| 2/15/2008 12:00:00 AM

Sí se puede domar el dragón

La experiencia de Glormed Colombia es una muestra de que, con una buena propuesta, es posible atraer inversión asiática para montar plantas en el país que utilicen a Colombia como una plataforma exportadora.

Rodolfo Gedeón conoció a William Liu en 2005. En ese momento, Gedeón era presidente de Petco y estaba visitando a los principales clientes de esta empresa petroquímica. La reunión tuvo lugar en Heyuan, una ciudad al sur de China donde Glormed International, la firma dirigida por Liu, produce al mes alrededor de 250 millones de guantes de pvc para exámenes médicos.
 
Fruto de este encuentro fue la creación de Glormed Colombia, una sociedad que tiene 50% de capital taiwanés y 50% de capital local, que empezó su producción en diciembre pasado y este mes espera exportar a Estados Unidos 40 millones de guantes.

La planta de Cartagena es la única de su tipo en Estados Unidos y América Latina, no solo por su tecnología, sino porque las fábricas que había en Estados Unidos no fueron capaces de competir con las fábricas ubicadas en China y tuvieron que cerrar, al igual que ha pasado en otros países como Bélgica. Por eso, Colombia es hoy el único país del continente que produce guantes de pvc para exámenes médicos.

Teniendo en cuenta que los costos de mano de obra en China son muy inferiores a los colombianos, y que el gobierno chino tiene un atractivo sistema de incentivos para quienes invierten en su país, ¿cómo lograron que se montara una fábrica en Colombia? “Liu nos explicó que el 100% de su producción era para Estados Unidos. Sacamos cuentas y encontramos que un contenedor despachado desde China tenía un costo de US$3.500 hasta un puerto en la costa oeste de Estados Unidos, pero como el mayor volumen de guantes se utiliza en la costa este, el contenedor tenía que ser transportado por tierra a un costo que oscila entre US$1.500 y US$2.000, dependiendo del lugar a donde se dirigiera.
 
Además, un contenedor enviado desde China dura entre 45 y 50 días en llegar a un puerto de la costa oeste, y otros 20 días mientras se nacionaliza, espera por el transporte y es despachado a su destino final”, explica Gedeón.  Con estas cuentas, la opción de montar una fábrica en Cartagena tenía todo el sentido. Un contenedor despachado desde esta ciudad a Nueva York u otros puertos en la costa este, tarda 7-8 días en llegar, y el costo del flete marítimo está entre US$1.000 y US$1.500, dependiendo de si llega a Houston, Miami, Nueva York o Delaware. “Cuando miramos los costos encontramos que uno sí puede competir con China, y ahí fue cuando nos sentamos con quien es hoy nuestro socio. Le mostramos las cifras, manifestó su interés, vino a Colombia y descubrió que era correcto lo que decíamos”, recuerda Gedeón.

Además, aprovecharon los beneficios que da la nueva Ley de Zonas Francas y se instalaron en la de La Candelaria, en un área de 26.000 m2. Aunque la planta se diseñó para trabajar con diez máquinas, decidieron ser cautos e inicialmente montaron solo dos. “Queríamos aprender a producir guantes, por eso montamos inicialmente dos máquinas. Pero ya estamos mirando la posibilidad de montar dos máquinas adicionales”, explica Gedeón.

La inversión en el proyecto, que se inició en junio de 2006 con el movimiento de tierras, fue de US$8 millones.

Boom de recursos chinos

La experiencia de Gedeón es una muestra de que, con una buena propuesta, es posible atraer inversión china para montar plantas en el país, que utilicen a Colombia como una plataforma exportadora, aprovechando su cercanía con Estados Unidos y la posibilidad de entrar a ese país con ventajas, cuando se firme el Tratado de Libre Comercio (TLC).

En los últimos años, China se ha convertido en un importante proveedor de capitales en forma de Inversión Extranjera Directa (IED), gracias a una política que impulsa a sus empresas y nacionales a colocar inversiones estratégicas en el resto del mundo. De acuerdo con Proexport, en 2006 se ubicó en el puesto 18 dentro del ranking mundial de países inversionistas, con flujos salientes superiores a US$ 17 mil millones. Entre 2003 y 2006, los flujos chinos de IED al exterior totalizaron US$30 mil millones. Esto equivale al 1,02% de la inversión total de los países desarrollados en este periodo. Para 2007 se pronostica un crecimiento de 46%, hasta alcanzar flujos salientes cercanos a US$26 mil millones y, para 2010, se espera alcanzar flujos salientes de US$68 mil millones.

Desde las grandes potencias hasta los países en desarrollo están buscando cómo capitalizar esta fiebre de inversión de China. Japón, Reino Unido, Singapur y Suecia crearon instituciones de fomento para atraer inversión de China, mientras que otros como Dinamarca, Reino Unido y Suecia tienen oficinas en ese país. En el caso de Latinoamérica, México, Brasil y Chile están abriendo oficinas comerciales en diferentes ciudades y promocionan no solo el país sino también estados o provincias para vender sus regiones como plataformas para la incursión de empresas chinas en Latinoamérica.

Colombia empezó hace cerca de dos años a darle importancia a China como inversionista. Sin embargo, para Andrés Muñoz, director de Asia para la Andi, todavía falta vender más al país en China. En el caso del sector público, solo hay oficina comercial en Beijing y, en el del sector privado, la Andi es el único gremio que tiene un área enfocada al Asia. Para aprovechar la inversión “hay que saber mercadear más el tema de Colombia. Entienden Latinoamérica, pero no Colombia. Y todos les están vendiendo las mismas ideas”, afirma.

Alejandro Ossa, director de la oficina en Beijing, reconoce que México, Brasil y Chile son más agresivos. Pero señala que su oficina ya ha identificado 63 inversionistas potenciales en los sectores de biocombustibles, reforestación, textiles, electrodomésticos, ensamble de automóviles, infraestructura, minería e hidrocarburos. De estos, doce han realizado visitas a Colombia y hay un caso que en este momento se encuentra en búsqueda de bodegas y espacios para iniciar operaciones, explica Ossa. Para 2008, la meta es llegar a 20 visitas de inversionistas chinos e identificar al menos 100 inversionistas. Adicionalmente, el gobierno está negociando un acuerdo de promoción y protección de inversiones (BIT) con China, con el fin de estimular la atracción de inversión.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), unas 7.000 empresas chinas ya han invertido capitales en más de 160 países y regiones. El acceso a países que les garanticen la llegada a los recursos naturales y materias primas que les permitan mantener su ritmo de crecimiento, como es el caso de petróleo, gas natural, mineral de hierro, oro y cobre es una de las prioridades del gobierno chino. Pero también están interesados en el  acceso a mercados emergentes como modelo de desarrollo de sus empresas y productos, así como en diversificar riesgo.

El que empresarios colombianos hayan logrado captar la atención de inversionistas de Taiwán para que repliquen en Colombia la fábrica que tienen en China, es una muestra de que, con buenos proyectos, es posible atraer una parte del capital asiático que se está invirtiendo en el mundo. Solo es cuestión de saber venderse.


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