| 10/4/2003 12:00:00 AM

Televisión, ¿gol a los derechos?

DirecTV demandó a 10 empresas de televisión cerrada por competencia desleal, al transmitir partidos que había vendido a la televisión abierta. ¿Qué sucedió y cuáles son las implicaciones futuras?

Hace apenas unos meses, el país fue testigo de dos hechos históricos: primero, el fallecimiento del jugador de Camerún Marc Vivien Foe en el partido que la selección de su país jugó frente a Colombia el 26 de junio. Y el segundo, la ubicación de la selección Sub 17 de Colombia en el cuarto lugar en el mundial de la categoría jugado en Finlandia en agosto, la mejor posición que ha alcanzado un equipo colombiano en un torneo mundial de fútbol. Estos dos hechos se observaron en el país gracias a que RCN y Caracol compraron los derechos para televisión abierta a DirecTV Latinoamérica, por una suma cercana a los US$1,5 millones, que incluye también los derechos para el Mundial Sub 20, que se realizará en noviembre.

Sin embargo, por la retransmisión de estos torneos por los sistemas de televisión por suscripción, DirecTV Latinoamérica demandó ante la Superintendencia de Industria y Comercio a 10 empresas de televisión cerrada por competencia desleal y por haber tomado la señal y retransmitirla por sus sistemas, cuando los derechos solo los había vendido a la televisión abierta. Esta es una situación muy compleja, porque si bien DirecTV es el dueño de los derechos y los licencia para limitar y autorizar su transmisión, también es cierto que la ley en Colombia obliga a las empresas de televisión por suscripción a retransmitir la señal de los canales abiertos.

Las implicaciones de esta controversia van mucho más allá de las consideraciones jurídicas. Uno de los temas más sensibles hoy en el mundo es la propiedad intelectual y los derechos de autor, un campo en el que países como Estados Unidos son muy exigentes. A raíz de las preferencias arancelarias que este país otorgó unilateralmente a más de 6.000 productos colombianos, las autoridades estadounidenses están vigilando permanentemente el tema de derechos de autor en Colombia.

En ese escenario, Colombia podría quedar vetada por no respetar los derechos de una compañía. "¿Por qué voy a vender unos derechos en Colombia si no me garantizan las condiciones que fijo para que se utilicen mis derechos?", pregunta un experto en televisión. Esto pondría en riesgo, por ejemplo, la transmisión del Mundial de Fútbol de 2006, cuyos derechos aún no se han comercializado.

Pero este no es un tema nuevo. Las diferentes interpretaciones en materia de regulación, especialmente en el tema de televisión, son un claro síntoma de la falta de claridad jurídica, en momentos en que la propiedad intelectual y los derechos de autor toman una particular vigencia por las negociaciones de los acuerdos de libre comercio que se avecinan -Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y ALCA- y en los que Colombia está apostando gran parte de su futuro.



Los hechos

¿Qué pasó y cómo se llegó a esta situación? DirecTV Latinoamérica compró a ILS -la empresa alemana que tenía los derechos de la FIFA y que quebró- los derechos para comercializarlos en México, Colombia, Argentina, Chile, Venezuela y Uruguay, por un valor superior a US$450 millones.

DirecTV aportó a Galaxy de Colombia -su filial en el país- los derechos de transmisión de la Copa Confederaciones -que se jugó en Francia del 18 al 29 de junio de este año-, el Campeonato Mundial Sub 17 -que tuvo lugar en Finlandia del 13 al 30 de agosto pasado- y el Campeonato Mundial Juvenil -que se jugará del 27 de noviembre al 19 de diciembre próximos-. Estos derechos solo cobijan la televisión abierta o pública y se reservó los derechos para televisión cerrada. A su vez, Galaxy licenció los derechos para las transmisiones por televisión a RCN y Caracol por US$1,5 millones.

RCN y Caracol decidieron, entonces, codificar la señal el 18 de junio, por lo cual las empresas de televisión por suscripción no la recibieron vía satélite, como es habitual. Incluso, el primer tiempo del partido entre Colombia y Francia no se vio por las señales de cable. Sin embargo, luego de varias consultas telefónicas, algunas de esas empresas decidieron tomar la señal aérea y retransmitirla y otras, como Sky, se mantuvieron al margen.

Por haber retransmitido la señal, DirecTV, con la ayuda de la empresa de abogados Prieto y Carrizosa, demandó ante la Superintendencia de Industria y Comercio por competencia desleal a TVCable Bogotá, Superview, Cablecentro, EPM TV, Cable Unión de Occidente, Visión Satélite, Cablevisión, TVCable Promisión, TVCable del Pacífico y Costavisión.

La posición de los cableoperadores es que, según el artículo 11 de la Ley 680 de 2001, los operadores de televisión por suscripción deben garantizar sin costo alguno a los suscriptores la recepción de los canales colombianos de televisión abierta de carácter nacional, regional y municipal que se sintonicen en el área de cubrimiento.

"Esta situación tiene 3 componentes. Uno, que los cableoperadores no pueden estar obligados por la ley a retransmitir las señales abiertas sin cargo alguno a los televidentes y, al mismo tiempo, estar forzados a pagar por programación que esté contenida dentro de esa señal. Dos, se está estableciendo una diferenciación artificial entre los usuarios de la televisión cerrada y los que reciben solo señal aérea. Y tres, si a los cableoperadores se les va a forzar a comprar derechos, esa compra tiene que venir con algún derecho de explotación de esos mismos derechos", afirma Mauricio Correa, vicepresidente de contenido de TVCable Bogotá.

Sin embargo, la contraparte esgrime otras razones. "En Colombia se establece una obligación y no un derecho en cabeza de los operadores de la televisión cerrada. Esta obligación es la de garantizar el acceso al público a las señales de la televisión abierta sin cobro alguno. No puede aceptarse que la manera de cumplir una obligación sea violando un derecho, máxime cuando la obligación puede cumplirse con un contrato de licencia de los derechos o permitiendo al usuario desconectarse de la señal cerrada para tomar la señal pública del aire", explicó DirecTV Latinoamérica. Esto generaría una contradicción en la regulación que crea zonas grises y no le permite definir las fronteras.

Mientras la Ley establece la obligación de transmitir la señal de los canales abiertos, la Comisión Nacional de Televisión (CNTV), en una comunicación del 22 de julio pasado, señaló que "los operadores de televisión por suscripción no están obligados a transmitir señales de los canales de televisión abierta que han sido codificadas como consecuencia de un acuerdo privado que protege derechos de autor y conexos". Y añade que "estos operadores no pueden tomar del aire las señales de televisión pública abierta que hayan sido codificadas o restringidas".

El proceso se encuentra en la Superintendencia de Industria y Comercio y el 23 de septiembre pasado en la Resolución 26617, la entidad de vigilancia abrió la investigación. DirecTV solicitó medidas cautelares que consistían en la prohibición de retransmitir los Campeonatos Mundiales Sub 17 y Sub 20. Para eso, la Superintendencia le pidió a DirecTV una caución superior a los $1.200 millones. Sin embargo, DirecTV desistió de la medida cautelar por dos razones: la primera, dos de los tres eventos ya se habían transmitido. La segunda, DirecTV Latinoamérica está en Capítulo 11 del Código de Quiebras de Estados Unidos y para conseguir el dinero necesitaba autorizaciones que no consiguió a tiempo.



Las implicaciones

Este es un tema bastante complejo. La legislación no tiene fronteras definidas y las empresas interpretan las normas de formas muy diferentes. Pero, más allá de estas interpretaciones, la situación podría generar un vuelco en los negocios de la televisión.

Por una parte, con el tema de los derechos de autor. Es claro que Estados Unidos maneja unas listas sobre los países y su comportamiento frente al tema de la propiedad intelectual. Según el reporte del Departamento de Estado, aunque Colombia ha hecho avances en ese aspecto dentro del contexto de la elegibilidad para poder aprovechar las preferencias arancelarias (ATPDEA) que unilateralmente entregó ese país, Estados Unidos tiene reparos en la piratería de videos -negocio donde el 90% es ilegal- y está atento al tema y evolución de la legalidad en el uso de los derechos de la televisión por cable. Este será un punto vital en la negociación de los acuerdos de libre comercio que se avecinan, bien por un eventual tratado de libre comercio con Estados Unidos y/o por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En un escenario extremo, Colombia podría quedarse sin transmisiones de grandes eventos deportivos. Si bien en la actualidad los derechos de estos eventos están en un proceso de ajuste por sus altos costos, lo que ha impedido que las programadoras internacionales como ESPN transmitan, por ejemplo, la Liga Española de Fútbol o que han llevado al fracaso de proyectos como PSN, de no hacer claridad en los derechos y su uso, el país podría marginarse de torneos como el Mundial de Fútbol de Alemania en 2006.

Por otra parte, se podría generar una transformación en el modelo del negocio. "Parte de la esencia del negocio de la televisión es la exclusividad que se tiene de un derecho", explica un empresario. Esto significaría que, por ejemplo, una productora que haga un programa para los canales privados lo vendiera con la restricción de pasarlo solo por la televisión abierta y mantener los derechos para televisión cerrada. "Es como si a nuestra empresa, el año entrante le cobrarán por pasar por cable Protagonistas de Novela 3 o la segunda parte de Pedro, el Escamoso", explica un operador de televisión cerrada.

Por ahora, habrá que ver qué desenlace tiene este caso. Muy seguramente, antes de noviembre no habrá ninguna definición; por tanto, el Mundial Sub 20 podría tener las mismas circunstancias que rodearon los dos eventos de mitad de año. Sin embargo, en el largo plazo el país tendrá que redefinir una legislación mucho más clara en materia de televisión y de derechos de autor, en especial cuando vienen fuertes negociaciones de libre comercio.
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