| 3/5/2010 12:00:00 PM

Sigue aplazado vuelo de Eldorado

Una prórroga adicional de 28 meses fue aprobada para que Opaín termine las obras del aeropuerto. Transcurrido más de la mitad del plazo inicialmente pactado, la empresa apenas había ejecutado el 23% de las inversiones comprometidas.

Tres años después de haber iniciado la concesión para operar durante 20 años el Aeropuerto Eldorado, a cambio de modernizar el principal terminal aéreo del país, por un costo aproximado a los US$650 millones, el consorcio Opaín está a punto de obtener una prórroga adicional de al menos 12 años más debido a los cambios que por el camino se le han introducido al contrato original.

La reciente firma del tercer otrosí al contrato original pasa por alto los incumplimientos en que incurrió la firma en 2009, al otorgarle un plazo adicional de casi 28 meses, hasta julio de 2014, para que Opaín entregue las obras que debía tener listas en marzo de 2012 y por esta vía evitar que enfrente nuevos cargos por las demoras en los procesos de expansión y modernización del terminal aéreo.

El nuevo documento, que aún no ha salido a la luz pública, fue negociado con total sigilo por directivos del consorcio y funcionarios del Gobierno, incluido el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, y consta de 19 páginas en las que se acuerdan los nuevos plazos de entrega de las obras.

El gerente de Opaín, Juan Alberto Pulido, reconoció que hasta el momento el consorcio ha realizado inversiones por unos US$150 millones, transcurridos 30 de los 54 meses que en un comienzo se habían pactado para desarrollar la totalidad de la obra, lo que implica que, vencido más de la mitad del plazo, solo se ha ejecutado el 23% de la inversión comprometida de US$ 650 millones. "En estos tres años hemos invertido US$150 millones", dijo el 5 de febrero en una entrevista radial con RCN.

Andrés Figueredo, jefe de la oficina de comercialización e inversión de la Aeronáutica Civil, explica que la reprogramación de los hitos obedece a los compromisos adquiridos entre la entidad y el concesionario en noviembre de 2009, cuando se firmó el segundo otrosí, que contempla la demolición del anterior terminal y construcción del nuevo terminal, nuevas plataformas, torre de control e infraestructura adicional a la contratada inicialmente.

Incluso, advierte de manera tajante que el otrosí no implica la eliminación de las multas que en marzo del año pasado anunció la Aeronáutica Civil a raíz del incumplimiento de las obras previstas en el hito 2 (nuevo edificio administrativo de la Aerocivil y primera fase del terminal de carga), y que según estipulaba el contrato podrían llegar a los $ 45 millones diarios.

El funcionario señala que este proceso "está en un tribunal de arbitramento que es el encargado de recopilar toda la información para dar un fallo".

Pero, ¿cómo se afecta el patrimonio del Estado con estos cambios? Algunos expertos del sector consideran que la reprogramación de obras pone 'borrón y cuenta nueva' a los incumplimientos de Opaín y podrían representar un detrimento para el Estado por la ampliación del tiempo de la concesión, que le implicará a la Aerocivil esperar un tiempo adicional para recuperar el manejo de la totalidad de todos los ingresos que genera el principal aeropuerto del país, originados en el movimiento de pasajeros, de carga, parqueaderos y locales comerciales, entre otros. Desde 2007, cuando se oficializó la entrega de la concesión del Aeropuerto Eldorado a Opaín, esta firma recoge todos los ingresos que genera la operación y traslada al Estado 46,16% de los ingresos brutos regulados y no regulados, y se queda con el 53,84% restante.

Extraoficialmente se sabe que el concesionario ha planteado que cumplir con las nuevas obras le exigirá inversiones adicionales por US$135 millones que deberían ser cubiertas por un mayor plazo en la concesión. Sin embargo, algunos expertos consideran que para Opaín resulta más económico construir un nuevo terminal aéreo que haber reforzado la estructura del actual, pues durante este último proceso habría tenido que cerrar temporalmente algunas operaciones, lo que habría podido ocasionar unos menores ingresos por algún tiempo.

Opaín tiene plazo hasta abril próximo para entregar los estudios que sustentan el mayor valor que pretende cobrar por las nuevas obras. Sin embargo, será un tercero el que defina el costo real para que el Gobierno defina cuál es la prórroga que le daría a este consorcio para absorber el mayor valor de las obras, que podría ser hasta el 60% de la concesión actual, es decir un máximo de 12 años que llevaría a que la concesión pasara de 20 a 32 años.

La reprogramación de las obras incluye que la expansión del terminal internacional, que debía estar lista en marzo de 2011, pasará a junio de 2012; el nuevo terminal nacional programado originalmente para marzo de 2012 se entregará en octubre de 2013 y la operación al 100% del aeropuerto, originalmente para marzo del 2012 quedó aplazada para julio de 2014. Estos nuevos plazos le darán a Opaín un tiempo adicional para conseguir los recursos requeridos para ejecutar las obras, pues, aunque en marzo de 2009 se anunció que el BID le concedería un crédito por unos US$160 millones, hasta el momento sigue en estudio.

Hay quienes critican que se premie a Opaín con una prórroga pese a los 'permanentes incumplimientos' en la entrega extemporánea de obras o la entrega de otras sin el lleno de los requisitos exigidos. Una de las más criticadas es el terminal de carga, cuya primera fase fue entregada en agosto de 2009, casi cinco meses después de lo previsto, y que al parecer no cuenta con las obras de infraestructura requeridas sino con sistemas alternos, como el servicio de agua, que opera con un tanque ubicado afuera de las instalaciones y una pequeña planta de energía, lo que ha generado malestar entre algunos de los usuarios del servicio de carga. Andrés Figueredo Serna defiende el desarrollo de la infraestructura e insiste en que el edificio de carga "está en una fase de adecuación de espacios internos y la infraestructura, por supuesto, que está conectada con las redes de acueducto y de otros servicios".

También hay fuertes críticas porque el consorcio entregó el edificio de la Aerocivil sin el amoblamiento requerido para su ocupación, pues este punto no quedó detallado en el contrato inicial, hecho que algunos califican de inaudito en una concesión multimillonaria.

El nuevo plazo para terminar las obras le da un nuevo aire a Opaín para cumplir con el contrato. Sin embargo, aplaza por dos años más el sueño de los bogotanos, que ahora tendrán que esperar hasta 2014 para tener un aeropuerto acorde con sus necesidades.

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