| 2/28/2008 12:00:00 AM

¡Quiero mi TV!

Los guionistas de Estados Unidos lograron acceso a las ganancias de los nuevos medios televisivos. Pero no todo el sector salió victorioso.

US$2.500 millones le costó al condado de Los Ángeles, la huelga de 100 días que defendieron a capa y espada los escritores miembros del Sindicato de Guionistas de América (Writers Guild of America). Las convicciones para el grupo eran claras, tenían que asegurar su participación en el futuro de la programación televisiva y lograron conseguirla.
 
Después de tres largos meses, el martes 12 de febrero, de los 3.775 escritores con posibilidad de voto, 92,5% favorecieron el fin de la huelga. Se estipuló un acuerdo por los próximos tres años, que se espera ratificar el 25 de febrero sin mayores inconvenientes, lo que indica que es hora de volver a trabajar. Aunque los escritores y los estudios parecen estar satisfechos con los términos del nuevo acuerdo, determinar con contundencia quién ganó o perdió, se hace difícil.

Los huelguistas, decididos a defender sus derechos y a recibir ganancias por la televisión del futuro, lograron obtener en los primeros dos años una tarifa plana de US$1.200, por cada programa de televisión o película emitidos vía internet o como contenido digital para televisión móvil descargada.
 
En el tercer año recibirán ganancias de un 2% sobre el total recaudado en la distribución de los programas y películas. Este último aspecto es crucial, puesto que esto los hace partícipes de tener ganancias al largo plazo. "Este es el mejor trato que este sindicato ha negociado en los últimos 30 años, si a los productores les pagan, a nosotros también", explica Patrick Verrone, presidente del sindicato para la división oeste. La lucha por tener parte en las nuevas plataformas como los medios digitales y en internet, se debe en parte a que este será el futuro de la televisión. "En el futuro, las personas serán sus propios programadores, escogerán sus propios contenidos y determinarán a qué horas querrán verlos. Esta negociación prevé esta nueva realidad", señala Jason Squire, editor de la revista Movie Business.

¿Valió la pena?

En principio, pareciera que la negociación fue un éxito y que todos ganaron. Sin embargo, hay quienes consideran que la ganancia fue a un costo muy alto. Según la Corporación de Desarrollo Económico del Condado de Los Ángeles, la huelga le costó a la ciudad más de US$2.500 millones. Se estima que los escritores perdieron alrededor de US$285 millones en remuneración salarial y los equipos de producción un monto cercano a US$500 millones. Los que más se vieron afectados fueron los trabajadores indirectos que se benefician de la producciones fílmicas y cinematográficas, como en el caso de los maquilladores, estilistas, servicios de alimentación, transporte, hoteles y restaurantes, entre otros. "El impacto es muy grande y afectó enormemente al condado de Los Ángeles", explicó Jack Kyser, economista en jefe de la Corporación, "la industria del entretenimiento representa US$54.000 millones para nosotros".

A pesar de lograr ganar participación en el mercado de nuevos medios digitales, los escritores no solo perdieron sus sueldos de tres meses, sino que también dejaron de ganar mucho dinero con la aceptación de nuevos programas. Los escritores hacen propuestas televisivas, llamadas pilotos, que se presentan al final del verano y al inicio de las temporadas. De ser aceptados por el canal y el público, se firman jugosos contratos que oficializan el programa como parte de la alineación semanal. En esta temporada muchos pilotos presentados no serán incorporados a la programación del canal, ya que al no tener capítulos nuevos para presentar se reemplazaron por nuevos realities (que no necesitan escritores).
 
Este es el caso de la cadena NBC, famosa por presentar programas como The Office, ER y Heroes, que al no tener los nuevos capítulos para estas series, presentó los realities American Gladiators (Gladiadores Americanos) y Deal or No Deal (Trato o no trato) un reality de concurso, los cuales tuvieron los ratings más altos en años, llegando a 11 millones de espectadores el primero y 17 millones el segundo.

En balance

Los escritores ganaron al lograr su participación en el futuro de la televisión y los medios digitales, donde seguirán obteniendo regalías por presentar sus programas en internet, los celulares y la televisión móvil. Los estudios por su parte lograron negociar una ventana de 17 a 24 días en la distribución de estos programas. Es decir que el programa se ofrecerá para la compra durante un periodo de 17 a 24 días por internet de forma promocional para los estudios y en este periodo los escritores no obtendrán ningún tipo de ganancias. Cabe anotar que esto puede llegar a ser una desventaja ya que el mayor interés de compra es durante los primeros días y se va disminuyendo con el paso del tiempo. Seguidamente, los sindicalistas lograron negociar que si el éxito del programa al ser transmitido por internet es alto y deciden hacer una nueva serie, se tendrá que negociar un contrato adicional que les será pagado aparte.

Los televidentes perdieron calidad en la programación al verse saturados de programas como realities y perderle el hilo a sus series favoritas. Sin embargo, con los ratings tan altos, pareciera que su fidelidad a los programas favoritos no es tanta. Por su parte, los patrocinadores encontraron la manera de esquivar la crisis, puesto que con los realities la promoción abierta de sus productos, no va en contravía de ningún contenido en el guión.
 
Ahora los televidentes contarán con el regreso de sus series favoritas, pero no esperen que los capítulos continúen llegando sin parar pues después de este receso no hay guiones ni producción. Para que la victoria de los guionistas sea un éxito, hay que esperar que los nuevos medios digitales prueben ser tan rentables como ellos aspiran.
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