| 6/26/2009 12:00:00 AM

Reacomodo en la industria automotriz

Con la quiebra de General Motors cambia el panorama de los automóviles en el mundo. Detroit debe aprender la lección para su industria porque sus competidores no piensan repetir las ineficiencias de la gigante automotriz.

La crisis financiera ha cobrado una nueva víctima. Esta vez el turno le correspondió a la estadounidense General Motors (GM), la fábrica de automóviles más grande del mundo, que llegó a agrupar 39 compañías diferentes. El pasado 1° de junio, la gigante de Detroit se declaró en bancarrota -se acogió a la ley de quiebras o Chapter 11-, tras vender algunas de sus marcas más importantes, desde septiembre de 2008, en un esfuerzo infructuoso por no salir del mercado.

Inmediatamente se conoció el anuncio, esta pasó a ser la quiebra industrial más grande de la historia. Sin embargo, la noticia no tuvo un despliegue acorde con su importancia, quizás por su inminencia.

De hecho, las bolsas del mundo se mostraron indiferentes al desplome de la compañía que llegó a vender la mitad de los carros que transitaban en Estados Unidos.

Marcas que cambian de manos, nuevos consorcios, un respiro para Ford, una posibilidad sin precedentes para las marcas europeas y una ventana de oportunidad para el posicionamiento de la industria automotriz japonesa, son algunos de los cambios que están teniendo lugar en el mundo de los carros a nivel global.

Pero el cambio más profundo se dará en el mercado estadounidense. Tras décadas de ineficiencia del sector con la mayor carga sindical de la economía americana, amenazado desde la década del setenta por la llegada de los innovadores vehículos japoneses y con una larga historia de favores políticos, la industria automotriz de Estados Unidos deberá repensarse si quiere continuar ofreciendo sus modelos al mercado.

Hasta el año pasado, en el que fue superado por Toyota, GM fue el fabricante de vehículos más grande del mundo, con una producción anual de más de nueve millones de carros y camiones en 34 países diferentes y 463 subsidiarias. Empleaba 91.000 personas en Estados Unidos y un total de 234.500 en el mundo entero. En su país de origen, hacía compras de autopartes y servicios por más de US$50.000 millones al año a cerca de 11.500 proveedores y destinaba US$476 millones a su nómina mensual.

Como consecuencia del enorme poder que llegó a adquirir su sindicato, hasta 2007, GM pagó US$1.400 más en pensiones y salud que cualquiera de sus competidores internacionales con operaciones en Estados Unidos. La posición de los sindicatos alcanzó tal dimensión debido al poder de lobby que llegaron a ejercer entre los políticos, no solo en el área de Detroit, sino a escala nacional.

La nueva GM

Tras su ingreso en el Chapter 11, el presidente del consorcio estadounidense, Fritz Henderson, ha anunciado que reducirá el número de directivos de GM en 35%, además de continuar con su estrategia de vender sus marcas menos estratégicas. Con estos movimientos, Henderson espera salir de la ley de quiebras antes de septiembre de este año, con una empresa más pequeña que solo conservaría las marcas más representativas de la casa matriz.

Así, en menos de un mes, GM ha logrado desprenderse de cuatro de sus 13 marcas, reestructurando el mercado porque con el proceso han entrado nuevos jugadores a esta industria, desde concesionarios y fabricantes de autopartes, hasta empresas chinas y fabricantes de autos de lujo no muy conocidos en el mundo entero.

La compañía ya definió el sucesor de Henderson. El elegido fue Edward Whitacre, ex-CEO de AT&T y quien fuera llamado por el departamento del Tesoro de Estados Unidos. Whitacre se hará cargo de una empresa en un sector del que ha reconocido no saber nada, pero a lo cual no le presta mucha atención porque considera que va a prestar un servicio público y es un convencido de que los principios de todos los negocios son los mismos.

Whitacre es el primero de los nombres de la nueva GM. El consejo de dirección que dirigirá los pasos del grupo, tras su bancarrota, estará conformado por 13 consejeros, uno más que en la actualidad. El grupo busca ahora relevo para seis de sus miembros actuales y, además, dará entrada en el mismo a un representante del gobierno de Canadá y a otro del sindicato de trabajadores americano, United Auto Workers.

El mundo del automóvil cambió y esta vez será para siempre. Nuevos nombres ya se asoman en el panorama internacional y la entrada de otros jugadores -como China con la compra de Hummer- pondrá a temblar a más de un productor tradicional. La estrecha relación entre negocios y política que se dio en Estados Unidos por el tamaño del sector, sumado a los menores esfuerzos en innovación y desarrollo de sus productos respecto de competidores asiáticos -como Toyota, el nuevo gigante-, han llevado al inminente reacomodo de uno de los sectores que más empleo generan en la economía. Las lecciones de la quiebra industrial más grande hasta ahora deben ser miradas con detenimiento por este y otros sectores en el mundo entero.

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