| 7/23/2010 12:00:00 PM

Tiempo compartido toma segundo aire

Proyectos como la segunda etapa de Zuana, en Santa Marta, y nuevos hoteles en esta ciudad, así como torres de apartamentos en San Andrés y Bogotá se desarrollan bajo el esquema de tiempo compartido.

La euforia generada en los últimos años por el crecimiento del turismo en Colombia le está inyectando un segundo aire al negocio de tiempo compartido en el país. Esta industria, que el año pasado movió a nivel mundial unos US$15.000 millones, generados por cerca de diez millones de familias vinculadas, ha tenido un desarrollo tímido en el país, donde unas 40.000 familias están vinculadas.

Pero los vientos de cambio comienzan a soplar con fuerza, con estrategias agresivas y nuevos proyectos turísticos de las empresas que buscan impulsar nuevamente este negocio. Mientras el turismo en el país reportó un crecimiento del 5% en los cuatro primeros meses de 2010, la mayoría de las compañías que hacen parte de este negocio se han fijado metas de ventas para este año que incluso llegan al 20%, y dan cuenta de la ambiciosa apuesta que están haciendo.

La construcción y venta de una segunda etapa de 80 suites del Zuana Beach Resort, un hotel de lujo denominado Studio 59 en Bogotá, un complejo de apartamentos bajo la marca Sunrise en San Andrés y nuevos proyectos en Anapoima y Santa Marta, hacen parte de la oferta que se viene desarrollando en el país bajo el formato de tiempo compartido.

¿Cómo opera y cuál es su perspectiva? Esta industria nació a nivel mundial hace más de 40 años en Europa, pero ha tenido su mayor desarrollo en Estados Unidos, México y el Caribe. A Colombia, el sistema llegó en 1994 con el inicio de operaciones de hoteles dedicados a vender una propiedad vacacional que otorgaba el derecho a disfrutar en una temporada específica del año, a perpetuidad o por un periodo.

Del negocio de tiempo compartido hacen parte los desarrolladores -constructores de los proyectos-, los promotores, las empresas de intercambio y las cadenas de hoteles, condominios o resorts. Un cliente ingresa al tiempo compartido cuando compra a un desarrollador una propiedad vacacional que ofrece semanas o puntos que permiten a los clientes disfrutar de vacaciones a perpetuidad o por un periodo específico, durante una época del año. También lo puede hacer si adquiere una propiedad fraccional; es decir, una parte de un inmueble turístico que le da derecho a disfrutar un periodo del año allí y obtener una rentabilidad. En el caso de propiedad vacacional, esta se consigue en Colombia desde US$4.000, mientras que la propiedad fraccional arranca desde US$25.000.

Estos productos están enfocados básicamente en estratos 4 y 5.

En el negocio también están las empresas de intercambio, dos a nivel mundial, RCI e Interval, que llegaron al país hace 15 años. Estas permiten a los clientes de la propiedad vacacional o fraccional intercambiarlas para visitar otras propiedades de similar nivel en el mundo. En el caso de RCI, son 4.000 propiedades para intercambiar en el mundo mientras que Interval ofrece 2.500.

Aunque en un comienzo el negocio de propiedad vacacional en Colombia se concentró en vender semanas fijas -de las 52 que tiene el año-, se ha ampliado el esquema y hoy ofrece también 'semanas flotantes' -en otra época del año- o un sistema de puntos que dan acceso al cliente a un determinado hotel en una fecha que escoja dependiendo de la temporada.

Entre los desarrollos que manejan este esquema están los hoteles Zuana Beach Resort, Decameron, Irotama, GHL -con las marcas Sheraton y Howard Johnson-, y Germán Morales e Hijos que han incursionado con éxito en este negocio. En el mundo, las cadenas Marriot, Hyatt y Disney Vacations hacen parte de este sistema.

Juan Luis Londoño, gerente de la división de turismo de Constructora Bolívar, explica que su compañía es pionera en el negocio de tiempo compartido. "Entramos hace 15 años porque era un negocio con crecimientos muy grandes a nivel internacional, especialmente en Estados Unidos y México. Esta es una industria muy dinámica, que crece y se ha consolidado". La constructora maneja el proyecto Zuana, cuya primera etapa incluía 185 suites, de las cuales 146 se comercializaron bajo el formato de tiempo compartido y que ahora prepara una segunda etapa de 80 suites.

Frente a la perspectiva, los empresarios del sector son optimistas. "El potencial en Colombia es gigantesco", asegura Claudia Piña, gerente de desarrollo de negocios para Colombia y Ecuador del Grupo RCI, una de las empresas de intercambio más grandes del mundo.

Según explica la experta, el aumento en la seguridad, la reactivación esperada en la economía y el impacto de la globalización, ha hecho que los colombianos busquen cada día nuevas opciones en el mundo para hacer turismo..

Marcos Agostini, vicepresidente para América Latina de Interval Internacional, empresa de intercambio vacacional, cree que las condiciones que ofrece en estos momentos Colombia son muy atractivas para el negocio del tiempo compartido. "Si pensamos, por citar un caso, en una cifra moderada del mercado colombiano, por ejemplo el 20%, tenemos que son 4 millones de personas a las que podemos llegar con estos productos vacacionales", sostiene.

De acuerdo con datos de Interval, entre 2008 y 2009 la base de socios con tiempo compartido en el país registró un crecimiento de 6%, lo que muestra que existe un interés muy marcado por viajar y aprovechar los productos de vacaciones. "El trabajo que tenemos que hacer este año es estimular a los clientes para que aprovechen más este producto", agrega Agostini.

RCI, por su parte, tiene como meta para este año gestionar el ingreso de entre 5.500 y 6.000 clientes a través de compra de proyectos vacacionales o fraccionales.

Las expectativas del negocio son muy favorables en el país. Sin embargo, esto no debe llevar a los clientes a perder la perspectiva y dejarse deslumbrar por empresas que no tienen el respaldo adecuado o no son claras en sus contratos.

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