| 4/12/2006 12:00:00 AM

Sector en combustión

Se van a abrir nuevas plantas para la producción de biodiesel en el país. Con esta decisión, empieza a descubrirse quiénes serán los protagonistas de un negocio tan rentable como riesgoso. La inversión privada es el motor que podría convertir al país en una potencia de esta industria.

El biodiesel, que por ley reemplazará el 5% del consumo de ACPM en Colombia desde el 1 de enero de 2008, promete ser uno de los negocios más interesantes de los próximos 20 años. La sustitución global de combustibles fósiles por gasolinas más limpias hace que este producto tenga su venta asegurada en el país y en el exterior. La señal que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dio en el discurso del Estado de la Unión este año, es clara: en 2010, el 5,75% del total de su componente energético provendrá de derivados vegetales.

En los próximos meses, Colombia tomará las primeras decisiones cruciales para perfilar las características de esta actividad. Los inversionistas ya están cruzando apuestas. Sin embargo, este negocio no está exento de riesgos. La producción nacional podría estrellarse con problemas de costos por operar con escalas de planta industrial muy pequeñas, líos de abastecimiento por falta de materias primas y calidad del combustible.

Las cifras del negocio del biodiesel son enormes en el mundo. En Estados Unidos solamente, el consumo de este tipo de biocombustibles pasó de 25 millones de galones en 2004 a 75 millones de galones en 2005, un aumento del 200%. Además, se espera que la demanda siga creciendo sostenidamente a una tasa de 156 millones anuales.

En Colombia, las cifras son igualmente importantes. La ley establece que el 1 de enero de 2008, el 5% del consumo de gasolina diesel debe ser sustituido por biodiesel. Con esas cuentas, se sustituirán cerca de 4.000 barriles diarios del combustible fósil, lo que se traduce en cerca de 250.000 toneladas de biodiesel, y que equivale a una tercera parte de la producción actual de aceite de palma. Por eso, los palmicultores se están moviendo para ubicarse en el mejor sitio posible en el partidor.

Las expectativas sobre esta nueva actividad, que compagina rentabilidad y cuidado ambiental, son altísimas. "Le tenemos mucha esperanza", dice Jorge Bendeck, presidente de la Federación Nacional de Biocombustibles, Fedecombustibles.

Arranca la carrera El hecho es que ya se están cruzando las primeras apuestas para atender esa demanda. Carlos Murgas, ex ministro de Agricultura, con su empresa Oleoflores, instalará una pequeña planta de producción de 30.000 galones diarios en Codazzi (Cesar) (100 toneladas al año), al lado de sus equipos de extracción de aceite. Además, según informó Jorge Bendeck, ya se decidió por maquinaria con tecnología italiana que llegará pronto al país.

Se habla también de la conformación de grupos de productores en otros lugares de la Costa Atlántica y el Llano. La Alianza Team no tiene una respuesta oficial. Los voceros de la compañía señalaron que no se pueden pronunciar aún, porque la junta de la empresa está en el proceso de tomar alguna decisión sobre la forma de participar en el negocio.

Por su parte, en los cuarteles de Propalma, una empresa conformada por un grupo de agricultores que responden por cerca del 70% de la producción de aceite de palma, el proyecto de biocombustible avanza. Los palmeros decidieron unirse en un proyecto asociativo para construir unas pocas plantas de gran tamaño con las que puedan generar economías de escala. Piensan establecer dos o tres plantas, cada una con capacidad de producir 100.000 toneladas al año.

Propalma ya tomó una primera decisión tecnológica. "Se hará un pretratamiento físico (no químico) del aceite y así se puede escoger la ruta de proceso que puede llegar bien a la fabricación de detergentes con aceites vegetales que hoy se hacen con procesos químicos, o al biodiesel", explica Jairo Cendales, gerente de la entidad.

En los últimos meses recibió 15 propuestas de fabricación y montaje de las transformadoras de biodiesel, y ahora escoge entre las cinco que más le convienen. En el juego hay empresas de Austria, Alemania, Italia, Corea y Estados Unidos. Casi todos los consultados ponen en la lista corta de fabricantes a la alemana Lurgi, la firma que más plantas ha construido en el mundo y a un grupo coreano que opera una planta experimental promovida por el gobierno de ese país.

En vez de una, cuatro Inicialmente, contemplaron la construcción de una planta de 240.000 toneladas para abastecer a todo Colombia, pero a final de marzo los palmicultores optaron por un esquema de cuatro fábricas que producirán 60.000 toneladas anuales cada una. Con esto esperan cumplir las exigencias de 2008.

Los estudios de la firma de Medellín Q&A Consulting sugieren que las fábricas estén ubicadas cerca del consumidor, que en este caso es Ecopetrol. Por eso, muy posiblemente tres de ellas se ubicarán en áreas cercanas a los lugares de manufactura o abastecimiento de la petrolera estatal, y que Cendales califica como las mejores.

Se trata de Barrancabermeja, Cartagena y Facatativá (Cundinamarca), que es el gran centro de acopio de combustibles y se ubica en la zona centro oriente, la de mayor consumo de diesel en el país. Por experiencia, el montaje de una planta se toma entre 16 y 18 meses. Por eso, Cendales espera que las definiciones de ubicación y tecnología estén todas antes de junio.

Los pronósticos de Cendales para mitad de año podrían representar una decisión acertada para atender la demanda local en el corto plazo, y satisfacer los intereses de varias de las regiones productoras. Pero no parece ser el gran paso para convertir, como también se espera, a Colombia en un exportador fuerte de biodiesel.

"El tema funciona con economías de escala", sostiene Cendales. En los últimos seminarios con la asistencia de colombianos, se ha encontrado que las fábricas más pequeñas no producen menos de 100.000 toneladas. Estados Unidos tiene 53 plantas en producción, 42 en construcción y 17 en prefactibilidad. Ninguna de las 59 nuevas será menor de 100.000 toneladas.

Si eso es así, en el futuro habrá problemas de competencia. No será por falta de demanda, sino por costos. En los últimos cuatro meses, siete firmas europeas han visitado el país, interesadas en tantear el terreno para hacer negocios en el futuro. Los europeos no tienen suficiente tierra para cultivar los productos que transformarían en biocombustibles. Sin embargo, sus escalas de producción pueden cambiar la ecuación de siembra y transformación, para hacer a la segunda más importante. Hoy Europa, con Alemania a la cabeza, es el principal productor de biodiesel del mundo. En 2005 produjo 3 millones de toneladas, señala Cendales.

Además de costos, el gerente de Propalma advierte que habrá riesgos de calidad porque el sector de combustibles es más exigente que el de alimentos. Y podría haber, adicionalmente, riesgos de abastecimiento. La Contraloría General de la Nación calcula que si el 5% del consumo interno de ACPM se sustituyera por biodiesel, la siembra de palma requerida superaría las 900.000 hectáreas, casi cuatro veces más que las 243.000 hectáreas sembradas hoy. No sobra recordar que de ellas, solo 180.000 están en producción y el resto lo estará en varios años. La palma da frutos doce años después de su siembra. El área cultivada quizás crezca por efecto de la buena expectativa de demanda y por las exenciones tributarias, pero en esto no hay nada garantizado.

A fin de cuentas, el biodiesel parece ser uno de los negocios más promisorios de los próximos 20 años y en este semestre se tomarán algunas de las decisiones más importantes para dibujar su futuro. Está en manos de los empresarios que sean las mejores para mantener su competitividad en el largo plazo.
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