| 8/22/2013 9:00:00 AM

Tiquete ganador

La inminente clasificación de la Selección de Fútbol al Mundial de Brasil 2014 puede tener un impacto favorable para la economía. Muchos sectores y empresas la miran con optimismo.

Francia 1998. Esa fue la última cita que cumplió Colombia en el Mundial de Fútbol de mayores y en la que fue eliminada en la primera ronda. 16 años después, el país sueña y hace cuentas de cuántos puntos pueden faltar para su clasificación a Brasil 2014.

El próximo 6 de septiembre se juega uno de los partidos definitivos: Colombia recibirá a Ecuador en la calurosa Barranquilla y, según los analistas deportivos, con un triunfo el equipo nacional tendría más de un pie en tierra brasileña.

Este hecho tiene a los amantes del fútbol en Colombia felices y también a muchas industrias que van de la mano del fútbol.

¿Cuál será el impacto económico en el país tras la clasificación de Colombia al Mundial? Paola Aldaz, gerente de mercadeo de Coca-Cola en Colombia, empresa que patrocina el Mundial a nivel global, señala que este evento activará la economía y por consecuencia el consumo.

“Para Colombia claramente va a ser fuerte porque toda la gente va a andar mucho más feliz”, afirma Hernán Passman, presidente de la aerolínea LAN en Colombia.

Sin embargo, la gran pregunta es cómo se puede traducir esa felicidad en resultados económicos para el país. Y ese efecto hay que observarlo desde dos ángulos: el tema macro y lo que pase en determinados sectores.

Frente al primer aspecto, según Invamer Gallup, el aumento de 3 puntos de confianza del consumidor se asimila a un crecimiento de un punto porcentual del consumo privado, y este representa 70% del PIB.

“Sin embargo, la confianza del consumidor está asociada a la situación financiera de los hogares; es decir, al empleo de las personas, al entorno económico, a la evolución de sus negocios, entre otros factores, y esto determina la intención del gasto. Una clasificación deportiva del país en algún evento internacional, en este caso de la selección del deporte más popular, sí cambia el estado de felicidad, pero no asociado a un momento económico como tal. Ese hecho puede generar consumos puntuales de camisetas, de cervezas, de televisores, pero no afecta estructuralmente el poder de compra de los hogares. Es marginal”, asegura Jorge Londoño, gerente de Invamer Gallup.

Además, porque la eventual clasificación de Colombia al Mundial competirá con hechos que pueden sacudir la estantería económica. Los procesos electorales –presidenciales y de Congreso–, periodos en los que el sector privado está a la expectativa y las inversiones se desaceleran, al tiempo que el sector público estará atado por la Ley de Garantías. También el país estará a la espera de los resultados de las negociaciones de paz y, por su parte, Bogotá vivirá el proceso revocatorio del alcalde Petro, todo esto en medio de una economía que viene desacelerándose y cuyas perspectivas se corrigen cada vez a la baja.

En ese contexto, toma relevancia el segundo ángulo del análisis: la fiesta puede representar un impulso sectorial.

Los beneficiados iniciales serán los patrocinadores de la Selección Colombia, que cambió en esta eliminatoria su esquema de apoyo. Águila sigue siendo el patrocinador principal y, de ser uno monolítico, ahora comparte escenario con otras marcas como Movistar, HomeCenter, Procter & Gamble y Pacific Rubiales. También hay otros ‘socios’ como Adidas, Golty, Canal Caracol, Effecty y Allianz. Según lo mencionó Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, esta nueva situación le ha permitido a esta organización que sus ingresos hayan crecido en 500%. Uno de los secretos mejor guardados del mundo del deporte en Colombia es el valor de estos patrocinios. Sin embargo, se conoció que pueden estar, en el caso de Águila, alrededor de los US$10 millones y para los otros, cada uno puede tener un valor entre $6.000 millones y $8.000 millones. Los patrocinios duran 4 años.

El primer negocio podría ser para la Federación, pues la clasificación valoriza la imagen de la Selección y eso se reflejaría en mayores montos una vez se terminen los contratos y venga una nueva etapa de negociación, y en los valores que se pagan al equipo en partidos amistosos. Una cosa es una selección clasificada y otra una eliminada.

Los otros negocios serían para las empresas y sectores económicos que podrían capitalizar este buen momento y determinar estrategias ganadoras (ver página siguiente).

En 2010, tras el escándalo del entonces técnico de la selección, Hernán Darío Gómez, que a la salida de un bar golpeó a una mujer, y los flacos marcadores iniciales en Barranquilla, muy pocos auguraban éxito en el proceso al Mundial 2014. Sin embargo, la llegada del argentino José Péckerman y los buenos resultados bajo su mando han catapultado no solo la ilusión de un país, sino también las apuestas comerciales.
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