría un valioso conocimiento acerca de la distribución y el mercadeo necesarios para tener éxito en estos mercados. Por último, adquiriría el know-how en las más exigentes prácticas sanitarias.



Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.