| 5/1/1997 12:00:00 AM

Socios de metal

El grupo Pescarmona, nuevo aliado de Santo Domingo, es uno de los 15 conglomerados más grandes de Argentina. Tiene inversiones en metalmecánica, telecomunicaciones, transporte, medio ambiente y autopartes.

En marzo de 1996 el presidente de Unial, Alvaro Gómez, visitó Argentina en lo que parecía ser un tradicional viaje de negocios. En su agenda figuraba un recorrido por la fábrica de Impsa, en la provincia de Mendoza y un encuentro en Buenos Aires con ejecutivos de esta firma.



Para sus empleados, el viaje no tenía nada de particular. La empresa estaba muy interesada en efectuar mejoras tecnológicas en la planta de Barranquilla y parecía lógico que el ejecutivo quisiera ver qué estaba haciendo la competencia, sobre todo si se tiene en cuenta que el grupo argentino es uno de los más avanzados en el sector metalmecánico.



Pero no sabían que esta visita de 15 días sería decisiva en el futuro de la compañía. La gira por Argentina cristalizó el acercamiento entre los grupos Santo Domingo y Pescarmona, que después de un año de negociaciones encontraron la fórmula para explotar conjuntamente el mercado de los bienes de capital.



La filial del grupo argentino en Colombia, Impsa Andina, hizo una emisión de acciones que Unial adquirió en su totalidad. De esta forma, la propiedad de la compañía quedó repartida 50-50 entre los dos conglomerados.



A su turno, Impsa Andina compró la planta de Unial en Barranquilla. Con estas operaciones, el patrimonio neto de la compañía se duplicó, al pasar a US$50 millones.



El negocio se concretó jurídicamente a finales de febrero, cuando culminaron más de 12 meses de tire y afloje entre Gómez, Carlos Arturo Londoño, vicepresidente de planeación de Bavaria, y Ricardo Casal, presidente de Impsa Andina, quienes tuvieron a su cargo las negociaciones.



El matrimonio satisface las necesidades de ambos grupos. Impsa adquiere una planta al lado del mar -antigua aspiración para facilitar las exportaciones- y Santo Domingo soluciona sus problemas tecnológicos al "casarse" con una de las firmas latinoamericanas de mayor proyección en ese campo.



Además, forma parte de la estrategia de crecimiento que están adoptando los dos grupos. Santo Domingo, que por años fue reacio a entablar alianzas con otras firmas, ha hecho asociaciones con Carrefour de Francia para establecer una cadena de supermercados en el país, con Campo Frío de España para elaborar productos cárnicos y con la British Petroleum para construir una planta térmica de gas cerca de Cusiana.



Por su parte, en el informe a los accionistas, Pescarmona insiste en la necesidad de realizar alianzas estratégicas en el área para consolidarse y crecer.



El proceso de integración -o absorción, como dicen algunos- entre Impsa y Unial empezó con la reconfiguración de la junta directiva. Según el acuerdo, la administración de la compañía estará a cargo de Pescarmona, mientras que Bavaria ejercerá el control.



El presidente continúa siendo Ricardo Casal, mientras que el cuadro directivo quedó repartido milimétricamente entre los dos. Los principales son Horacio Arrázola, presidente de Cervecería Aguila; Alvaro Gómez, nuevo presidente de Americatel; Ricardo Casal y Gustavo Fazio, director ejecutivo de Impsa. Como suplentes fueron designados Reini Farías, presidente del Parque Central Bavaria; Eduardo Gaitán, de Reynolds; y Jorge Eichler y Rafael Mendoza, directores de Impsa.



En la parte operativa, la aspiración es obtener resultados en julio. Se está trabajando en recomponer los cuadros orgánicos y canalizar hacia Barranquilla gran parte de los compromisos de exportación.



El objetivo de la nueva Impsa Andina es fortalecer las exportaciones de bienes de capital de alta tecnología hacia Venezuela, México, Ecuador, América Central y el Caribe. En el plan de batalla de la firma está atacar segmentos como generación de energía, plantas de proceso para petroleras e industria petroquímica y equipamiento portuario, sin descuidar áreas de negocio como la naval.



El pacto con los accionistas no sólo es vender $50.000 millones este año, sino cambiar la calidad de la venta, para enfocarla a los grandes negocios. Impsa Andina, que facturó $30.000 millones en 1996, ya tenía esta orientación, pero Unial, con ventas por $10.000 millones, concentraba su facturación en un gran volumen de negocios de menor tamaño.



Por otra parte, se van a invertir $15.000 millones en el mejoramiento de la planta de Barranquilla, explicó Ricardo Casal.



El nuevo socio

Pero, ¿quién es el nuevo socio del grupo Santo Domingo? Industrias Metalúrgicas Pescarmona, Impsa, es uno de los 15 grupos económicos más grandes de Argentina. Su facturación consolidada llegó a US$346,9 millones en 1996, lo cual representó un incremento de 13,4% frente al ejercicio anterior. Por su parte, las utilidades sumaron US$13,3 millones, con un crecimiento del 4,3% en el mismo período.



La familia Pescarmona tiene inversiones en áreas tan diversas como bienes de capital, telecomunicaciones, transporte, autopartes, seguros y medio ambiente. La compañía holding es Corim (Corporación Impsa), que tiene unos 6.000 empleados alrededor del mundo, 500 de los cuales son profesionales especializados y actualizados en la más alta tecnología.



Corim posee el 99,85% de la compañía metalmecánica Impsa, que a su vez tiene el control de las empresas de autopartes (Puerto Seco y Tecnología em Componentes Automotivos), medio ambiente (Limpieza Urbana y Lime Bogotá y Cartagena); transporte (maneja dos ferrocarriles en Argentina) y seguros (Mercantil Andina). Impsat, la empresa de telecomunicaciones, también es del grupo pero no está vinculada a Impsa.



Los orígenes

Enrique Epaminondas Pescarmo-na, el fundador de Impsa, era un inmigrante italiano que montó en 1907 un taller para la producción de respuestos para maquinaria de hierro fundido en la provincia de Mendoza, Argentina.



El negocio creció rápidamente y ya para 1915, Talleres Metalúrgicos Enrique E. Pescarmona era la compañía más importante de la industria metalmecánica y había desarrollado, entre otras obras, la construcción de las compuertas del río Mendoza.



Hoy en día, Impsa tiene plantas en Argentina, Colombia y Malasia, y oficinas o subsidiarias en 16 países tan distantes como Suiza, Hong Kong, China, Indonesia, Egipto, India, Tailandia, Brasil o Ecuador.



En Colombia, Impsa Andina se instaló en 1985 con una clara vocación exportadora hacia el Grupo Andino, Centro América y el Caribe. La operación ha sido tan exitosa, que las ventas y las utilidades netas crecieron cerca del 100% en 1996 con respecto a la vigencia anterior. Así mismo, desde 1993 la compañía incrementó siete veces su volumen de ventas.



Impsa Andina participó en proyectos de gran envergadura como la hidroeléctrica de El Guavio y el embalse de San Rafael. Ahora trabaja con la BP en Cusiana y, en consorcio con Foster Wheeler, diseña y construye una planta de almacenamiento de gas propano licuado en la refinería de Barrancabermeja.



Nuevos horizontes

Los Pescarmona estuvieron con-centrados por casi 70 años en la metalmecánica, su actividad principal. Pero a partir de 1975 iniciaron un proceso de diversificación, al montar la aseguradora Mercantil Andina y las bodegas de vino.



Unos diez años después, la familia adquirió participación en la compañía aérea Austral y en Aerolíneas Argentinas. Más tarde, le vendieron a Iberia sus acciones en estas compañías.



Los Pescarmona, aprovechando la política de privatizaciones del gobierno argentino, adquirieron en 1993 la concesión para operar los ferrocarriles de carga de Buenos Aires al Pacífico San Martín y Mesopotámico General Urquiza. Estas líneas conforman la red ferroviaria de transporte privado más grande de Argentina, al conectar nueve estados argentinos. Además, tiene una ubicación privilegiada para servir de enlace entre los países miembros de Mercosur.



Pescarmona ingresó a la industria de autopartes aprovechando las ventajas tributarias que ofreció el gobierno argentino. Puerto Seco, como se llama la compañía, tiene dos plantas en la provincia de San Juan y adquirió en octubre de 1995 la empresa brasileña Tecnología em Componentes Automotivos (TCA), que tiene unas ventas anuales de US$120 millones en mazos de cables y resortes espirales para automóviles. Estas compañías proveen partes para Renault, Volkswagen y Ford.



Las expectativas en el negocio de autopartes son promisorias, si se tiene en cuenta que los principales fabricantes de automóviles anunciaron inversiones por US$3.000 millones en los próximos tres años en Argentina y Brasil.



La otra unidad de negocios es la ambiental. Limpieza Urbana, Lime Ltda., Consorcio Lime Cartagena y Consorcio Lime Bogotá son las subsidiarias que se encargan de prestar los servicios de recolección de basuras y disposición sanitaria de los residuos. La facturación de esta unidad llegó a US$29,8 millones, lo cual representa el 8,6% de las ventas consolidadas de Impsa.



La otra gran línea de negocios de los Pescarmona es la de telecomunicaciones. En 1990 fundó Impsat para proveer servicios de telecomunicación doméstica e internacional.



La firma, que factura unos US$83,3 millones (tres trimestres anualizados), opera en Argentina, Colombia (el Sindicato Antioqueño tiene el 25% de la firma), Venezuela, México, Ecuador y Brasil. Se están desarrollando otras compañías en Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay y Estados Unidos.



A pesar de la diversificación, la actividad más importante es la metalmecánica, que contribuye con el 25% de los ingresos del grupo. Le siguen telecomunicaciones con el 20%, autopartes con el 18% y ferrocarriles con el 10%. Lime presenta la facturación más baja, pero tiene mayores perspectivas de crecimiento, junto con telecomunicaciones.



Por una parte, las ciudades están privatizando los servicios de recolección de basuras y, por otra, el negocio tiende a evolucionar a servicios más especializados como tratamiento de líquidos y sólidos e ingeniería ambiental.



El primer punto se relaciona con la descontaminación y aprovechamiento de las basuras mediante reciclaje, generación de energía a partir de basuras orgánicas y empaquetamiento de basuras.



La incursión en nuevos campos podría duplicar la facturación de esta unidad de negocios en los próximos tres años, con ventas por unos US$60 millones, explicó Julio César Luzzatto, presidente de Lime.



Amplían fronteras

La expansión al exterior del grupo Pescarmona se inició en 1975 con el negocio de bienes de capital. Primero fueron a Suramérica, en 1983 llegaron a Estados Unidos y a partir de 1985 penetraron el Oriente.



El 30% de las inversiones del grupo se hacen en el exterior y de éstas, la mitad se destinan a Colombia. Sin embargo, Enrique Pescarmona, nieto del fundador y CEO de Impsa, está empeñado en que en poco tiempo, el 70% de las ventas del grupo se realicen fuera de Argentina. Pescarmona está convencido de que América Latina y Asia son una fuente importante para el crecimiento de sus compañías y por esta razón planea destinar una considerable cantidad de fondos a proyectos de infraestructura en la región, como instalaciones de energía hidroeléctrica y portuarias, además de consolidar una política de alianzas y asociaciones para el área similar a la que acaba de firmar con Santo Domingo. Y en estos planes, Colombia tiene un papel destacado.
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