| 8/31/2017 12:01:00 AM

Segundo round: Herederos de Servientrega siguen en litigio

Julia María Botero, magistrada del Tribunal Superior de Bogotá, declaró la nulidad del fallo de primera instancia a favor de Luz Mary Guerrero y Servientrega en la disputa con su hermano Carlos Julio Guerrero. Segundo round.

Cuando se esperaba que a mediados de octubre en una audiencia ante el Tribunal Superior de Bogotá se definiera el litigio entre Carlos Julio Guerrero -cuya pretensión es una participación en Servientrega- contra su hermana Luz Mary Guerrero, presidente de la empresa, y la compañía misma, el proceso dio un giro insospechado.

El pasado 17 de agosto, Julia María Botero, magistrada del Tribunal Superior de Bogotá, declaró la nulidad del proceso, en el que el Juez 46 del Circuito de Bogotá favoreció en primera instancia a Luz Mary Guerrero y a Servientrega (ver Dinero 523).

La demanda que inicialmente interpusieron Carlos Julio y su hermana Purificación –quien falleció durante el proceso y desistió del pleito antes de morir- también incluía a Jesús Guerrero y buscaba una participación societaria en Servientrega equivalente al 5% del capital suscrito para cada uno, producto de un supuesto acuerdo de democratización accionaria entre los hermanos Guerrero.

Este acuerdo se habría dado porque Concepción Guerrero –patriarca de la familia Guerrero Hernández y quien falleció también durante el proceso- tendría el 20% de Servientrega y sus filiales y su aporte habría sido una casa y unos dineros. Además, también se relacionó como parte de esta participación la fusión de la firma Ultraservicios –propiedad de los hermanos Carlos Julio y Purificación- con Servientrega.

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Sin embargo, el fallo del juez de primera instancia de abril pasado y que se dio casi 9 años después de haberse iniciado el proceso, consideró que no existió un supuesto acuerdo de democratización que convirtiera en socios o accionistas de Servientrega a Carlos Guerrero y a Purificación argumentando que dada la fecha de constitución de Servientrega no se pudo haber celebrado ningún acuerdo antes de 1982; que la fusión con Ultraservicios no se concretó pues no se citó a las asambleas para su aprobación, ni se constituyeron inventarios, ni se informó a proveedores ni clientes; que Carlos Julio era menor de edad al momento de la constitución de Servientrega, y que Concepción Guerrero no aportó ningún inmueble a la compañía, ya que no aparece ninguna escritura registrada y el inmueble se liquidó en la sucesión de Concepción Guerrero y Rosa Helena Hernández.

Ante el fallo de primera instancia, Carlos Julio y sus abogados de De la Espriella Lawyers Enterprise, interpusieron ante el Tribunal Superior de Bogotá un recurso cuya audiencia se había fijado para octubre. Carlos Sánchez Cortés, socio de la firma y apoderado de Carlos Julio Guerrero, advirtió en su momento que estaban a la espera de que el Tribunal valorara “en su verdadero alcance” la totalidad de las pruebas, entre ellas un borrador –que no llegó a convertirse en escritura pública- de la junta de familia de enero de 1997 suscrito entre otros por Luz Mary, Jesús, Carlos Julio, Purificación y Eugenio en el que se advierte que la sociedad debería pasar de limitada a anónima e incluir a los otros miembros de la familia.

Además dos hechos cobraron relevancia en el proceso: el primero, que Carlos Julio desistió de la demanda contra Jesús porque este le entregó una participación a su hermano Eugenio, cumpliendo –según dijo Sánchez en su momento- la democratización accionaria. Y el segundo, que según los demandantes, Luz Mary ha negado en su declaración la existencia de un acuerdo de democratización, pero firmó el borrador de escritura. Por ello, fue denunciada penalmente por falso testimonio.

El giro

Tras el fallo de primera instancia y el paso del caso al Tribunal Superior de Bogotá, este había programado para el próximo 18 de octubre la fecha en que proferiría sentencia, después de escuchar los alegatos de los apoderados en el proceso.

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Sin embargo, dos meses antes de cumplirse la cita, la magistrada Botero se pronunció en una providencia en la que resuelve “declarar la nulidad de todo lo actuado en este proceso, a partir de la sentencia calendada 25 de abril del año que avanza por el Juzgado 46 Civil del Circuito de la ciudad, inclusive, sin perjuicio de la validez de las pruebas, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 138 del Código General del  Proceso”. En consecuencia, agrega el pronunciamiento, “devuélvanse las presentes diligencias al Juzgado de origen, para que rehaga la actuación”, de conformidad con las directrices contenidas en las consideraciones del documento.

La decisión de la magistrada indica, según un comunicado de De la Espriella Lawyers Enterprise, que la nulidad tiene efectos a partir de la sentencia de primera instancia emitida el 25 de abril de este año por parte del Juzgado 46 Civil del Circuito de Bogotá, y tiene como objeto que sean vinculados al proceso los demás miembros de la familia Guerrero Hernández que formaron parte del acuerdo de democratización accionaria de Servientrega.

Agrega el comunicado que esta decisión “resulta trascendental” para este proceso civil “dado que el acuerdo de democratización accionaria fue objeto de incumplimiento por parte de la señora Luz Mary Guerrero frente a los demás miembros de la familia Guerrero Hernández que formaron parte de dicho convenio”. También destaca que es determinante en el proceso penal por la presunta comisión del delito de falso testimonio que cursa contra Luz Mary Guerrero.

Contra la decisión de la magistrada, Dinero conoció que al cierre de esta edición se interpondría un recurso de súplica para que resuelvan los otros dos magistrados de la sala. Además que se aclare cuáles son las personas que tendrían que incluirse en el proceso, por cuanto algunos habían salido por desistimiento de los demandantes –en el caso de Jesús Guerrero, por ejemplo, y que también se esclarezca en qué calidad comparecerían estas personas al proceso: si son demandantes o demandados, pues las posiciones legales son unas u otras dependiendo de si atacan o defienden.

Todo esto porque la pretensión –condición que debe tener en cuenta el juez para fallar su litigio- solo habla de Jesús, Purificación, Carlos Julio, Luz Mary y Servientrega, quienes fueron los únicos que hicieron parte del proceso.

El desarrollo de este litigio no ha puesto en riesgo el desarrollo del negocio de Servientrega, uno de los más importantes conglomerados logísticos de la región y una de las compañías más emblemáticas del país, que el año pasado registró una facturación superior a los $560.000 millones, 4,3% más que en 2015, y un nivel de activos por más de $300.000 millones.

La definición de este caso, que parecía tener un final cercano hace unas semanas, volvería a alargarse y podría cumplir casi una década para alcanzar su definición.

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