| 6/26/2009 12:00:00 AM

Se busca patrocinador

Con la aprobación de la ley antitabaco, que prohíbe a la industria tabacalera patrocinar eventos deportivos y culturales, El fútbol profesional tendrá dos años para buscar nuevos socios para sus torneos. ¿Cuáles son las opciones?

El endurecimiento de la ley antitabaco dejó a los dirigentes del fútbol profesional colombiano bastante preocupados, pues la decisión del Congreso de la República desmonta el patrocinio de las tabacaleras de eventos deportivos y culturales.

Mustang y Premier, dos marcas de cigarrillos de la compañía Protabaco, son hoy pilares en el respaldo a los torneos de la primera categoría y de la B, de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y responden por casi la cuarta parte de sus ingresos. En su paso por el Senado, se aprobó el desmonte inmediato de la publicidad y no el plazo de cuatro años que el proyecto de ley contemplaba inicialmente. En la conciliación con la Cámara, finalmente se estableció un plazo de dos años. Tras esta decisión, la Dimayor tiene que moverse rápidamente para conseguir los patrocinios, en un escenario coyuntural de desaceleración de la economía, pero donde tiene, aún, tiempo y espacio para tomar decisiones.

La decisión

"Entendemos el espíritu de la Ley pero es exagerado prohibir las menciones institucionales que no incitan al consumo. Históricamente, el deporte se ha financiado con las utilidades del licor, juegos de azar y el tabaco que hoy se trata de menospreciar. Además, es un contrasentido que mientras el Ministerio de Agricultura y la Dirección de Estupefacientes intentan incentivar el cultivo de tabaco para sustituir los sembrados de coca, el legislativo tome medidas contrarias que desestimulan la inversión extranjera y el empleo", afirmó a Dinero Ramón Jesurum, presidente de la Dimayor, en momentos en que se discutía el proyecto de ley antitabaco.

La decisión significa un duro golpe para la Dimayor, que pierde una cuarta parte de sus ingresos y su principal patrocinador. Pero también es un golpe fuerte para la empresa nacional Protabaco, que durante más de 20 años patrocinó el torneo de fútbol e institucionalizó su nombre, Copa Mustang, en uno de los espacios más apetecidos en términos de entretenimiento: el torneo profesional de fútbol.

Según Jesurum, el presupuesto de la Dimayor es de $8.000 millones, los cuales provienen en cerca de dos terceras partes de los derechos que cobra a la televisión abierta y cerrada. El patrocinio y el nombre del torneo representan alrededor del 25%. Esto es, $2.000 millones. Y el resto son apuestas y aportes en especie como, por ejemplo, los balones Golty. Dinero consultó a Protabaco, pero la empresa prefirió no pronunciarse al respecto.

Las opciones

"Aún no tenemos un candidato para patrocinar los torneos. Conseguir patrocinios no es un tema fácil y menos aún en un momento como el actual. No hemos podido asimilar el golpe", afirma Jesurum.

Y puede tener razón. No es el mejor momento para salir a conseguir patrocinios ante la situación económica del país. Aunque la inversión publicitaria, en cifras brutas de Ibope, creció 1,1% el año pasado, en términos reales implica un decrecimiento pues está muy por debajo de la inflación registrada. Además, sectores como bebidas y tabaco tuvieron crecimientos negativos de -12%, cada uno.

Pero, el monto parecería no ser excesivo ante lo atractivo que resultaría financiar una actividad con tan alta exposición. Cada fecha, cinco partidos son transmitidos por televisión (dos abierta y tres cerrada), además de los espectadores que llegan a los estadios. "Cualquier marca, de cualquier sector, quisiera tener los espectadores que genera el fútbol. A nivel popular, es la herramienta recreativa por excelencia", afirma Jesurum.

Por esto, las primeras empresas que podrían estar interesadas son las de consumo masivo y que ya financian esta actividad.

Postobón, por ejemplo, patrocina la Copa Colombia, un torneo paralelo al profesional, en el que compiten tanto equipos profesionales como los del ascenso, con una inversión cercana a los $3.000 millones. Sin embargo, este campeonato no ha tenido la visibilidad que tiene el torneo profesional. Es más, periodistas deportivos critican el modelo del torneo y la poca importancia que les dan los equipos profesionales, a pesar de que el premio es un cupo a la Copa Suramericana. Por eso, para Postobón podría ser una oportunidad interesante la de proyectarse en el torneo profesional.

Otro gran opcionado sería Bavaria, que invierte en patrocinios directos a equipos profesionales como Santa Fe, Cúcuta y Tolima, así como en compra de boletería al Junior, Real Cartagena y Unión Magdalena -este último de la B- alrededor de $3.000 millones anuales. Pero su gran apuesta es por las selecciones Colombia, cuyo patrocinio pasó de US$5 millones a US$10 millones, entre 2007 y 2010. "En la Selección Colombia, por derechos, son US$2,5 millones anuales, sin contar otros gastos", explica un vocero de la compañía.

Bavaria patrocina todas las selecciones con su marca Águila y la Sub- 17 con Pony Malta. Así que financiar el torneo principal podría ser el complemento perfecto, más aún cuando el camino de la Selección Colombia al Mundial de 2010 en Suráfrica está aún muy comprometido.

No hay que olvidar quiénes financian grandes eventos deportivos en el mundo. Heineken es el principal patrocinador de la Champions League -el torneo de equipos campeones de Europa- y el Supertazon, la gran final del fútbol americano, es apoyado por Budweiser.

Sin embargo, no son los únicos sectores que podrían anotarse este gol. Empresas de telecomunicaciones, cadenas de comercio, compañías de servicios públicos y, en general, empresas con públicos masivos tendrían en el fútbol una gran alternativa publicitaria.

Otro sector sería el financiero. Y ya hay ejemplos: el gran patrocinador del fútbol suramericano es el Banco Santander, que financia la Copa Libertadores (Copa Santander Libertadores).

Sin embargo, para Jesurum, esta diversidad de patrocinios se debe a que las empresas en otros países reciben estímulos importantes por financiar el deporte, a diferencia de lo que ocurre en Colombia. "Cada año se expiden leyes y resoluciones que desestimulan el fortalecimiento económico de los clubes y reprimen al empresario del fútbol. Las cargas impositivas son altísimas, el alquiler de los estadios, que en su mayoría son del Estado, son costosos y no hay iniciativas para compensar estas pérdidas. No hay herramientas ni estímulos tributarios para el deporte. Así, ¿cómo quieren calidad?", dice.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?