| 10/14/2015 7:00:00 AM

Lo bueno y lo malo de la refinería de Cartagena

Con un retraso de más de dos años y unos costos adicionales superiores a los US$4.000 millones, en marzo de 2016 debe entrar en operación total la Refinería de Cartagena. Luces y sombras de un controvertido proyecto.

La segunda semana de octubre entró en operación la primera fase de uno de los proyectos más esperados, pero también más controvertidos de los últimos años en el país: la ampliación y modernización de la Refinería de Cartagena (Reficar).

Se trata de un proceso secuencial que tendrá en marzo del año entrante su etapa final. Hoy ya están listas las plantas de servicios industriales –agua, energía, vapor y gas– y se certificó que la planta de crudo está en condiciones para entrar a operar, tanto que en las próximas semanas se empezará a probar con crudo. Inicialmente entrarán a procesar unos 80.000 barriles diarios, que corresponden a la capacidad que tenía antes de la ampliación. En marzo debe llegar a 166.000 barriles.

Son buenas noticias después de más de dos años de retraso y unos costos que pasaron de US$3.500 millones a cerca de US$8.000 millones, hechos que tienen a la petrolera y a Reficar en la mira de los organismos de control y que podrían generar acciones jurídicas de Ecopetrol contra la empresa constructora.

Esta situación ha hecho recordar la experiencia que vivió hace más de dos décadas Bogotá con la central hidroeléctrica de El Guavio, que tras años de retraso y unos sobrecostos superiores a los US$1.000 millones de la época, entró en operación y fue la salida para terminar con el racionamiento de energía que padeció el país a principios de los 90, y que le costó a la economía más de $12 billones.

En este caso, Reficar llega en un momento oportuno, tanto para Ecopetrol como para el país: para la petrolera porque le significará obtener mejores rentabilidades en el negocio de refinación, justo cuando el crudo registra bajos precios, y a otras empresas del grupo sustituir importaciones. Y para el país, por el impacto que tiene esta megaobra en las cifras de crecimiento de la economía.

El pasado no perdona

Desde la década de los 90 y durante más de diez años se habló del proyecto de ampliación de la Refinería de Cartagena. Sin embargo, entonces era difícil que Ecopetrol tomara la decisión de invertir, pues eso afectaba las cuentas fiscales del país. La idea era buscar un socio que acompañara a la petrolera estatal en este proceso, y en 2006 Glencore se quedó con el negocio. Se constituyó una sociedad –Reficar– en la que Glencore tenía 51% y Ecopetrol 49%.

Glencore, en 2007, contrató a Chicago Bridge & Iron Company (CBI) para el desarrollo de la ingeniería básica y posteriormente para desarrollar el modelo de EPC (ingeniería, compras y construcción) de la obra.

Sin embargo, en 2008 la crisis mundial golpeó a Glencore y desistió de hacer la inversión.

La inversión era clave para Ecopetrol por la obsolescencia de la planta y porque le permitiría integrarlo con la refinería de Barrancabermeja y suministrar más materia prima a Propilco. De hecho, cambia la idea de Glencore y en 2009 se dio el proceso de recompra por parte de Ecopetrol de la participación que tenía Glencore en Reficar por US$545 millones, cifra inferior a los US$656 millones que había pagado Glencore por dicha participación.

La apuesta de Ecopetrol en una inversión de US$3.500 millones ya va en cerca de US$8.000 millones, por el aumento de los precios internacionales de elementos y estructuras, la actualización de estaciones eléctricas, costos en la adecuación del terreno y un paro que duró cuatro meses y costó más de US$400 millones. Uno de los hechos más recordados fue el enfrentamiento que tuvo el entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, con el presidente en ese momento de Reficar, Orlando Cabrales, por los costos de la obra. Cabrales se retiró de la empresa y ahora Echeverry preside Ecopetrol y tiene dentro de sus prioridades poner en operación la nueva planta.

Los costos de la obra ya tienen a las entidades de control en alerta. La Contraloría está realizando una auditoría regular a la vigencia 2014 y revisando el desempeño del contrato EPC con la firma CBI, proceso que culmina el 31 de octubre próximo. También adelanta un estudio para analizar la estructuración financiera y el desempeño futuro de la refinería y una revisión de la estructura y panorama de riesgos patrimoniales y de operación asociada al proyecto, que debe estar listo en noviembre.

Algunos analistas consideran que las cifras van a golpear los estados financieros de Ecopetrol, pues cuando comience a refinar se empezará a depreciar. Además, la nueva regulación contable, que obliga a consolidar en la petrolera, impactará los resultados de la empresa.

Por su parte, Ecopetrol estaría analizando instancias de resolución de controversias contempladas en el contrato con los constructores.

Las buenas noticias

Pero no todo son malas noticias para Reficar. Su entrada en operación puede ser un bálsamo en este momento, tanto para Ecopetrol como para el país. Los ciclos en el negocio petrolero varían. Hoy, cuando el precio del crudo cayó a la mitad, los negocios que están sacando la cara en la operación de la petrolera son refinación, transporte y petroquímica.

A Propilco –hoy Esenttia–, la entrada en operación de la refinería le significa sustituir importaciones, pues importa casi 80% de su materia prima. Ahora, más de 50% lo va a producir Reficar. En el tema de refinación, la planta de Barrancabermeja, por ejemplo, pasó de tener un margen de entre US$5 y US$6, a uno de US$17 por barril, pues está cargando materia prima más barata y productos cuyo precio no han caído tanto.

Para el país, Reficar sería una fuerza contracíclica en materia de crecimiento y el interés del Gobierno es que entre a operar lo más pronto posible para que empiece a impactar la dinámica económica del país.

Según la Dirección de Estudios Económicos del Grupo Bolívar, Reficar aportará a la producción manufacturera nacional 5,5 puntos porcentuales de crecimiento adicional en el último trimestre de 2015, y 6,4 puntos adicionales al crecimiento de 2016. “Este efecto, traducido en términos del PIB total, ofrecerá un crecimiento adicional de 0,1 puntos porcentuales en 2015 y de 0,7 puntos en 2016”, señala el informe.

Aunque faltan las investigaciones y definiciones para determinar razones y responsables del nivel de precio de la obra, es indudable que Reficar le dará un nuevo impulso al sector industrial en el país, llevándola incluso a números positivos y será uno de los motores, junto con construcción, de la economía.
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