| 10/13/2006 12:00:00 AM

Se calentó el gas

Con la llegada del Niño revivieron viejos fantasmas y se despertó una polémica sobre el presente y el futuro energético del país. ¿Hay suficiente gas para atender la demanda de las térmicas y asegurar un abastecimiento de la demanda a largo plazo?

Está caliente la movida energética del país. Sube al menos un grado centígrado cada semana, desde hace un mes, a la misma escala como se va calentando el océano Pacífico con la llegada del fenómeno climático de El Niño.

La Nasa prevé que esta vez se portará bien y no será tan intenso como en 1997-98. Sin embargo, los expertos dicen que este bebé crece con los días y es imposible predecir con exactitud cómo terminará su maduración por allá en enero hasta que desaparezca al finalizar marzo. El Ideam tiene sus cálculos muy afinados (ver recuadro) y dice que no hay que alarmarse, pero nacionales y extranjeros recomiendan cautela con el travieso visitante.

Quizá siguiendo los proverbios de la sabiduría oriental, las autoridades colombianas, encabezadas por Hernán Martínez Torres, nuevo Ministro de Minas y Energía, han dispuesto que el entrenamiento sea feroz, de tal forma que la guerra parezca un juego. Así que prendió las alarmas en caso de que el Niño se haga fuerte. Para esto, pintó un cuadro de sequía severa, embalses y represas al mínimo de su potencial generador y plantas térmicas al tope de su capacidad. "No es alarma, es solo un ejercicio de responsabilidad. Una sociedad seria es precavida y eso es lo que se busca desde el gobierno", explica Manuel Maiguashca Olano, viceministro de Energía.

Estamos mejor preparados que nunca frente a El Niño. Hoy la capacidad instalada para generación, 13.354 MW, casi duplica los picos de demanda diaria (de 6 a 8 p.m., 8.266 MW) y triplica el promedio diario (4.369 MW). Además, el sector muestra una diversificación muy positiva, pues mientras para 1992 la capacidad de generación se repartía en 80% hidráulica y 20% térmica, en manos públicas al 100%; hoy la relación es de 67% - 33%, y la propiedad está repartida en 63% privada, 18% mixta y 19% oficial.

Como sea, la coyuntura climática ha servido para que muchos intereses salgan a flote y ayuden a calentar el ambiente aún más. Con la remota posibilidad de una contingencia parecida a la de 1992, aderezada con apertura económica en ese entonces, los ojos del país se volcaron hacia el sistema energético y se han despertado dos dudas estratégicas: ¿Colombia tiene suficiente gas para atender la demanda de las térmicas a toda marcha

, y ¿las reservas de ese combustible aseguran un abastecimiento de la demanda a largo plazo, de tal forma que las exportaciones planeadas no impacten negativamente al país? Las respuestas son diversas dependiendo del frente, pero la gran conclusión parece unánime, hay un círculo vicioso que se debe romper; de lo contrario, a nadie le servirá tener la razón ahora, y todo el país será el perdedor.



Gas para todos

La respuesta general de todos los jugadores a la primera pregunta es que sí, que hay gas para atender la demanda de las térmicas en un escenario de sequía; sin embargo, las hidroeléctricas, con un promedio nacional del 79,8% de su capacidad de generación al SIN (Sistema Interconectado Nacional), tienen que cuidar el agua para no llegar al peor escenario.

Al hablar con la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), la posición es que todo trabaja bien, pero que si el gobierno quiere respaldo total de las térmicas para evitar chascos, falta gas. "En un escenario de las térmicas prendidas a su máxima potencia, necesitarían todo el gas que producen ChevronTexaco en los campos de la Guajira y BP en Cusiana", asevera Francisco Ochoa, director ejecutivo del gremio.

Los análisis indican que con una buena administración del recurso hídrico, no se requeriría más del 30% de generación térmica en una sequía fuerte a principios de 2007. "En un escenario crítico, los ritmos diarios de demanda de energía eléctrica permitirían combinar y complementar el consumo de agua y gas para la generación y atención de la demanda", dice Leopoldo Montañés, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas).

Tanto en el gobierno como en la ciudadanía existe la conciencia y el entendimiento de ahorrar agua y evitar dolores de cabeza; de igual forma, las térmicas no necesitarán toda su capacidad si se racionalizan otros recursos. Y entonces, ¿por qué se ha armado tanto alboroto con las existencias de gas y los precios de la energía? Información incompleta e intereses sectoriales, susurran los analistas consultados.



El gas de la discordia

Las multinacionales Chevron y BP y la nacional Ecopetrol (ECP) dicen que están supliendo todo el gas que necesitan las térmicas. "Estamos cumpliendo a cabalidad los contratos con estas plantas", aseguró a Dinero el vocero autorizado de Chevron. "Solo tenemos un contrato con TermoYopal y lo cumplimos", dice el vocero de BP. Sin embargo, Acolgen entrega documentos que indican lo contrario. Aquí el guante le cae a ECP. "En muchos casos, las térmicas hacen pedidos y se les incumple hasta en el 50% del requerimiento", dice Ochoa. Por su parte, ECP dice que entrega todo el gas contratado.

Los documentos de Acolgen muestran que para 2005, se le impusieron multas a ECP por incumplimiento en la entrega de gas a térmicas de EPM. "Los problemas son reales, se está incumpliendo. El asunto es que nosotros no estamos para ir a cobrar multas, sino para generar energía", explica Ochoa.

En contraste, ECP muestra que la demanda por parte de las térmicas ha sido menor a la esperada y, por eso, es paradójico que se asegure que están incumpliendo. En una presentación de Claudia Castellanos, gerente de gas de ECP, se detalla que la demanda real de gas de las térmicas está en 206,8 GBTUD (unidad calórica de valor similar a los gigapies cúbicos diarios) por debajo de lo proyectado años atrás, lo que mostraría un bajo crecimiento de la demanda de energía producida por esas plantas; además de que presentan un promedio anual 1999-2005 del 70% de días sin usar las unidades de gas, según la CREG.

De otro lado, los reportes de XM Compañía de Expertos en Mercados ESP, que se encarga de hacer el más completo análisis sobre el mercado de energía eléctrica del país, muestran que para agosto de este año y respecto al mismo mes de 2005, las térmicas han decrecido 21,8% su producción mensual de energía, lo cual sí obliga a preguntarse por qué quieren más gas.

La polémica de las térmicas y el gas dio pie para que voces desde el Congreso de la República reanudaran sus críticas a los contratos y a la política gubernamental del sector, argumentando que es errada y que la decisión de exportar a Panamá y Venezuela dejará desabastecido al país de este recurso.

Sin embargo, Promigas, Naturgas, Chevron, Ecopetrol y el Ministerio de Minas no ven tal crisis, pues si bien las reservas han decaído, todavía cubrirían por más de 20 años la demanda proyectada (ver gráficos), aunque todos reconocen la necesidad de acelerar la exploración en busca de más yacimientos de gas para no quedarse cortos ante fluctuaciones inesperadas, para lo cual requiere cuantiosas inversiones, que a su vez llegarán en la medida en que aumente la demanda.

"Es un círculo vicioso. Si bien a mediano plazo puede crecer la demanda de gas en el sector térmico, la realidad muestra que la demanda total ha crecido menos de lo esperado, por lo cual se debe crear de alguna forma para que el sector nacional muestre acción, y así lleguen accionistas", explica un vocero de Chevron. "La construcción del gasoducto transguajiro hacia Venezuela y las exportaciones de 150 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) por 4 años son una decisión que no le cuesta nada en el corto plazo al país pues la financiación la realiza PDVSA, y a mediano plazo asegura la posibilidad de importar gas si se requiere, además de que permite asegurar demanda para inversiones en la exploración, lo cual nos permitirá acumular reservas y mejorar el panorama del gas", asegura por su parte el viceministro Maiguashca.

Río revuelto

Antes de continuar con el gas, es bueno hacer un alto en la Bolsa del Mercado de Energía Mayorista, donde los generadores venden a los comercializadores. Una semana antes de salir a circulación este número de Dinero, se hablaba con calentura de especulación en los precios. Y hace unos días, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios anunció que realizará un monitoreo especial a los generadores de energía para prevenir abusos y manipulación de precios, luego de verificar que el precio de energía en la bolsa pasó de un valor promedio diario de $74,30 KW/hora, el 1 de agosto de 2006, a $159,37 KW/h el 3 de octubre.

De hecho, la Superservicios citó formalmente al operador y administrador del mercado de electricidad, a los generadores de energía y a los productores y transportadores de gas natural, para que explicaran la razón de estos incrementos que superan el 114%. Las respuestas ya se escuchan y, de hecho, los reportes históricos de XM sobre el mercado de energía arrojan respuestas claras, si se estudian (ver gráficos). "El mercado ajusta todo si se lo deja obrar sin presiones. La peor respuesta del gobierno a esta contingencia es intervenir los precios. Eso echaría a pique los esfuerzos por mejorar la seguridad energética del país y enviaría señales negativas a nuevos inversionistas", comenta Ochoa, de Acolgen.

En momentos así, muchas hidroeléctricas ofertan a precios altos para no despachar y ahorrar agua. La bolsa pondera un techo de precio entre las ofertas y aquellas que rebasan ese precio venden menos o no venden incluso. Además, un alza fuerte no afectará los precios de la mayoría de los consumidores. "Cerca del 90% de la demanda hasta mediados del próximo año ya está cubierta por contratos hechos en 2004 y 2005 a precios de entre $69 y $74 el KW/h. Los únicos que están asustados y haciendo ruido sobre especulación son los comercializadores que no se cubrieron y ahora se topan con precios de mercado acordes con los ciclos históricos, pero que amenazan su negocio. Jugaron a la bolsa y ahora van perdiendo", explica Ochoa.

Volviendo al gas, para las termoeléctricas, generar 1KW/h cuesta de base $80, lo que no les permite generalmente vender bien en bolsa. Una época como la del Niño les permite entrar a jugar con las hidroeléctricas y asegurar su operación independiente del cargo por confiabilidad que ofrece el gobierno desde septiembre, que es una especie de seguro que se les paga por demostrar capacidad asegurada para producir energía de inmediato cuando el SIN lo requiera. Tener suficiente gas asegurado y aprovisionado les permite cobrar ese cargo.

La última conclusión es que, en este momento coyuntural, tomar las decisiones acertadas, lejos de presiones políticas o populismos oportunistas, hará la diferencia entre asegurar la provisión energética de gran parte del país a mediano plazo y capitalizar los esfuerzos realizados para mejorar el SIN, o quedar en medio de la noche con un encendedor vacío.
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