| 9/1/1994 12:00:00 AM

Servicio a domicilio

Número d-014 Nancy (18 years old) 5'6", 110 libras. Student, enjoys photography, shopping, studying and seafood. Dreams of husband - understanding, honest and responsible.

Ropa. Música. Videos. Joyas. Amas de casa. Cocineras. Víveres. Equipo deportivo. En los Estados Unidos todo está al alcance de la mano. El amor no podía faltar, obviamente, y, en el país de las compras por teléfono, Cupido también viene en catálogos. Lo están empacando y exportando en un pueblo colombiano cerca de usted. Son los servicios matrimoniales. Nada nuevo, los asiáticos han arreglado matrimonios por miles de años. Los servicios simplemente se han vuelto más eficientes: ahora usted puede escoger a su esposa en un catálogo de ventas por correo, en la comodidad de su propia casa.

Dan*, de 30 años, originario de California, vino a Colombia hace un mes. Se afilió a un servicio matrimonial llamado The Latina Connection hace algunos meses. Pagó una tarifa fija de US$ 100 y recibió un catálogo de 20 páginas ! con fotografías de mujeres latinas y algunas estadísticas técnicamente llamadas "bio-data", con su nacionalidad da mayoría son colombianas, dominicanas, brasileras y hondureñas), aficiones e intereses favoritos, nivel de educación, etc. Algunas aparecen en traje de baño, otras están cargando a sus niños, y las demás aparecen en vestido de coctel o en jeans. Dan escogió a Gloria. En la fotografía aparecía con la parte inferior de su bikini de "hilo dental" y sosteniendo con las

manos sus senos desnudos. Dan tiene dos consejos para un soltero interesado. "Primero que todo, le tiene que gustar do dice mientras traza las curvas de una mujer con las manos) la apariencia latina". "En segundo lugar", agrega "tiene que gustarle la cultura". Dan está seguro de conocer bien la cultura colombiana. "He estado en México dos veces. Ellos también manejan como locos".

Dan solicitó al servicio las direcciones de más de cincuenta mujeres colombianas y a cada una le envió una fotografía suya con una carta explicando quién era. Recibió tres llamadas, una de Gloria, otra de Patricia y la última de Heidi. Salió con cada una de ellas. Patricia le pareció "muy gordita" y Heidi "ni siquiera se esforzaba por ganarse el dinero. Sencillamente quería que se lo entregaran". Gloria era la "perfecta".

Gloria trabajaba en un hotel en el centro de Bogotá. Su salario mensual era de $200.000 y vivía en un apartamento de una alcoba, en el que Dan, se sorprendió de no encontrar ni televisor ni nevera. Gloria había empezado a salir con hombres suministrados por el servicio hacía aproximadamente un año y había conocido a varios extranjeros, entre ellos un alemán, pero ninguno le propuso el tan ansiado matrimonio. Le contó a Dan que se había afiliado al servicio porque ya no soportaba el machismo de los hombres colombianos. Aunque Dan no hablaba español ni ella inglés, estaba segura de que podían ser felices juntos. El le propuso matrimonio después de estar saliendo casi dos semanas. Ella aceptó.

Dan no es la excepción. En Colombia hay seis servicios matrimoniales que atienden a los extranjeros. Un empleado de la oficina de Colombian Latina Connection calcula que se han realizado entre dos y tres mil matrimonios por intermedio de su servicio en los últimos cinco años. El Centro Intercontinental, ser

vicio de citas situado en el centro de Bogotá, estima en 1.000 los matrimonios durante el mismo periodo. En este último tienen las fotos de todos los extranjeros que han conocido a su pareja y se han casado gracias al servicio. Aunque no conoce las cifras exactas, Vicky Van Diermen, empleada en el Centro Intercontinental, afirma que la tasa de divorcio es muy baja. "Creo que existen más problemas con los matrimonios europeo/colombiana que con estadounidense/colombiana. Los europeos son muy fríos y esto es demasiado duro para las colombianas. Pero recibimos muchas cartas de parejas felices en los Estados . Unidos".

El presidente de Latina Connection, con sede en Houston, Texas, explica en su catálogo por qué fundó la empresa: "Establecí esta corporación porque estaba buscando a una dama con valores y educación tradicionales. Estaba cansado de la escena convencional de los encuentros con mujeres. Me di cuenta de que muchas estaban interesadas únicamente en su propia carrera, en bienes materiales y/o en fiestas.

Mi teoría es ésta: otros países están más atrasados que nosotros política y tecnológicamente. Supuse que también estarían más atrasados sociológicamente... ¿Seria posible conocer y casarme con una mujer cuyos valores fueran similares a los de mi abuela?"

Un catálogo que afirma que "es más fácil enseñar inglés a una latina que... encontrar una buena esposa norteamericana que sepa apreciarlo a usted" puede sacudir los cimientos del movimiento feminista de los Estados Unidos y de hecho ha sido así.

Vassilisa Johri, especialista en Estudios de Sexo en Estados Unidos, dice que estos servicios son el colmo del trato a la mujer como objeto. "Se trata de obtener un producto... se hace énfasis en la apariencia, la sexualidad, el hecho de que Colombia tiene una Miss Universo cada dos años. Es sencillamente una extensión del materialismo que está tan afianzado en la mentalidad de los estadounidenses". Y cuando Johri afirma que este tipo de servicios es una "reacción violenta al feminismo", las personas como Dan están de acuerdo. "El feminismo lo está dañando todo. Las mujeres ya no quieren quedarse en la casa. Usted no tiene sino que observar el idioma español para ver la diferencia. Toda palabra tiene su género. La masculinidad y la feminidad siempre están definidas". Tal como el presidente de The Latina Connection, Dan está buscando a alguien "que se parezca a mi abuela".

María Luisa* tiene 33 años. Trabaja en una agencia de viajes y ha pasado gran parte de su tiempo en ferias de viajes en el exterior. Es atractiva aunque se maquilla excesivamente la cara y el cabello brota de su cabeza como un penacho de humo grueso. Se afilió al servicio de The Latina Connection hace dos años y ha salido con muchos extranjeros. Dice que está cansada de los hombres colombianos. Aunque afirma que no le gusta generalizar, dice que los colombianos con quienes ha salido son "machistas que mienten y engañan y que siempre tienen varias amantes. Es como un requisito". Concede que también algunos norteamericanos son así, pero también cree que el hombre norteamericano o europeo apropiado le daría la libertad necesaria y el respeto que no ha hallado en Colombia. Creyó haber encontrado un hombre así hace un año cuando John, de 55 años y divorciado, le propuso matrimonio. John, egresado de Harvard, tenía su propio negocio y estaba viviendo bastante bien en Michigan. Ella estaba dispuesta a aceptar hasta el momento en que él sacó una calculadora mientras estaban comiendo en un restaurante. "Estaba tratando de calcular cuánto dinero tendría que poner yo para la cuota inicial de nuestra casa. Le dije: "Olvídese". Aunque María Luisa quiere su libertad, también quiere que su esposo respete su cultura. "Aquí no pagamos por las cosas. Eso le toca al marido".

Phil, de 55 años, está dispuesto a pagar por su esposa. Pero le ha sido difícil encontrar a la mujer perfecta. Phil es multimillonario, dueño de una empresa de consultoría de sistemas con sede en Colorado. Habiendo estado casado una vez en los Estados Unidos, quería algo nuevo y por un amigo supo del servicio latino de citas. Vino a Colombia por tres semanas con la única intención de llevarse a una esposa bajo el brazo. Pagó mil dólares al servicio, lo cual incluía los arreglos para el matrimonio y los papeles de la visa para la novia que finalmente escogiera. Realizó más de 30 "entrevistas", como él las llama, con mujeres que dijo iban desde "camareras de hotel hasta millonarias que vivían en un penthouse en los cerros de Bogotá". Su experiencia más interesante ocurrió con una mujer de 35 años que llegó a la entrevista y sin preámbulos le dijo a Phil que tenía un niño de 4 años y que quería que Phil le pagara colegio privado, 4 años de universidad privada y 2 años de postgrado. Dijo además que no pensaba trabajar ni un día más en su vida. "Le di la mano y le deseé buena suerte. Francamente, sé que algunas de estas mujeres lo hacen por dinero, pero al menos podrían ser más sutiles al respecto".

Los servicios de citas aseguran estar vendiendo mujeres "tradicionales" con valores familiares "tradicionales". María, de 22 años, fue afiliada al servicio por su madre, también miembro, quien quería que su hija conociera a extranjeros. Recibió cartas de un hombre de 50 años con hijos "quién sólo estaba buscando una niñera" y hasta de un hombre que estaba en la cárcel.

Se avergüenza de contarles a sus amigas acerca del servicio y sólo ha aceptado una cita desde que se afilió hace ya varios meses. "Estos norteamericanos están buscando mujeres tradicionales", dice, "pero una persona que se afilie a estos

servicios no es lo que aquí consideramos tradicional".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?