| 2/16/2007 12:00:00 AM

Revolcón en moda infantil

Más de 6 nuevas marcas, procedentes de Argentina, Brasil y el mercado asiático se instalaron el año pasado en el país, con la visión de expandir sus negocios.

El negocio de la ropa infantil en Colombia ha venido cambiando en los últimos 2 años con la llegada de nuevas firmas internacionales, la creciente oferta de productos de China y las nuevas propuestas de moda con diseños europeos.

Los consumidores de este segmento buscan hoy diferenciación tanto en diseños y colores, como en materiales. Así mismo, tienen preferencia sobre las marcas en la medida en que llenen sus expectativas de exclusividad y diferenciación en las prendas.

Liliana Gómez, gerente financiera de Atmosphere Jeans, dice que "hace algunos años era impensable hacer un pantalón con diseño en tallas pequeñas fuera de la temporada de fin de año. Además de esto se producían en grandes volúmenes".

Hoy, la uniformidad en las prendas quedó atrás y dio paso a nuevos protagonistas en el mercado.

En 2006 ingresaron al país firmas como Lilica Repilica, del Grupo Marisol de Brasil, Tiger, también de Brasil; Mimo&Co de Argentina y Grisino y Gimos, de este mismo país, así como EPKids, creada por un inversionista francés y una venezolana de la mano de un empresario colombiano. Tres años antes había llegado Cheeky Baby and Kids de Argentina, que para este año tiene ambiciosos proyectos de crecimiento en el mercado nacional.

La mayoría de estas marcas confecciona prendas para niños desde los 0 a los 12 años y se dirige a los estratos 4, 5 y 6 con almacenes en los nuevos centros comerciales que se han inaugurado en todo el país.

A estos nuevos jugadores se suman las prendas que se traen de China y que se comercializan en las diferentes cadenas. En este caso, la mayor parte de la oferta cubre estratos 2 y 3.

La nueva competencia ha obligado a las firmas de trayectoria nacional a realizar inversiones en diseño e investigación para proteger su mercado, mientras que otros confeccionistas han optado por concentrarse en buscar mercados internacionales para sus prendas.

¿Qué está pasando?

Hay distintas hipótesis para explicar la dinámica en el segmento de moda infantil. La primera supondría un incremento en la población menor de 13 años, la segunda que hay vacíos en la oferta de productos nacionales y la tercera que podría haber una mayor influencia de la moda internacional en los niños.

La medición realizada por el Dane en 2005 da cuenta de que el 28% de la población tiene entre 0 y 13 años con preferencias cambiantes en su forma de vida. Hasta noviembre de 2001, ese grupo, medido hasta los 17 años, representaba el 27%, con 11.325.000 habitantes.

Rafael España, analista económico de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, opina que "si hay un mercado atractivo es el de los niños y adolescentes". En concepto del investigador, el mercado de ropa infantil es muy propenso a la moda y eso lo hace más interesante.

Estudios realizados por la investigadora de mercados Raddar indican que el negocio de la ropa infantil vendió el año pasado $827.816 millones, superando ampliamente los resultados de 2005 cuando se comercializaron $735.186 millones.

A los directivos de Fenalco les preocupan las restricciones impuestas el año pasado a la importación de telas, pues consideran que esto afecta la producción nacional e influye en un mayor incremento en las importaciones de ropa, que el año pasado alcanzaron el 20%.

La tendencia

El estudio Monitor Kids, realizado por la firma YanHaas, confirma que los niños componen una importante franja de consumidores para los que la moda y las marcas tienen valor. De acuerdo con la investigadora, 2 de cada 4 niños consideran ser atractivo como un facilitador para conseguir cosas.

El empresario francés Patrick Leret dice que "en Colombia hay muy buena confección infantil, pero se trabaja por volúmenes, lo que impide ofrecer exclusividad en las prendas". Bajo la marca EPKids, que fue presentada el año pasado, Leret busca suplir lo que a su juicio es una carencia. Esta empresa invertirá US$6 millones en los próximos 5 años para abrir 40 tiendas en el país. El diseño de la ropa se contrata en Europa y la confección se hace en Asia con telas del mercado asiático.

Beatriz Padrón es otra de las inversionistas que decidió apostarle a la ropa importada para niños. El año pasado adquirió, junto con otras socias, la franquicia de Mimo&Co. Inició operaciones en mayo de 2006 con dos almacenes en Bogotá que le significaron una inversión de US$130.000 (incluida la franquicia). La marca vendió el año pasado 7.000 prendas por valor de $430 millones y para este año calcula la comercialización de 20.000 prendas por $1.000 millones.

Esta es la misma visión de Miguel Moncada, que adquirió la franquicia de Lilica Repilica y Tiger de Brasil, que presentó el año pasado en Colombiamoda.

Lo curioso del tema es que un pantalón talla 1 de estas marcas puede costar entre $80.000 y $150.000. Sin embargo, los empresarios son optimistas y tienen proyectos ambiciosos. Lilica Repilica proyecta abrir 10 tiendas de ahora a 2008.
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