| 8/1/1995 12:00:00 AM

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El ex presidente peruano Alan Garcia se juega sus últimas cartas en Colombia, pero tambalean los cimientos del otorgamiento de asilo.

Hasta hace unos meses, en las peluquerías de señoras de Lima, el tema preferido era el de las desavenencias conyugales entre el presidente Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Hoy, el turno le corresponde a los nuevos descubrimientos sobre los negocios y las presuntas propiedades del ex presidente Alan García Pérez.

Mientras algunas damas dicen que está probado que Alan Gabriel Ludwig García tiene la mitad de una isla en Key Biscayne, otras hablan de mansiones en Argentina, Uruguay, España, Colombia, Estados Unidos y Francia, como por ejemplo la mansión de julio Iglesias en Miami o la casa vecina a la de María Félix. "Lo importante es probar si estos rumores son ciertos", ha advertido una y otra vez Alan García. " En una peluquería alguien dijo que yo tenía obras de arte por ocho millones de dólares. ¡Por favor! No existen en el Perú obras de arte de ese valor", replica.

Y sigue contraatacando:

"No voy a llorar pobreza ante ustedes (dijo en alguna ocasión dirigiéndose al Congreso peruano); puedo vender la casa de Naplo, puedo vender mis condecoraciones (le han ofrecido US$80.000 por ellas) y algunos cuadros que son buenos, como el Zuloaga que me regaló Virgilio Barco. Porque la vida de un ex presidente, con todo lo que esto significa, exige un régimen de gastos que en este momento no estoy en condiciones de seguir haciendo".

Con el pasar de los días, las fantasías creadas en torno al caso García han ido despojándose de la ficción y acercándose peligrosamente a la realidad. Las cuentas bancarias en el extranjero cuya existencia negó por años, son ya cuatro. Aunque dijo que nunca tuvo acciones en empresa alguna, se descubrió que era socio de la Constructora Las Oropéndolas y a través de testaferros es el propietario del Canal 13 en Perú.

Siempre se jactó de su modo de vida austero ("...Yo no bebo, no fumo, ni hago fiestas. Nunca voy a ningún restaurante; nunca he ido, ni aun antes de ser político. Mis amigos me tienen como avaro..."), sin embargo, hoy son famosos sus consumos en el Hotel Charleston cada vez que pasa por Bogotá. Creó una fundación para proteger sus bienes en el paraíso fiscal de Liechtenstein y DINERO descubrió que es propietario de una ferretería de griferías para baño en el norte de Bogotá.



DEL CIELO AL INFIERNO

C uando el dos de junio de 1992 el ex presidente peruano Alan García llegó a Colombia en calidad de asilado político, muchos parecieron recordar similar caso ocurrido 43 años antes con el también líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Los saludos de júbilo y bienvenida no se hicieron esperar e incluso en sus "Cosas del Día" El Tiempo advirtió que "debe celebrarse el hecho de que gracias a las gestiones de nuestra Cancillería el correspondiente salvoconducto fuera otorgado sin dilaciones, y que la cuestión planteada por el asilo del ex mandatario peruano se hubiera solucionado prontamente".

Las acusaciones contra el "persecutor" Alberto Fujimori fueron el pan de cada día, y hasta fue designado comentarista de temas internacionales en la cadena radial RCN. Amparado en el asilo otorgado por Colombia, durante tres años García se ha movido a sus anchas entre Francia, España, Estados Unidos y Colombia. Con sus grandes dotes de orador ha enfrentado múltiples acusaciones, debates y hasta solicitudes de extradición originadas en Perú. Sin embargo, también ese paso del tiempo ha servido a sus tenaces investigadores para concretar muchas de las acusaciones que en principio parecieron sin sustento alguno.

NEGOCIOS

Hoy Alan García, presidente de Perú entre 1985 y 1990, soporta al menos cinco graves sindicaciones: enriquecimiento ilícito; haber recibido un soborno de más de US$1 millón de un consorcio italiano para entregarle la construcción del tren eléctrico de Lima; haber adquirido a través de testaferros el Canal 13 de Perú, que él mismo privatizó siendo primer mandatario; de revender a un país árabe aviones Mirage con pérdidas de más de US$100 millones para el Estado peruano, y por el mantenimiento de fondos secretos peruanos por US$350 millones en el desaparecido "banco ladrón" BCCI.

Por el primer cargo acaba de ser solicitada una condena de 10 años de prisión, al establecerse que hay un desfase entre los ingresos que tuvo en su vida profesional y el patrimonio personal que llegó a ostentar. Del segundo cargo da fe el empresario italiano Sergio Siragusa, asesor del consorcio constructor del metro de Lima (que no quedó sino en proyecto), quien asegura que realizó tres depósitos por más de US$1 millón a favor de García en el Barclays Bank de Gran

Caimán, en una cuenta a nombre de Worldwide Financial Holdings. ¿CÓMO VOY YO?

L a confesión de Siragusa es escalofriante. Era septiembre de 1989 y Alan García estuvo presente en la inauguración de una nueva línea del metro de Roma. "Durante el curso del trayecto, sin preverlo, el Dr. García Pérez, sin mayores preámbulos, me hizo entender que además del aspecto social, existía un problema de 'contribuciones' no solucionado hasta ese momento (al menos a favor de la parte

- Alfredo peruana), debidoZanatti: de quizás a la `falta de ser testaferro coordinación'. Me de García, a la 'invitó'-continúa Si cárcel y ahora ragusa- por tanto, a

testigo clave. informar a quién debía resolver el asunto pendiente, reservándose a su regreso a Lima el proporcionarme los detalles necesarios".

"Asimismo, en previsión de que la materialización de las remesas solicitadas tomara tiempo, en tono y términos decididos, me exigió que a su regreso a Lima pudiera ya tener a su disposición una primera cifra no inferior a US$500.000, suma que era necesaria, según me dijo, en vista de la campaña para las elecciones municipales de 1989. Lo solicitado fue atendido parcialmente (US$200.000), antes de fin de septiembre, autorizado por Roma en forma excepcional".

Ya en Lima, dice Siragusa en su testimonio ante los fiscales de la operación "Manos Limpias" contra la corrupción italiana: "Una vez solos, me entregó dos (2) trozos de papel con números e instrucciones de dos (2) bancos. En tono gracioso me dijo que él no podía recibir menos que Bettino' (referencia al ex primer ministro italiano Bettino Craxi) y que por tanto hiciese lo necesario, estando él dispuesto a recibirlo gradualmente... Recibí una llamada telefónica de Palacio avisándome que en la misma noche el presidente García quería encontrarse conmigo, probablemente en mi domicilio, lo que tuve que aceptar (en aquel tiempo yo vivía solo). Efectivamente, el motivo de la visita obedeció al hecho de que Roma había cumplido sólo parcialmente con respecto a su solicitud. Justamente se habían producido dos (2) remesas faltando una tercera para alcanzar la cifra de seis (6) dígitos", concluyó el testigo.

La huella de los depósitos que llegaron al Barclays de Caimán fue seguida por las autoridades y la justicia de la isla levantó el secreto bancario. La firma Worldwide Financial resultó ser del empresario Alfredo Zanatti, quien es un controvertido financista con quien por meses García negó nexos comerciales. "En una ocasión -explicó- he visitado las tierras que ha hecho ganaderas el señor Alfredo Zanatti, que es un empresario de enorme audacia y del cual yo, en 1985, tenía la peor versión; que le debe a todo el mundo, que subvalúa todo, que no cumple nada; al extremo que yo mismo pedí a la Célula Parlamentaria Aprista que se investigara Faucett (empresa de Zanatti)".

Sin embargo, Zanatti es hoy testigo de la justicia peruana después de negociar su entrega. Confesó que prestó su nombre para que García recibiera los sobornos en Gran Caimán y además reconoció que con parte de ese dinero el ex presidente peruano adquirió el Canal 13 (ver facsímiles adjuntos). Los registros de la Empresa de Teléfonos de Bogotá dan fe de las conversaciones entre García y Zanatti a mediados de 1992. Zanatti es el testaferro en la propiedad de la televisora que fue privatizada por el mismo García.

Las pruebas sobre las ventas de los aviones Mirage y los depósitos secretos en el BCCI fueron aportadas por el fiscal estadounidense George Morgenthau cuando investigó los deslices del Banco de Crédito y Comercio Internacional en el

mundo. Con esos ases bajo la manga, las autoridades peruanas (con testigos directos y aportes extranjeros) creen que en esta ocasión le han quitado todos los presuntos visos de persecución política o conspiración que se le quisieron dar a sus acusaciones desde tiempo atrás. Por eso hace dos semanas un fiscal peruano pidió al Tribunal Especial de la Corte Suprema de justicia de Perú que procesa a García, que lo condene a una pena de prisión de 10 años por el delito de enriquecimiento ilegal y al pago de una multa equivalente a unos US$44 millones por los daños causados al Estado peruano. Una de las dificultades con las que choca esta determinación tiene que ver con otro descubrimiento de los investigadores, es-.pecialmente del congresista Fernando Olivera, su más tenaz detractor. García creó el septiembre pasado, en el principado de Liechtenstein, la Fundación "Rayos de Sol", que tiene como objetivó central proteger su patrimonio de posibles embargos.

La primer beneficiaria de la fundación es su esposa Pilar Nores: "Ella dispondrá libremente, mientras viva, tanto del capital como de los ingresos de la fundación, excluyendo a cualquier otro eventual futuro beneficiario", dicen los estatutos. De lo contrario, a la muerte de ella, el nuevo beneficiario de la fundación sería Alañ García. Y en caso de la muerte de los dos, lo serán sus hijos Josefina, Gabriela, Luciana y Alan García Nores, en partes iguales.



LA PAPA CALIENTE

ero ahora la papa caliente la tiene Colombia. Hace dos semanas, la Interpol emitió un mandato de arresto en todo el mundo contra García, mientras la justicia peruana tramitará una nueva solicitud de extradición ante las autoridades colombianas. Las mejores cartas de García son la defensa fiel que ha hecho históricamente el país del derecho de asilo y un hecho ocurrido en 1992. Oscar de la Puente Raygada, presidente del Consejo de Ministros y canciller peruano, otorgó salvoconducto a Alan García para salir de ese país en calidad de asilado político. Esa es la prueba escrita que con más fuerza arguyen los apoderados del ex mandatario. A propósito, como Alan García parece estar bailando con la más fea hoy día, su abogado en Colombia, Ernesto Amézquita, enfrenta una investigación disciplinaria solicitada por el fiscal general de la Nación, Alfonso Valdivieso Sarmiento, al Consejo Superior de la judicatura, organismo encargado de controlar la labor profesional de los juristas en Colombia.

Amézquita, defensor hasta hace algunas semanas de Santiago Medina, tesorero de la campaña presidencial de Ernesto Samper, fue despedido por el anticuario, quien consideró que no estaba actuando en defensa de sus intereses, sino en los del gobierno. Incluso Amézquita y el ministro de Gobierno, Horacio Serpa, no pudieron ponerse de acuerdo ante las cámaras de televisión para aclarar sus encuentros y el manejo del caso Medina.

Lo que viene es que las autoridades colombianas (Cancillería, Ministerio de justicia y Corte Suprema de justicia) tendrán que evaluar el caso a las luces de los nuevos sucesos y tras la aparición de pruebas contundentes que muchos consideran imposibles de desconocer en cualquier proceso judicial. Aunque en junio de 1992, cuando García llegó a Colombia, pesaban más las acusaciones políticas que las presuntamente delictivas, hoy su situación ha cambiado radicalmente.

Una puerta abierta a la aprobación de una posible extradición tiene que ver con que la resolución que concedió el asilo tiene inconsistencias jurídicas graves que hacen tambalear su subsistencia, según conoció DINERO. Allí se invocan convenios y normas que ya hoy no acoge la legislación internacional. Además, en una negativa de extradición que hizo Colombia en 1993, se advirtió que como el delito de enriquecimiento ilícito no existía en 1911 en el acuerdo internacional vigente para esos fines, no se podía aplicar el envío del ex presidente al Perú.



UN PEZ QUE SE AHOGA

Lo que uno no entiende es cómo según el acuerdo invocado en Colombia para no extraditar a García se pueda entregar a alguien a otro país por el abandono de los hijos, pero no se pueda extraditar a quien es acusado de haberse robado, presuntamente, un país", sostuvo en diálogo con DINERO el senador conservador Carlos Albornoz, uno de los pocos que se ha atrevido a poner en duda los alcances del asilo concedido a García. De ahí que lo que viene en torno al sonado "Caso García" tenga graves connotaciones internacionales y en el plano nacional muchas más de las que le han querido dar los mismos medios y los colombianos en general, atareados durante las últimas semanas en ver los movidos capítulos de la telenovela que reemplazó a "Café", la del "Expediente 8.000".

Por sus dimensiones en el Perú, la búsqueda del regreso de Alan García a Lima para que responda ante las autoridades no es sólo problema de los peruanos como diría cualquiera. "Robar desde el gobierno en un país pobre, donde la democracia está en pañales, siempre me ha parecido un agravante del delito. Nada desprestigia y trabaja tanto por el desplome de la democracia como la corrupción. Algo en mí se subleva desmedidamente frente a esa utilización delictuosa del poder obtenido con los votos de gente ingenua y esperanzada, para enriquecerse y enriquecer a los compinches. También, por eso, mi oposición a Alan García fue dura: porque con él en el poder la pillería se generalizó en el Perú a extremos de vértigo", advirtió en su libro "El pez en el agua", el escritor y ex candidato presidencial Mario Vargas Llosa.

Pero quien no anda por estos días como pez en el agua es precisamente Alan García. En Francia no tiene la condición de asilado político y según las autoridades tampoco tiene "visa especial para refugiados", como aseguraron muchos medios de comunicación. Era un protegido del ex presidente Francois Mitterrand, pero hay quienes afirman que con Jacques Chirac en el poder las reglas de juego han cambiado.

De tiempo atrás vive con su esposa y sus hijos en un suburbio de París desde donde se desplaza diariamente a dictar cátedra universitaria, a atender sus charlas en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y sus labores como miembro de la Internacional Socialista. Pero si el nuevo gobierno francés le retira su apoyo, entonces en Colombia está su futuro.

"Soy un político y no me puedo ir a atender mi ferretería en la Caracas (especializada en grifería para baños, en sociedad con un colombiano)", aseguró tres meses atrás durante un desayuno en Bogotá. Pero al ritmo que marchan los acontecimientos y se extiende su búsqueda por la Interpol en 174 países del mundo, puede terminar detrás de las varillas, no de su ferretería, sino de una cárcel en Lima.
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