| 7/16/1999 12:00:00 AM

Seguros a plena marcha

Las compañías de seguros están en pleno proceso de transformación. La globalización del negocio es evidente y representa grandes amenazas y oportunidades.

La industria aseguradora colombiana está enfrentado el reto más grande de los últimos 20 años. En un mercado aún inexplotado, las firmas sólo prodrán aprovechar las oportunidades si logran conseguir el capital para elevar su competitividad mediante alianzas, fusiones y reorganizaciones profundas.



La globalización es un hecho imparable y el negocio asegurador desde los años 90 empezó a experimentar una profunda transformación que hoy ya es evidente. Los aseguradores han encontrado que sus procesos ya no son lo suficientemente productivos, que deben explorar nuevos canales de distribución y que las alianzas internacionales para acceder al capital son imprescindibles para enfrentar el futuro.



En medio de los retos que implican los nuevos tiempos, los seguros tienen la gran ventaja de que en Colombia todavía no son un negocio maduro y aún hay espacio para crecer. Las cifras lo indican: mientras que en los países desarrollados (OCDE) la participación en el PIB del sector asegurador es del 8,0%, en Colombia ésta apenas llega al 2,3%. Sin embargo, para poder aprovechar este potencial las empresas tienen que hacer grandes inversiones en tecnología, pues la productividad de este sector en Colombia es de las más bajas del mundo. Es más, éste es un factor crítico en un momento en el que al país están entrando las grandes multinacionales del mundo asegurador. Las cifras de productividad son muy dicientes: los gastos administrativos como proporción del valor de las primas son del 25% en Colombia, mientras en Brasil son el 15% y en Chile el 12,3%.



Para obtener el capital y hacer los cambios que se requieren, muchas empresas han resuelto vender, mientras que otras se han fusionado o han buscado socios estratégicos.



Las movidas



Los movimientos de globalización de las compañías de seguros en los últimos seis años se han sentido también en Colombia en todos los segmentos del negocio, pero de manera más pronunciada en el de los corredores de seguros y de reaseguros. En las aseguradoras ha habido cambios, pero los más grandes están aún por darse. Es más, es muy posible que se presenten muy pronto reorganizaciones en los grupos financieros que, ante la necesidad de capitalizar sus entidades bancarias, podrían verse obligados a vender total o parcialmente sus compañías de seguros para conseguir capital. Este podría ser el caso de Colpatria, de la Familia Bolívar o del Grupo Aval.



Entre las aseguradoras extranjeras que han entrado al país está la española Mapfre que es actualmente el grupo asegurador más grande en Latinoamérica. En Colombia opera bajo el nombre de Mapfre Seguros de Colombia y se especializa en seguros generales, aunque en febrero de este año creó Mapfre seguros de vida. El grupo español acaba de capitalizar la compañía en US$5 millones pues, de acuerdo con su presidente Rodolfo Jaramillo, "no es posible crecer sin plata". Además de Mapfre, hay inversión española en Segurexpo y la Ganadera.



Entre las otras compañías de seguros extranjeras que operan en el país ya sea con capital 100% extranjero o en asocio con compañías locales están Generali, Chubb, la Royal and Sunalliance, AIG que posee Interamericana y un porcentaje en Colmena y la Munich. Próximamente, Colseguros será capitalizada por Alliance a la vez que Suramericana está interesada en buscar un socio estratégico tal como lo ha informado Nicanor Restrepo, presidente del Grupo Empresarial Antioqueño.



Pero el capital extranjero no sólo ha entrado a las compañías aseguradoras. DeLima y Cía. se fusionó con Marsh & McLennan y juntos controlarán el 34% del mercado, Valencia & Iragorri, el segundo grupo de corredores con el 6,0%, se asoció con Heath Overseas Holding Limited de Inglaterra. El tercero, Aon & Saiz maneja un 5,0% del mercado y es producto de la fusión entre un corredor nacional y un extranjero.



De las reaseguradoras nacionales sólo queda Reacol que muy posiblemente cambiará de dueño en los próximos meses. La reaseguradora Colseguros se liquidó y Mapfre es el principal accionista de Reaseguradora Hemisférica, aunque tiene capital nacional.



De la transformación del sector asegurador no se ha salvado nadie. Hasta la Previsora, la empresa de seguros del Estado, ha tenido que ponerse las pilas para sobrevivir con éxito en este mercado altamente competido. No sólo le ha tocado tecnificarse, sino que además no descarta la posibilidad de conseguir un inversionista extranjero o un socio estratégico.



La coyuntura



El sector de los seguros es uno de los pocos que crece, a pesar de la mala situación económica, aunque la coyuntura no es fácil. De hecho, los resultados de la operación técnica no son muy buenos. No obstante, desde la incorporación de los renglones de seguridad social en el 93, el crecimiento ha estado jalonado por los seguros de pensiones y riesgos profesionales, seguido por los seguros de personas y, por último, los seguros de daños que, aunque ya no son tan importantes, siguen creciendo. Gracias a este gran potencial de expansión del mercado asegurador, el empleo en el sector también ha aumentado. Según una encuesta realizada por la Federación de Aseguradores de Colombia (Fasecolda) entre las compañías de este gremio, el empleo total generado por el sector pasó de 12.773 puestos de trabajo en el 96 a 15.911 en el 97, básicamente como consecuencia de la consolidación de los diferentes renglones de la seguridad social.



Más que la mala situación económica, lo que verdaderamente afecta al sector asegurador es el mayor grado de riesgo que presenta el país frente al resto de países, lo cual se traduce en aumentos considerables en la siniestralidad y, por tanto, repercute negativamente en los ingresos. Como lo afirma Alvaro Escallón de la Previsora, "Colombia es un caso particular. A finales del siglo XX tenemos los riesgos que los otros países tuvieron a finales del XIX". A esta situación de alto riesgo hay que sumarle el hecho de que alrededor de un 20% de los siniestros pagados tienen origen en fraudes a las aseguradoras.

Futuro



El sector asegurador tiene un gran potencial de crecimiento, pero aún faltan grandes cambios en la industria. Hacia el futuro no hay espacio para tantas compañías y, por ello, muchas, las que no se modernicen ni especialicen, tendrán que desaparecer. Esta visión, que comparten los empresarios del sector, es además avalada por un estudio de Fedesarrollo en el que se proyectan crecimientos anuales para este sector cercanos al 12% real, como consecuencia del desarrollo de productos relacionados con la seguridad social.



En el caso de los corredores, la tendencia hacia el futuro además de la concentración, es la de convertirse en especialistas en el manejo del riesgo. Estos son al menos los planes de Jorge Alberto Uribe, presidente de DeLima, ya que según él, "el seguro está dejando de ser la herramienta para manejar el riesgo". Es más, DeLima ya empezó a incursionar en este campo, al recomendarles a sus clientes que creen una reserva y asuman ellos mismos el riesgo y que tomen una póliza por el exceso de la pérdida.



El enfoque del negocio también irá cambiando. Este estará más basado en el cliente, para lo cual las empresas tendrán que diseñar estrategias de mercadeo diferentes a las actuales. Ya no se trata de salir a vender con el maletín en mano como en el pasado, sino de empaquetar seguros que se ofrecen por medio de las tarjetas de crédito, los fondos de empleados o grupos afines. Es decir, una nueva forma de colocar una gran cantidad de seguros individuales de una manera organizada y relativamente económica.



Lo que está en marcha es un reacomodamiento total de la industria que seguramente terminará en un número menor de jugadores con mayor control, acceso al capital y línea directa con los mercados globales.



Las compañías de seguros generales no empezaron bien el 99. Si bien su utilidad neta mejoró en un 42% nominal con respecto a marzo del año anterior, el sector aún sigue arrojando pérdidas. Pero peor aún, su resultado técnico (margen entre primas devengadas y siniestros causados menos gastos administrativos) cayó significativamente al pasar de -$8.337 millones a -$50.720 millones. Tan sólo 4 de las 27 compañías analizadas tienen saldo positivo en este indicador, que mide lo que deben hacer.



Esto obedece a que el índice de siniestralidad se disparó (aunque esto ocurre tradicionalmente en este trimestre, durante este año fue particularmente alto). La siniestralidad aumentó más de 10% al pasar de 37,1% al 48,17%, gracias a la combinación de un muy bajo crecimiento en las primas, debido a la baja demanda que afecta la economía, y de un aumento significativo en los siniestros. Además, la mayoría de las compañías aún no han logrado controlar sus gastos administrativos.



Las compañías de seguros de vida presentan en conjunto una situación un tanto mejor que las de seguros generales. Ostentan un fuerte aumento de sus utilidades y, a pesar de una disminución del 85,3% en el resultado técnico, aun exhiben un saldo positivo de $2.823 millones en éste. (Nueve de las 22 compañías tienen resultado técnico positivo). Sin embargo, en estas compañías el gran problema fue el aumento significativo en sus gastos administrativos.



A pesar de que su índice de siniestralidad disminuyó levemente, al pasar de 37,38% a 37,12%, pues las primas y siniestros crecieron a la par, esto no se reflejó en un aumento en su resultado técnico debido a que los gastos administrativos presentaron un incremento de más del 30%, al pasar de $42.014 millones a $55.476 millones.
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