| 2/6/2004 12:00:00 AM

Se busca socio

"Estamos dispuestos, incluso, a entregar el control de la empresa a los inversionistas que quieran venir". Las palabras de María Luisa Mejía, presidente de Everfit-Indulana, revelan el interés de las empresas de textiles y confecciones por encontrar inversionistas que les den un nuevo impulso. Sin embargo, el tiempo se agota.

l año 2003 fue bueno para el sector de textiles y confecciones. Para el período de enero a noviembre de 2003, se vendieron al exterior cerca de US$760 millones, con un crecimiento de más del 12% en total. Las confecciones fueron el gran dinamizador del sector, con ventas que superaron los US$600 millones.

Sin duda, Estados Unidos impulsó las ventas, pues las exportaciones hacia ese mercado aumentaron 43%. Si bien los resultados son satisfactorios, hay indicadores de alerta. Mientras Colombia aprovecha las preferencias de ATPDEA en un 49%, Perú, Bolivia y Ecuador lo hacen en promedio en más del 80%. Esto se explica porque los confeccionistas colombianos no han podido proveerse suficientemente de telas nacionales o regionales para atender sus pedidos.

Aunque suene paradójico en este momento de auge, las dificultades económicas para ensanchar plantas y la escasez de insumos han puesto en jaque al sector. "Al paso que vamos, nos podemos ahogar en la orilla", dice un empresario describiendo a la perfección la situación del sector que tiene dificultades justo cuando está a punto de despegar.

Por eso, el aumento sostenido en los pedidos está obligando a las empresas a ampliar sus plantas y producción. Sin embargo, los recursos son escasos y las compañías más emblemáticas -como Fabricato-Tejicóndor, Fibratolima o Coltejer- están en la Ley 550 de reestructuración, lo cual les dificulta acceder a recursos del sector financiero.

La opción, entonces, es encontrar aliados estratégicos, pero no es tan sencilla. El año entrante se terminan las preferencias arancelarias (ATPDEA) y la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos apenas arrancará en marzo, mientras que los centroamericanos -grandes proveedores de confecciones- lo tendrán listo y definido este año y competirían contra los colombianos en atraer a esos inversionistas.

Pero a estas situaciones se suman otros dos factores definitivos: uno, las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que de ganar los demócratas podrían bajarle el ritmo a la agenda de libre comercio; y dos, la eliminación de cuotas a los países asiáticos pues la agresiva presencia de China transformará el mercado (ver recuadro).



A la caza de socios

Uno de los ejemplos de la cacería de socios es el de Everfit-Indulana. Hay muchos comentarios sobre la decisión de esa firma de buscar un aliado y, todo parece indicar que este es uno de los mejores momentos. ¿Por qué? El año pasado fue bueno en producción y ventas para Confecciones Colombia, la razón social de esa empresa que pertenece al Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). Vendió $104.000 millones, con aumento de 33,4% frente a $78.000 millones de 2002. Las exportaciones ya representan el 65% de las ventas totales y sus ventas a Estados Unidos crecieron 100%, al pasar de US$11 millones a US$22 millones.

Su transformación y su integración vertical le permitieron convertirse en un proveedor importante para clientes como Tommy Hilfiger o Clairbone, en Estados Unidos. Incluso, desde Europa ya se ha visto a Confecciones Colombia como plataforma para llegar al mercado de Estados Unidos.

Sin embargo, la búsqueda de aliados ha generado varios interrogantes. Por una parte, si las oportunidades vienen en aumento y el TLC podría ampliarlas en el tiempo, ¿por qué el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) no invierte agresivamente en la compañía? O, al contrario, ¿esta búsqueda de aliados hace parte de la estrategia del GEA para encontrarles socios a sus negocios, como Danone para sus galletas y Bimbo para su pan? Según declaraciones de María Luisa Mejía, presidente de la compañía, todo apunta a este segundo escenario. Pero para nadie en el país, y particularmente en Medellín, es un secreto que desde hace unos años la estrategia del GEA es la de enfocarse en los negocios rentables, como alimentos; cemento; el financiero y su participación en el Exito. De tal manera que con un buen socio estratégico el GEA podría salir de este tipo de negocios.

Pero no es solo Everfit. Empresas como Fabricato-Tejicóndor -también propiedad del GEA- y Fibratolima están en el mismo proceso. "Por cada dólar adicional que se exporte se requiere otro en inversión", explica Mauricio Gómez, director de Proexport en Miami.

Jorge Alberto Mesa, presidente de Fibratolima, explica que durante el primer semestre del año pasado se dieron a la tarea de organizar a la compañía para lograr los acuerdos con los acreedores, en el marco de la Ley 550 a la que se acogieron. "Ahora, nuestra prioridad es definir el aliado estratégico. Antes de finalizar el primer semestre de este año, debemos tener resuelto este tema", dice Mesa.

Aunque el sector está moviéndose rápidamente para encontrar socios y las empresas extranjeras -como Frontier o Four Leaf Textiles- han manifestado su interés, solo se ha concretado un acuerdo en joint venture. Se trata de la alianza entre el Grupo Crystal y la hilandería Park Dale. Con una inversión que supera los US$20 millones, antes de finalizar el primer semestre entrará en operación la hilandería en Rionegro (Antioquia).

El tiempo parece ser la razón por la cual las alianzas no se han desarrollado más rápidamente. Muy pocos inversionistas querrán colocar su dinero sobre las posibilidades de las preferencias que el ATPDEA les otorgó a los colombianos, pues se vencerán en poco más de un año y la inversión en la industria de textiles e hilazas es intensiva en capital y su instalación toma tiempo. "Una empresa extranjera que piense invertir en el sector empieza a mirarlo desde ahora, pero tomará un decisión solo cuando haya un TLC", señala Guillermo Valencia, presidente de Industrias El Cid.

Además de la coyuntura electoral en Estados Unidos, los centroamericanos podrían sacar provecho de su TLC con ese país y buscar agresivamente inversiones frescas para el sector, por las que también puja Colombia.

No obstante, hay un factor a favor de Colombia. "Las inversiones que requerimos son en textiles e hilazas, principalmente, donde nuestro país tiene una industria consolidada, mientras que los centroamericanos son muy fuertes en confección pero su industria textilera es casi inexistente. Los inversionistas prefieren joint ventures a tener que arrancar de cero en la instalación de una planta", explica Valencia.

Mientras se cocinan las alianzas con los jugadores internacionales, el mercado interno se mueve. En diciembre pasado, Protela protocolizó la adquisición de la compañía de confecciones de ropa interior femenina Antonella. Esta movida tiene una explicación clara. La evolución de Protela de ser solo proveedor de telas a realizar 'paquete completo' le ha abierto nuevas posibilidades de negocios. Eso explica la decisión de Protela: asegurar la proveeduría de confecciones y no depender de los satélites de producción.

Como se puede ver, la tarea es cada vez más compleja y atraer socios con conocimiento, tecnología y recursos será un trabajo vital para el desarrollo del sector. De lo contrario, su despegue se verá muy limitado.
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