| 6/12/2009 12:00:00 AM

Salario emocional gana terreno

En la compensación laboral, cada vez gana más peso la relación afectiva que crean los trabajadores con sus compañías, pues ayuda a mejorar la competitividad y el resultado financiero.

La escasez de talento, la urgencia por mejorar la competitividad y el cambio en las expectativas de los nuevos trabajadores están motivando a las empresas a buscar fórmulas más allá del cumplimiento de las obligaciones legales para retener y atraer los mejores colaboradores.

Esto ha llevado a las organizaciones a diseñar estrategias que les permitan generar sentido de pertenencia entre sus empleados, mejorar el clima laboral, aumentar la productividad y hacer que sus compañías sean vistas como sitios anhelados para trabajar, porque concilian el espacio laboral con el personal.

Estas prácticas hacen parte de lo que hoy se denominan Empresas Familiarmente Responsables, (EFR), una certificación creada en España por la Fundación Más Familia cuyo objetivo es "conciliar, armonizar, hacer compatible, equilibrar, compaginar, flexibilizar y balancear los ejes laboral y personal".

En Europa, cerca de 160 compañías han obtenido esta certificación tras desarrollar procesos de autoevaluación, diseño y planeación, medición y seguimiento, implantación y auditoría. La fundación creó hace siete años la certificación, bajo la Norma 1000, de Empresas Familiarmente Responsables (EFR) y en Colombia ya son dos las compañías que han logrado obtenerla: Human Capital, especializada en asesoría del recurso humano y Sacsa, la sociedad concesionaria del aeropuerto de Cartagena.

Otras diez empresas desarrollan actualmente procesos para certificarse bajo la norma de la Fundación Más Familia, entre ellas la caja de compensación Compensar, el hospital Pablo Tobón Uribe, el grupo editorial SM y la empresa de transporte TDN. La asesoría en los procesos EFR está a cargo de Human Capital en el país -a través del programa Koncilia- mientras que la auditoría para otorgar la certificación lo hace la multinacional SGS.

José Manuel Acosta, presidente de Human Capital, sostiene que "los nuevos profesionales tienen una visión frente al trabajo distinta de las generaciones anteriores: buscan tener más tiempo para ellos mismos, para sus familias y sus aficiones, horarios flexibles y oportunidades de desarrollo de carrera y por eso cada día es más importante la conciliación entre la vida personal y la laboral".

Emociones laborales

Beneficios como guarderías para atender los hijos de madres trabajadoras, financiación o subsidio de estudios, bonos por desempeño, teletrabajo y horarios flexibles hacen parte de un amplio menú que ya aplican algunas organizaciones en busca de convertirse en Empresas Familiarmente Responsables.

Diana Pérez, gerente de formación de la certificadora internacional SGS, explica que el tema ha tomado preponderancia porque "hoy las empresas sostenibles son las que tienen ética en todos los ámbitos en que se desenvuelven, porque los consumidores buscan cada vez más información sobre quiénes están detrás de los productos que adquieren, si desarrollan prácticas de Responsabilidad Social Empresarial o si son amigables con el medio ambiente".

Pero, ¿hasta qué punto estos beneficios resultan efectivos para alcanzar los objetivos empresariales en términos financieros y de productividad?

Acosta explica que hoy el dinero no es el único factor de atracción del talento, porque temas como la satisfacción personal, el crecimiento laboral y el equilibrio de la vida familiar juegan un papel preponderante. "El salario emocional se está convirtiendo en un tema fundamental para aquellas organizaciones que buscan productividad, reducción del ausentismo y la rotación y un buen clima laboral", explica.

Andrés Aguirre, director del Hospital Pablo Tobón Uribe, explica que una de las metas de su organización es "lograr una gestión de procesos que nos permita que la gente tenga un empleo estable y pueda contar con una vida familiar y extralaboral satisfactoria que enriquezca su presencia en el hospital".

Esta entidad, con 1.367 colaboradores, invierte cada año US$2 millones en programas de formación en especialidades médicas y científicas de sus colaboradores; tiene un sistema de rutas para asegurar el transporte a por lo menos la mitad de sus colaboradores y ha creado zonas de descanso para reducir el estrés laboral, entre otros beneficios.

Aguirre explica que en el país muchas empresas han resuelto mal el problema de garantizar productividad y sostenibilidad financiera porque "se han creado sistemas de contratación vía cooperativas que solucionan el problema financiero pero atentan contra la gestión del conocimiento, generan exceso de cargas de trabajo y no permiten el desarrollo integral de los colaboradores".

La concesionaria del aeropuerto de Cartagena, Sacsa, ya pasó por la auditoría a cargo de SGS y en los próximos días recibirá su certificación como EFR.

Consuelo Acevedo, directora de Recursos Humanos de Sacsa, explica que por ser una empresa de servicios que trabaja en un sector de alto impacto para la comunidad, ha estado a la vanguardia en certificaciones de calidad, seguridad, salud ocupacional y medio ambiente.

Para Acevedo, la búsqueda de la certificación EFR tiene como objetivo "lograr la satisfacción de los trabajadores, mejorar el clima laboral y, por supuesto, garantizar productividad y sostenibilidad financiera de la empresa". Sacsa tiene beneficios como licencias previas a la maternidad; días adicionales al periodo legal de vacaciones; programas de visitas de hijos de empleados a la empresa; préstamos para estudios, vivienda y vehículo y de medicina prepagada que se financian con una bolsa equivalente al 184% del salario del trabajador.

Aunque el tema de conciliación entre trabajo y familia apenas arranca en el país, la acogida que ha tenido hasta el momento por parte de las empresas hace pensar en un desarrollo rápido y beneficioso para empleados y organizaciones.

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