| 5/7/1999 12:00:00 AM

Repsol va por Terpel

Todo el sector energético colombiano está a punto de sufrir un remezón. Terpel parece ser sólo el principio.

Terpel lo tiene todo para que se la lleven. Es la líder en el mercado de combustibles, coloca cerca de 21 millones de barriles de gasolina al año, cuenta con una buena infraestructura de almacenamiento, tiene el 44% de las estaciones de gasolina del país y anualmente vende más de US$1.000 millones en gasolina, lo cual representa el 30% del mercado de combustibles.



Por ello está en la mira de Repsol, una de las petroleras más grandes de Europa que ha decidido salir de compras por toda América Latina. En Argentina controla el 66% de Astra, tiene participación en YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) y está a punto de tomar el control de esa empresa mediante una millonaria operación de US$13.500 millones. Sus operaciones de exploración de petróleo se extienden a Perú, Venezuela, Ecuador y también ha operado pozos en Colombia.



Repsol ha dejado de ser una empresa enfocada en combustibles. Ahora su negocio es proveer energía y por ello se explica la agresividad en adquirir firmas de explotación de petróleo, distribución de combustibles, gas y hasta electricidad.



Un buen aliado



Terpel encaja perfecto en la estrategia de expansión de Repsol. Es el principal distribuidor de combustible y con ello tendría el control de una parte importante de la cadena de servicios de energía.



Pero, aunque la compra de Terpel parece el negocio perfecto, el proceso se ha demorado. El cronograma de venta que se preparó desde mediados del 98 registra un retraso de más de dos meses en la fecha del martillo, que estaba programado para la tercera semana de febrero.



Además, hay dudas sobre el precio base de venta de la empresa, US$400 millones según una valoración realizada por McKinsey & Co. La razón es que pocos creen que la mayorista de combustibles haya logrado multiplicar por 10 su valor en los últimos 6 años, ya que los actuales accionistas la compraron a Ecopetrol por US$40 millones.



Lo cierto es que los Terpeles eran hasta hace pocos años las únicas estaciones de gasolina ubicadas en las regiones más apartadas del país. De hecho, Ecopetrol promovió la creación de las empresas para aquellos departamentos con problemas de abastecimiento de combustible.



Luego, con la apertura y el auge de las licitaciones para las nuevas carreteras, Terpel fue el primer beneficiado con el incremento del tráfico por vías que antes no tenían mucha actividad.

De allí, el elevado número de estaciones con que cuentan, más de 1.100 en todo el país.



Además, durante 1998 se desarrolló una importante tarea de inversiones para modernizar las estaciones Terpel y penetrar el mercado de las grandes ciudades como Bogotá, Cali y Medellín.



Apurar el paso



Pero si la empresa es tan buena, ¿por qué salir de ella?



Básicamente, porque éste es el mejor momento para venderla. Ya se dio el primer paso hacia un mercado desregulado de gasolina, se liberó el margen al minorista y se alista la liberación del ingreso al productor, que es el factor que más dinamizaría la competencia.



Con un precio de la gasolina sujeto a los precios internacionales, las multinacionales que sean a la vez productoras de crudo y refinadoras se pelearían fuertemente cada punto de participación en la torta de la gasolina, sobre todo en un país que registra un alto déficit de producción de refinados.



Ese escenario indica que cada día que pasa Terpel pierde valor por el riesgo de que el flujo de ingresos de la empresa en el futuro tienda a disminuir.



Frente a esa perspectiva, a Terpel no le queda otra salida que aliarse con un socio estratégico con experiencia en la competencia hombro a hombro con las grandes multinacionales del "oro negro". Al menos, ésa fue la conclusión del estudio que entregó McKinsey y que fue pagado por cada uno de los Terpeles.



Y hay una justificación adicional. La salida de Ecopetrol de la composición accionaria de casi todos los Terpeles, sólo mantiene un pequeño porcentaje en Antioquia, les quitó a las empresas el "brazo abastecedor" de combustible, un elemento clave a la hora de competir. Todo indicaría que el valor de los Terpeles, con el modelo actual de negocio, llegó a su punto máximo y hay que vender.



Vienen los españoles



Pero el abanico de potenciales compradores sufrió una baja importante hace unos meses. Shell, que era considerada la más interesada para reingresar al negocio del mayoreo en Colombia, decidió aislarse del proceso. Y, aunque existe un pacto de confidencialidad que impide conocer con certeza las razones del retiro, se da por hecho que no hubo acuerdo en el precio de venta.



Por eso, hasta ahora, el candidato perfecto para entrar a la empresa parece ser el grupo español Repsol, que se convirtió en uno de los 10 conglomerados petroleros más grandes del mundo con la compra del 14,99% de las acciones de la petrolera Argentina YPF y ya presentó una nueva oferta por el 85% restante. La primera operación se cerró en enero pasado y le costó US$2.011 millones.



Pero, a la vez, YPF ha mostrado interés en los Terpeles, avalada en su experiencia en la exploración y producción de petróleo y gas en siete países de Suramérica, así como en Indonesia y Estados Unidos.



Los últimos dos años, los españoles se han concentrado en una audaz estrategia de expansión hacia América Latina, que consideran un mercado crítico para sus actividades de distribución.



En ese período, Repsol se ha convertido en la segunda petrolera de Argentina y Perú, así como en la primera distribuidora de gas del subcontinente. En 1997, el mejor año de la historia de Repsol en cuanto a resultados, la compañía tuvo un beneficio neto de US$600 millones, de los cuales US$20 millones tuvieron su origen en Latinoamérica. Y la meta es multiplicar por 10 el aporte de los negocios en América Latina de aquí al año 2002.



Repsol tiene el 66% de la también argentina Astra CAPSA (Compañía Argentina de Petróleo, S.A.). En Perú, Repsol Exploración opera en tres bloques situados en la Cuenca del Marañón, el primero, y los otros dos en la Cuenca Ucayali cerca del importante campo de gas Camisea. Y en asociación con Amoco, el grupo español está presente en la actividad exploratoria en Trinidad y Tobago. Además, es un poderoso competidor en la distribución de combustible al por menor en Argentina, Perú y Ecuador.



¿Ese es?



Todas estas operaciones hacen de Repsol el socio perfecto para Terpel pues le garantizaría un suministro de combustible eficiente a bajos costos de operación y precios muy competitivos.



Pero hay otros factores que hacen estratégica la compra de los Terpeles por parte de los españoles y es la presencia de Repsol en el capital de la empresa Gas Natural, que opera en Bogotá. De hecho, las actividades en generación energética a partir del gas son consideradas por los directivos de la multinacional española como pieza clave de su crecimiento.



Y hay un punto más. Endesa España, la compañía que forma parte del consorcio que ganó la licitación de la Empresa de Energía de Bogotá, acaba de adquirir un 3,4% de las acciones de Repsol como primer paso a una futura fusión estratégica que les abra las puertas a las dos compañías en desarrollos energéticos en países que tienen planes de privatización de sus empresas de generación y distribución. Dos aliados de ese calibre podrían ganarse con facilidad las privatizaciones de activos eléctricos que aún están pendientes en Colombia, como ISA. Así, Repsol se convertiría en un megaproveedor de energía para el país.



Discusiones de valor



Tal como se han desarrollado las negociaciones sobre las acciones de Terpel, el gran lío gira en torno al precio de venta. Es más, en los círculos cercanos a los representantes de los Terpeles se manejan dos cifras diferentes y disímiles sobre el precio de la operación.



Mientras el precio base de negociación serían US$400 millones, en las últimas semanas se habría llegado a un valor de US$265 millones, debido a que el paquete accionario es menor al inicialmente ofrecido.



El debate se centra sobre qué debe primar a la hora de valorar la empresa. Los compradores se han fijado en el valor de los activos, mientras que los vendedores hacen énfasis en el valor estratégico de mercado de la compañía.



En la práctica, las normas generalmente aceptadas indican que el valor de las empresas está dado por su flujo de caja a futuro más los activos, como plantas y equipos. Pero ésa es sólo una estimación teórica de valor. Luego aparece el concepto de precio que es lo que cada comprador esté dispuesto a pagar en el momento en que se realice la operación y, si hay puja, el resultado será mucho mejor para el vendedor. Pero, en este caso, parece que el único comprador sería Repsol.



También hay algo de confusión sobre el porcentaje de acciones que se están negociando debido al cruce de capitales que hay entre los 7 Terpeles. Dado el carácter público con el que nació la empresa, Ecopetrol promovió la inversión de los Terpeles "experimentadas" en las nuevas.



Así, por ejemplo, Terpel Bucaramanga tiene capital en Terpel Sur y Occidente. De hecho, Terpel de la Sabana no se encuentra inscrita en bolsa y tiene como únicos accionistas a Terpel Antioquia, Norte, Centro y Sur, todos con un porcentaje igual de acciones.



El proceso



Para "organizar" la oferta, las empresas contrataron a Estrategias Corporativas como asesores financieros y como asesora legal fue designada la firma Prieto, Gutiérrez, Carrizosa & Asociados. Estas dos compañías tuvieron la misión de alinear alrededor de un solo objetivo a cerca de 500 accionistas repartidos por todo el país.



Fue así como se realizaron asambleas informativas de promoción, encabezadas por la Corporación Financiera de Caldas (Corficaldas) y Corfisantander para conformar la fiducia, cuyo patrimonio autónomo serían las acciones disponibles para la venta.



El negocio está a punto de concretarse. Sin embargo, antes deben solucionarse problemas operativos relacionados con el manejo de la fiducia de las acciones que permitan realizar el martillo en las bolsas para cumplir todas las exigencias legales.



Una vez salvado este impasse, queda un segundo detalle por ver y es la nueva oferta que realizó Repsol para comprar el 85% de YPF, lo que le costaría unos US$13.500 millones en efectivo y podría disminuir la capacidad financiera de Repsol para lanzarse a otra compra en Colombia.



De todas maneras, el negocio de la distribución de combustibles está a punto de sentir un fuerte remezón. Si Repsol se queda con el 30% de la distribución de combustibles en Colombia con la compra de Terpeles, no sólo cambiarán las reglas del juego en el negocio de la gasolina, sino que se sentirán cambios en toda la cadena de valor del negocio energético, desde la explotación de yacimientos de gas y petróleo hasta el suministro residencial. Repsol quiere el negocio completo.
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