| 11/27/2009 12:00:00 PM

Signos de vida

Mientras el debate por el futuro de la cobertura de salud se abre, instituciones del sector crecen para vender servicios en el exterior.

Para la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga -que funciona como una holding del sector de salud- este segundo semestre ha traído buenas noticias. Recibió para el Instituto del Corazón -una de sus unidades de negocio- la certificación internacional Joint Comission International (JCI), una de las principales herramientas para vender servicios en el exterior, siendo la primera en Colombia en alcanzar esta acreditación. Ha adelantado contactos con aseguradoras en Miami y Los Ángeles; y está a punto de concretar una alianza estratégica con una entidad estadounidense de salud, cuyo nombre mantiene en reserva, para el desarrollo de una zona franca.

Este es un claro ejemplo de la dinámica que trae el sector de salud para la venta de servicios a pacientes en el exterior. De hecho, es uno de los sectores emergentes identificados por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, como de talla mundial, bajo el concepto de turismo de salud. Según el plan de negocios realizado por McKinsey para el Ministerio, este sector, que facturó en 2008 cerca de US$120 millones, puede pasar en 2032 a US$6.300 millones.

Ya están identificadas cinco zonas francas en diferentes partes del país: Hospital San Vicente de Paúl de Medellín, Clínica Portoazul, Clínica Los Nogales, Sociedad Médica de Sabaneta y la Ciudadela Salud. Según la Cámara de la Salud de la Andi, otras como Valle de Lili, Imbanaco, Clínica de Occidente, Fundación Santa Fe, Fundación Cardioinfantil, la Clínica El Bosque, Teletón, el Hospital Pablo Tobón Uribe y la Clínica Las Vegas están aumentando su infraestructura. Se estima que el total de las inversiones superan fácilmente los US$300 millones.

Esta oportunidad se da en una compleja coyuntura del sector en el país, en la que entidades como las EPS han advertido sobre la inviabilidad del modelo. "Son dos vertientes del mismo río. De un lado, están los prestadores de servicios de salud -las instituciones- que tienen sus propios sistemas de costos y tienen que incurrir en los precios de mano de obra, servicios profesionales, de insumos y de reposición tecnológica. Y, de otro, están los pagadores, interesados en la rentabilidad financiera de su negocio, lo cual es legítimo. Ellos reciben un monto fijo por cada persona que entra al sistema y con él tiene que cubrir todas sus necesidades que han venido aumentando por las tutelas y la sentencia de la Corte que amplía las coberturas", explica Julio Ernesto Toro, director del Hospital San Vicente de Paúl.

Para capitalizar la posibilidad de vender servicios en el exterior, el país debe asegurar una mayor masa crítica, nuevos inversionistas y las herramientas, en términos de certificaciones y capacitación, que permitan cristalizar estas oportunidades.

Por el mercado externo

La posibilidad de vender servicios médicos al exterior es una gran oportunidad para Colombia, porque los aseguradores internacionales y los países buscan una oferta competitiva, pero también de alta calidad. Según Toro, del Hospital San Vicente de Paúl, en Colombia los costos pueden estar en la mitad o menos del valor de un tratamiento en Estados Unidos. "Un procedimiento cardiovascular, que en Colombia puede estar del orden de $24 millones, en Estados Unidos alcanza los US$120.000", dice.

Aunque Colombia ha hecho esfuerzos por internacionalizar el modelo, no será fácil consolidarlo. ¿Por qué? Al igual que pasa con otras exportaciones no tradicionales, el país requiere alcanzar una masa crítica para atender una alta demanda. Hoy, según cálculos del Ministerio de Comercio, la demanda de servicios de salud en el país -sumadas las instituciones privadas y públicas- está en el 105%. Si se dejan solo las privadas, estarían en el 85% y 95%, lo que les da un pequeño margen de maniobra para atender nueva demanda internacional.

Por eso, es clave el desarrollo de los nuevos proyectos que vienen caminando. La pregunta es de dónde saldrán los recursos para estas nuevas inversiones. Para analistas del sector, las clínicas que avanzan en los proyectos de expansión tienen una mayor capacidad de endeudamiento. Pero no sería suficiente.

"Fondos privados de inversión están mirando el sector en Colombia, al igual que inversionistas estratégicos que tienen operación de salud en Estados Unidos y Asia", explica Carlos Jurado, director de la Cámara de la Salud de la Andi.

De hecho, en las últimas semanas inversionistas de Estados Unidos visitaron Medellín, mientras que coreanos del Hospital Yihao han mirado con interés centros de capacitación e investigación en Colombia para invertir.

Sin embargo, la plata no lo es todo. Hay dos factores adicionales claves. El primero tiene que ver con las certificaciones internacionales que avalen este proceso. De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio, otras 12 entidades avanzan en la obtención de la certificación internacional JCI y se espera que en enero otras diez instituciones den este paso. Además, el Icontec, que también tiene la posibilidad de acreditar, ha entregado certificaciones a 16 instituciones clínicas y hospitalarias. Sin embargo, no es suficiente. Si se requiere de mayor volumen es necesario que otras instituciones, incluso públicas, avancen en estos procesos.

Y el segundo factor es empezar a generar estadísticas de éxito, como herramienta de mercadeo para promocionarse ante aseguradoras. Para el Ministerio, "la combinación de la certificación y los resultados vuelve a las instituciones muy confiables". Otros factores críticos de éxito están relacionados con la capacitación y formación del talento, donde el bilingüismo es un instrumento clave.

Sin duda, esta es una ventana de oportunidad para el país, dado el reconocimiento que tiene su sector médico y académico. No en vano -como dice Jurado, de la Andi-, "el país es un referente académico", y coloca como ejemplo que en facultades como la de Odontología de la Universidad Javeriana en Bogotá el 50% de los estudiantes de posgrado son extranjeros.

Este momento es crucial en el sector para convertirse en eje estratégico del desarrollo del país.

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