| 5/12/2006 12:00:00 AM

Sube el volumen

Por primera vez en 8 años, creció el número de discos de música vendidos en Colombia. El aumento fue leve, pero bastó para llenar de optimismo a esta golpeada industria.

En 6 lugares diferentes del país, la historia se repitió. Llegaron hombres de la Dijin y de la Unidad Especializada de Propiedad Intelectual de la Fiscalía, y ante la mirada atónita de unos padres de familia incrédulos, capturaron en sus propias habitaciones a igual número de jóvenes —entre 18 y 25 años—, por vender ilegalmente desde sus casas música por internet. El fenómeno delictivo conocido como home delivery, objeto de estos recientes operativos, constituye apenas una de las modalidades de piratería que afectan a la industria musical en el mundo y que también en Colombia la mantienen sumida en una profunda crisis.

A los CD 'quemados', se ha sumado con una fuerza creciente la posibilidad de hacer descargas ilegales de canciones por internet. No en vano, a cierre de 2005 ya había en la red 760 millones de archivos de música disponibles —que no pagan los derechos respectivos—, según cifras de la IFPI, organización que representa a esta industria en el mundo. El problema mayor es que los compradores del futuro —es decir, los jóvenes— son quienes más recurren a este tipo de alternativas gratis o de menor costo, y que el hábito de comprar legal tiende a volverse escaso entre los 'clientes' del futuro.

En Colombia se venden hoy la mitad de discos que hace 5 años y los decrecimientos en ventas para las disqueras vienen desde el 2000 con una caída superior al 15%. Hubo fusiones de compañías locales e internacionales, retiros del país y cierres; pero la industria sigue ahí. Y no solo eso. El año pasado interrumpió su mala racha reciente y registró un crecimiento en unidades vendidas cercano al 20%, con respecto a 2004. La unión del sector en torno al combate a la piratería por fin dio frutos, y eso llenó de optimismo a todos sobre el futuro. El negocio entra en una nueva etapa.

El panorama sigue siendo complejo, pero la correlación mostrada en el país, en 2005, entre los éxitos de la lucha contra la piratería y las mayores ventas legales afianzó las ideas generales de que mercado hay, de que la música siempre tendrá demanda y de que en ese contexto cualquier acción contra la ilegalidad redundará en beneficios para quienes protegen los derechos de autor. Los resultados del año pasado son elocuentes: mientras las incautaciones de discos piratas aumentaron 132,2%, al pasar de 2,9 millones de unidades en 2004 a 6,8 millones en 2005; la venta de discos creció 19,1%, al saltar de 6,2 millones a 7,4 millones de unidades durante el mismo lapso.

A una voz

"Hemos hecho mucho trabajo de concientización para defender en Colombia a los titulares de los derechos. Nuestro Convenio Antipiratería vincula por eso al gobierno, la policía, los gremios, las disqueras y hasta a la Comisión Nacional de Televisión. La fuerza y las acciones conjuntas de la industria de la música deberán revitalizar el negocio", afirma Gustavo Adolfo Palacio, director de la Asociación para la Protección de los Derechos Intelectuales sobre Fonogramas y Videogramas Musicales (APDIF) y de la recientemente conformada Cámara Fonográfica de la Andi.

Las compañías del sector, unidas en torno a estas agremiaciones y hoy redimensionadas tras la crisis, tienen claro que el segmento de la venta de soportes físicos (discos) sigue y seguirá siendo importante para todas. "La crisis de la industria discográfica nos ha hecho diversificar la oferta de productos con libros, revistas y accesorios acordes con el entretenimiento y afines a la música. No obstante, el 85% vendido aún corresponde a CD y DVD", ratifica Gerardo Galvis, gerente de mercadeo de Prodiscos y Tower Records, las principales cadenas de venta del sector en el país.

"Eso no quiere decir que ignoremos las facilidades tecnológicas que se vienen y se seguirán desarrollando en el mundo, las cuales aunque ahora fomenten los conocidos problemas de indebida utilización de fonogramas, sabemos que muy pronto en el país constituirán para las compañías legales oportunidades de negocio reales", agrega Palacio, a nombre también de las principales casas disqueras en Colombia.

De hecho, ya hay mucha oferta legal por internet —230 servicios, según IFPI— y la industria en el país trabaja a marchas forzadas para darle un uso adecuado a este moderno canal de comercialización. No en vano, la idea es mantener el foco en la producción y venta de obras fonográficas, y no explorar en otros campos probablemente más rentables hoy como la representación de artistas o la organización y comercialización de conciertos. Aunque muchas disqueras sí lo han hecho de manera tangencial, ese no es su negocio.

A pesar de que el enemigo —la piratería— es común para todos, el sector lo está afrontando de manera heterogénea. Para unos, la inversión y los esfuerzos se han enfocado en educar e informar a los consumidores y apoyar a las autoridades en sus acciones judiciales y legales para combatir el delito. Para otros, el esfuerzo va mejor hacia encontrar alternativas de precio que desincentiven tanto la oferta como la demanda de productos ilegales. Así nació el reciente proyecto de disqueras pequeñas e independientes, llamado Rockola Mp3.

"Por primera vez en el mundo alguien se atreve a grabar canciones originales en formato Mp3 Profesional, y competir en su mismo terreno con el comercio ilegal de la música. El objetivo es combatir la piratería. Por eso, un grupo de empresas discográficas, lideradas por Comúsica, lanzó a finales de abril esta colección de 24 volúmenes con 50 canciones cada uno, a un costo de $12.990 por disco", anuncia Alirio Cardozo, director creativo de Comúsica - Saci. El proyecto va dirigido a los estratos 2, 3 y 4 de todo el país; aspira vender 45.000 copias cada quincena, y utilizará canales alternativos de distribución como las tiendas, los puestos de revista y eventualmente, la misma calle. "La licencia para comercializar legalmente el formato Mp3 se obtiene en Francia y le pertenece exclusivamente a Comúsica. Será un producto que pagará impuestos y, sobre todo, tendrá la mejor calidad", agrega Cardozo.

Esta clara apuesta al volumen, que requirió inversiones entre US$300.000 y US$400.000, está sustentada en el aumento de la penetración de los reproductores de Mp3 en el país. Según Sony, el año pasado se vendieron alrededor de 5.000 de estos equipos en el mercado formal colombiano, y para Samsung, en 2006 la cifra crecerá por encima de las 100.000 unidades, gracias a las promociones, ofertas, baja de precios y diversidad de productos que se vienen para la nueva tecnología. "Su utilización es cada día más popular y evidente en los estratos 4, 5 y 6, por los jóvenes de 14 a 20 años y por los ejecutivos entre 20 y 30 años", agrega una fuente de LG Electronics Colombia.

La nueva etapa de la industria discográfica en el país estará marcada por las campañas gremiales para insistir en el reproche social y legal contra la piratería; la presión del propio TLC hacia un compromiso gubernamental más decidido para defender la propiedad intelectual de las obras fonográficas; el uso de los nuevos canales digitales de venta por parte de las disqueras, y lo que suceda con el novedoso proyecto Rockola Mp3. A favor jugarán la calidad y el prestigio ganado por los artistas colombianos. Todo, para subir el volumen al negocio.
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