| 8/19/2005 12:00:00 AM

Retiro de un grande

La industria petrolera verá salir, a finales de este año, a uno de sus principales protagonistas.

Lee Raymond, el hombre que estuvo detrás la fusión por US$81.000 millones entre Exxon y Mobil en 1999, se retirará a finales de este año. Lo hará, tras haber cerrado esta operación, que dejó a ExxonMobil como la segunda compañía petrolera más grande del mundo, según Fortune. Con 66 años, presidente de la junta y CEO de ExxonMobil, cumple más de 42 años en Exxon, de los cuales ha sido director durante 21. Su sucesor Rex Tillerson se venía preparando para el puesto desde marzo de 2004, cuando fue nombrado presidente de la compañía.

ExxonMobil está en su mejor momento. Hoy es la mayor refinadora del mundo, con ventas en 2004 cerca de tres veces el producto interno bruto de Colombia, controla reservas por 22.000 millones de barriles (más que cualquier otra compañía listada en la bolsa), y extrae diariamente 2,5 millones de barriles de petróleo -superando a Kuwait, productor de la OPEP- y 10.000 millones de m3 de gas natural. Este año, con los altos precios del petróleo, la compañía tendrá mejores resultados que los años anteriores.

En 1963, cuando entró a Exxon como ingeniero de investigación de producción, Raymond acababa de terminar un doctorado en ingeniería química de la Universidad de Minnesota. Durante los siguientes años, ocupó posiciones de creciente responsabilidad en varios lugares del mundo, incluyendo las filiales de Exxon en Venezuela y en Aruba.

Su participación en las esferas más altas de ExxonMobil comenzó en 1987, y llegó a su cúspide en 1993, cuando lo nombraron presidente y CEO de la compañía. Desde entonces, tanto los accionistas como la junta lo apoyan por su habilidad para obtener resultados. Durante su período a la cabeza de la petrolera, ha puesto a la compañía entre las más importantes del globo y la ha llevado a su mejor momento financiero y operativo. A partir de la fusión, ExxonMobil ha pagado dividendos por US$33.000 millones a los accionistas y ha gastado US$24.000 millones en la compra del 8% de las acciones.

Por lo anterior, cuando en 2003 Raymond cumplió 65 años, edad de retiro obligatorio de la compañía, la junta directiva le solicitó que aplazara su salida. Finalmente, acordaron que él conservara su puesto y continuara a cargo de la consolidación de la fusión, mientras se ponía en la tarea de escoger a un sucesor. Por eso, la noticia de su retiro no es sorprendente. Desde cuando en marzo de 2004, el texano de 53 años Rex Tillerson fue nombrado presidente (mientras Raymond continuaba como CEO y presidente de la junta), era evidente que estaba en marcha el proceso de sucesión de Raymond.



El sucesor

Tillerson entró a Exxon en 1975, hace 30 años, como ingeniero de producción tras graduarse como ingeniero civil. Desde entonces, comenzó a escalar en la carrera corporativa de Exxon en Estados Unidos, Canadá, Yemen y Rusia, trabajado siempre en unidades de producción.

Su paso a CEO ha sido muy planeado; en marzo de 2004 fue nombrado en la junta directiva y desde su cargo de presidente viene preparándose para la sucesión. Según ExxonMobil, este plan para renovar a los líderes en la empresa está basado en un sistema estructurado que desarrolla la gerencia a largo plazo. Su implementación, para ellos, demuestra lo fuerte que es el sistema, porque apoya los valores de disciplina, integridad, confiabilidad, consistencia en los objetivos y compromiso con la tecnología. Por lo anterior y por su cercanía con Raymond, no se espera que su paso a CEO genere grandes cambios de rumbo en la empresa.
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