Dinero.com Revista Dinero

El proyecto P500 de Cerrejón quedó aplazado. Implicaba la polémica desviación del Río Ranchería. La caída en los precios del mineral explica la decisión de la compañía. Roberto Junguito, presidente de Cerrejón.

| 12/12/2012 12:00:00 AM

Terreno minado

La caída a la mitad del precio del carbón comienza a preocupar a las tres más grandes mineras del país: Drummond, Prodeco y Cerrejón. ¿Fin de la locomotora carbonera?

El mundo del carbón está sufriendo una silenciosa revolución: la del shale gas. Se trata de un combustible no convencional, cuyos yacimientos se encuentran asociados a depósitos de roca de esquisto. Para ser explotado tienen que ser usadas grandes cantidades de agua que fracturan las rocas y liberan el hidrocarburo.

La revolución consiste en que uno de los más grandes consumidores de energía del mundo tiene enormes yacimientos de este combustible: Estados Unidos. En los últimos tres años, los estadounidenses han triplicado su producción de shale gas y hoy es una fuente importante de energía para su economía. El resultado es un cambio estructural en la demanda energética del planeta.

El shale gas compite directamente con el carbón, pues es fuente para la generación termoeléctrica. También compite directamente con el petróleo, pues es una fuente importante de combustible. Ambos han comenzado a ser desplazados por el gas, del cual Estados Unidos tiene enormes cantidades.

En el caso del carbón, los efectos saltan a la vista: en los dos últimos años los precios internacionales de este mineral han caído a la mitad, de US$150 a US$80 la tonelada. Ese desplome ha traído consecuencias nefastas para los jugadores de la industria carbonífera, ya que muchos se han visto obligados a cerrar minas o reacomodar sus operaciones. “Uno de nuestros clientes se convirtió en competidor”, asegura Roberto Junguito, presidente de Cerrejón, al señalar los cambios estructurales que está viviendo ese negocio gracias a la revolución energética en Estados Unidos con el tema del shale gas.

El asunto tiene enormes implicaciones, no solo económicas sino geopolíticas. Gracias al auge del gas, por ejemplo, Estados Unidos va a comenzar a exportar petróleo a partir del año entrante. Para el año 2020 superará a Arabia Saudita como el productor de petróleo más importante del mundo, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Las proyecciones del World Energy Outlook dicen que para 2035 la canasta energética de Estados Unidos estará dominada por el shale gas y el shale oil. Se trata de dos combustibles no convencionales, más baratos y más limpios que sacarán de su propio territorio. Ello en contravía del uso del carbón y el petróleo.

El efecto colombiano
Toda esta revolución energética en Estados Unidos ya se empezó a sentir en el mundo del carbón. Solo este año, los precios internacionales han caído cerca de 35% y eso afecta la balanza comercial y la economía colombiana.

Según las cifras del Dane, las exportaciones de carbón cayeron de US$6.387 millones registrado a septiembre de 2011, a US$5.837 millones en los primeros nueve meses de 2012. Esto representa una reducción en valor de 8,6%. Solo en septiembre la caída fue de 52%.

Por eso, las compañías carboneras empezaron a mirar cómo recortar sus presupuestos. Un ejemplo de ello es la decisión, de Cerrejón, de aplazar los estudios para su proyecto P500, que implicaba la desviación del Río Ranchería.

“Los proyectos de inversión requieren capitales grandes y cuando los márgenes se reducen es necesario postergarlos. Por eso no vamos a seguir los estudios de ese proyecto”, señala Junguito.

Cerrejón se va a concentrar en el Proyecto P40. “Queremos pasar de producir 32 a 40 millones de toneladas. En P40 la inversión es por US$1.300 millones y ese proyecto va al 50%. Eso nos da para mantener la producción en esos niveles hasta 2033, cuando vence la concesión”.

Por el lado de Prodeco y Drummond hay muchas expectativas. La primera, filial de la multinacional suiza Glencore, está construyendo sus facilidades portuarias con cargue directo en Ciénaga y espera que el próximo año entre en operación.

Drummond deberá empezar con un proyecto similar en los próximos meses y sigue con la expectativa de aumentar la capacidad del tren que va del Cesar hasta Ciénaga en la Costa Atlántica. Los proyectos de inversión están a la orden del día y muy seguramente tendrán que ser revisados ante el nuevo escenario de precios.

Asia, la esperanza
El otro factor clave es la balanza de la demanda mundial: mientras la participación de Estados Unidos y Europa en la demanda global de energía pierde peso, Asia e India siguen ganando espacio. Según la AIE, en 2035, casi 70% de la demanda de energía estará concentrada en India, China, Medio Oriente y el resto de países no desarrollados.

Ese es otro reto para las carboneras colombianas, cuyos principales clientes son Estados Unidos y Europa. Transportar una tonelada de carbón con “Destino Asia” resulta US$10 más costoso que para otras potencias carboneras como Australia o Suráfrica. Así que no va a ser fácil encontrar mercados alternativos para el carbón que salga de Colombia.

Para seguir creciendo, las empresas tienen que ser más competitivas, pues sus márgenes se están reduciendo; de hecho ya hay minas que resultan muy costosas y que se han cerrado en Estados Unidos, Australia, Rusia y Suráfrica.

Por eso, todas las empresas mineras coinciden en que no es momento para aumentar los impuestos ni las regalías a las carboneras. De acuerdo con ellas, este sería otro factor que apretaría los balances de las compañías.

El asunto también es preocupante desde el punto de vista fiscal. El Gobierno proyectó para el próximo año un precio de US$75 por tonelada para un total de producción de 93 millones de toneladas. La ecuación es tan sencilla como reveladora: si se dan esas proyecciones, el país tendría unos ingresos al año por US$6.375 millones.

Pero si las cosas no funcionan y los cambios estructurales en los mercados del carbón significan una caída en el precio promedio, por cada dólar menos, el país estaría perdiendo US$93 millones en ingreso anual. Si el golpe es de US$10, la caída en exportaciones para Colombia sería equivalente a US$930 millones.

El carbón sigue siendo uno de los principales sectores de la economía colombiana. Los cambios que está registrando la industria son estructurales y mal harían las autoridades económicas en esperar que esta sea solo una coyuntura: el escenario mundial del carbón se está transformando radicalmente. Los expertos no prevén que las altas cotizaciones de este mineral vuelvan por encima de los US$100 algún día. Es necesario precaver escenarios en los que el carbón deje de ser una de las grandes fuentes de divisas para el país. Un tema al que hay que echarle mucho lápiz.
¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×