| 4/2/2008 12:00:00 AM

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En un solo año Estados Unidos incrementó la importación de libros desde Colombia en 89,9% pasando de comprar US$15,1 millones en el 2006 a US$28,7 el año pasado. Venezuela también aumentó sus pedidos en 81,4% y pasó de comprarle al país US$36,7 millones en libros en el 2006 a US$66,7 el año pasado.
Honduras, República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua, Panamá y Cuba también aumentaron la importación de libros desde Colombia y todo parece indicar que la tendencia continuará este año como resultado de las negociaciones logradas en las pasadas versiones de la Feria Internacional del Libro, un evento que se ha convertido en una verdadera ‘vitrina’ para mostrar las fortalezas de Colombia en esta industria.
Pero el reto de la industria del libro es gigante ya que del total de las exportaciones de libros, que el año pasado sumaron US$187,7 millones, el 46% corresponde a libros producidos 100% en el país, es decir editados e impresos en Colombia, mientras que la mayoría son libros que se editan en otros países y que sólo se imprimen en Colombia. “México, por ejemplo, contrata mucho la impresión de libros en Colombia y eso se cuenta dentro de las exportaciones de libros pero realmente corresponden sólo a la parte gráfica”, comenta un experto del sector.
Las expectativas para este año son grandes. Con Japón como invitado de honor a la Feria del Libro, que se realizará a finales de abril, se busca que Colombia aumente sus compradores internacionales y se genere una nueva dinámica en el mercado interno, que en los últimos años viene estancado por diversos factores como la piratería, la sustitución de producción nacional por la de productos importados y la falta de políticas para incentivar la lectura en Colombia.
Según estadísticas de la Cámara Colombiana del Libro, la producción de libros en Colombia se mantiene en 33 millones de ejemplares desde el año 2005, mientras las importaciones aumentaron al pasar de 6 millones de ejemplares en el 2004 a 8,7 millones el año pasado. Este estancamiento en la producción se ha visto reflejado en el empleo que genera la industria, el cual ha venido cayendo anualmente desde el 2002, época en que la industria generaba 16.530 empleos. Esta cifra se redujo a 14.693 para el año 2004, a 14.654 en el 2005 y mostró una leve recuperación el año pasado al registrar 15.216 empleos.
Una de las mayores preocupaciones de Moisés Melo, director Ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro radica en el hecho de que se reduzca la compra de textos escolares, que pasó de 15 millones de unidades a 8 millones entre el 2006 y el 2007. “Esto se debe a que se redujeron las compras públicas de libros y esto influyó en que cayera también la compra privada”, explica Melo.
Esa menor compra de libros se refleja también en la baja lecturabilidad que hay en el país, a pesar de haberse incrementado el número de bibliotecas en Colombia y la promoción de campañas para fomentar la lectura. Estadísticas nacionales indican que en Colombia se leen 1,6 libros por habitante al año, mientras que en Argentina la cifra es de 3,2; en España de 7,7; en Francia 12 y en los países nórdicos se leen hasta 20 libros por habitante año.

¿Cuál es el camino?
Si bien los esfuerzos por seguir impulsando las exportaciones continuarán en los próximos años es claro que el país urge medidas inmediatas para fomentar la lectura, generar una nueva cultura de compra de libros en el mercado nacional y salvar los empleos que genera esta industria, pues de lo contrario nos veremos rodeados de una oferta creciente de productos importados mientras se continúan perdiendo los empleos que genera la industria nacional.
Por ahora la gran propuesta es institucionalizar el 23 de abril como el Día del Libro y motivar al gobierno y a los empresarios del país para que adopten la costumbre de regalar libros a sus clientes, trabajadores y amigos durante ese día, para de esta manera invitar a la lectura de libros.
Esta propuesta se dará a conocer hoy en el país con la meta de que para el 2010 el nivel de lecturabilidad aumente a 3,2 libros por habitante año y de esta forma se aumente la demanda en la industria nacional.
La iniciativa ya ha sido presentada a algunos empresarios, quienes han decidido respaldarla como como una forma de lograr también un país cada vez más culto.
El reto es grande y por eso no es raro que en los próximos años se continúe fortaleciendo el tema de las ferias del libro, incluso en bibliotecas, librerías y centros comerciales del país, pues si la industria nacional no reacciona esta es la mejor estrategia para seguir abriendo las puertas de esta industria en los mercados internacionales.
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