| 9/16/2015 7:00:00 PM

Vías: ¿Efecto colateral?

Aunque Conalvías no tiene proyectos en las obras de 4G, las noticias publicadas en torno a la posible refinanciación de su deuda con los bancos llegan en pleno cierre financiero de la primera ola de 4G.

A finales de agosto, la Superintendencia de Sociedades publicó un informe sobre los resultados de las empresas de infraestructura del país en 2014. Conalvías se ubicaba como la segunda por ingresos operacionales y en el cuarto lugar por activos. Sin embargo, hoy la realidad sería otra.

El pasado 4 de septiembre, el diario Portafolio publicó una de las noticias que más insistentemente se venían comentando en el sector de la construcción: Conalvías estaría buscando la refinanciación de su deuda con los bancos que, de acuerdo con ese medio, ascienden a más de $400.000 millones. Dinero intentó entrevistar a los directivos de Conalvías, pero sus abogados recomendaron no dar declaraciones.

Esta situación surge en un momento clave del desarrollo de la infraestructura del país: el cierre financiero de la primera ola de los proyectos de la cuarta generación de concesiones (4G), cuyo valor supera los $11 billones, y los inicios de algunas obras están programados para el final de este año. Aunque Conalvías no participa en ninguna de estas obras, su situación en el mercado ha generado preocupación por el efecto que podría generar la situación de esta compañía.

Además, está por verse si el de Conalvías sería un proceso aislado de refinanciación de deuda con los bancos o si ya otras firmas del sector estarían tocando las puertas del sector financiero buscando acuerdos.

¿Qué es lo que pasa?

Aunque para el Gobierno el caso de Conalvías es aislado y no refleja la realidad del sector, sí ha despertado preocupaciones en dos frentes: uno, que podría llevar a que las condiciones en términos de financiación y deuda por parte de los bancos se aprieten en materia de plazos y tasas; y dos, que la búsqueda de recursos para el equity que deben poner las concesiones –en promedio 30% del valor de los proyectos– también empiece a mirarse con lupa.

En el caso de la deuda de los proyectos para los bancos, hoy hay más sensibilidad. “La sensibilidad en este momento es toda, a nivel que cualquier situación que suceda influye en los cierres financieros”, advierte Mario Huertas, protagonista de tres de los proyectos de la primera ola, pero que tiene un poderoso socio financiero: Goldman Sachs, que está buscando los recursos vía bonos y deuda, que ascienden a US$1.200 millones. De no conseguirlos, esta institución financiera los colocaría.

“Sentimos que los bancos están muy nerviosos y la forma como ellos van a tratar de acomodarse es buscar los mejores proyectos que les den tranquilidad. Van a ser muy selectivos”, señala Huertas, quien agrega que si la banca nacional disminuye el apoyo en estas 4G, “dadas las circunstancias que vemos va a ser muy difícil la colocación afuera. Porque si los de la casa, que conocen los negocios, las empresas y las regiones, no hacen un esfuerzo por apoyar, apalancar y ser conscientes que las rentabilidades de estos proyectos son muy ajustadas, va a ser muy difícil que todos logren unos apalancamientos importantes”, puntualiza.

En el mercado hay inquietud, pues existe el riesgo de que algunos proyectos queden huérfanos. “Los comités de crédito empiezan a hacer preguntas con más detalle. Eso va a dificultar el cierre y habrá diferencias entre los que tienen respaldos patrimoniales importantes y los que no los tienen”, señala un banquero de inversión. En promedio, en el mercado se habla de tasas de IPC + entre 7 y 8 puntos con periodos de largo plazo, llegando incluso a 18 años. Esto podría cambiar si se aprietan las condiciones.

Además, el panorama de los jugadores de la construcción en Colombia se está consolidando y ya los grandes grupos del país –Aval y el Grupo Empresarial Antioqueño– no solo tienen una participación muy importante en el sector financiero, sino que también cuentan con presencia en el de la infraestructura, el primero con Corficolombiana y el segundo con la reciente compra que hizo el Grupo Argos de casi la mitad de Odinsa, lo que profundizaría la selección.

Hoy por hoy, algunas de las ‘parejas’ están cantadas: Corficolombiana con Aval; Odinsa con Bancolombia, y Mario Huertas con Goldman Sachs. OHL de España aprovechará su cercanía con Corpbanca, y parece que el BID estaría respaldando a Shikun & Binui.

Además, la preocupación se extiende no solo al tema de deuda, sino también al del equity que los concesionarios deben aportar para desarrollar los proyectos. Este es un gran reto, pues los bancos van a mirar con atención de dónde van a sacar la caja y los recursos los concesionarios para apalancar sus proyectos, más aún si algunos de ellos van a cubrir estos compromisos con deuda.

Tanto para los constructores, como para el sector financiero, persiste la preocupación en riesgos que no se han definido plenamente, como las consultas previas. Aún el Ministerio del Interior no ha llevado al Congreso el proyecto de ley estatutaria cuyo propósito es reglamentar el procedimiento de consulta previa que dé más confianza y tranquilidad a la hora del desarrollo de los proyectos, y esto también puede pesar a la hora de buscar plata para estas megaobras.

Un vocero del sector bancario señaló que si bien hay inquietudes ciertas y válidas en el tema de infraestructura, y seguramente se endurecerán los procesos para otorgar deudas, esto no va a comprometer los montos que la banca dijo que financiaría para el sector.

Es claro que hay que vigilar el respaldo de los compromisos de capital y mantener los estándares. Y aunque los bancos van a subir las exigencias, también puede venir un revolcón en el sector de infraestructura.





Es importante entender que, aunque parezca de Perogrullo, la principal lección es que las constructoras hagan solo lo que pueden hacer. El mensaje no solo es para las locales sino también para las internacionales, que en muchos casos tienen deudas muy grandes o patrimonios que no les permiten cumplir con sus compromisos de equity.

También, como dice un funcionario del Gobierno, es necesario ajustarse para buscar socios y aliados que permitan no solo fortalecer los proyectos, sino diversificar los riesgos. Mario Huertas, por ejemplo, luego de ganarse tres proyectos (Girardot-Puerto Salgar, Cartagena-Barranquilla y Conexión Pacífico 3), junto con la centroamericana Meco, vendió participaciones en ellos a otras empresas de infraestructura. Pavimentos Colombia llegó a Girardot-Puerto Salgar, El Cóndor lo hizo en la Conexión Pacífico 3 y hace unos días Grupo Colpatria y Castro Tcherassi entraron a participar como nuevos socios en Cartagena – Barranquilla.

Otras compañías, han salido de algunos de sus activos para entrar en los proyectos, como hizo El Cóndor al vender su participación en Odinsa. Y unos más han dado paso a socios internacionales, como en el caso de Conconcreto con Vinci de Italia. Además, analistas del sector ven una oportunidad en esta coyuntura, pues muchas empresas –locales e internacionales– que no han entrado en los procesos de 4G podrían estar buscando participaciones en los proyectos ya adjudicados.





Conalvías y la APP Bogotá-Girardot

Además de la eventual reestructuración de su deuda con los bancos, Conalvías estaría negociando con el Gobierno el futuro de un proyecto de APP que esta empresa presentó para ampliar de cuatro a seis carriles la vía Bogotá-Girardot, contrato que representaría inversiones cercanas a $2 billones y cuyo tráfico diario es de unos 24.000 vehículos.

Una alta fuente del Gobierno aceptó que efectivamente directivas de Conalvías, junto con representantes del Ejecutivo, están evaluando una cesión –total o parcial– de esta iniciativa. Por su parte, el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, ratificó que la empresa adelanta negociaciones con los bancos para definir nuevos plazos de deuda. También explicó que cuando se presenta una propuesta de APP, de origen privado, la Ley permite una recomposición accionaria de esa sociedad.
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