Quebec, punto de partida

| 4/27/2001 12:00:00 AM

Quebec, punto de partida

La integración hemisférica ha dejado de ser un proceso técnico para convertirse en un proceso político. Solo se hará realidad si obtiene legitimidad y apoyo dentro de cada país.

Si lo planeado se cumple , la Cumbre de las Américas que acaba de pasar en Quebec será recordada como el evento que convirtió la idea de la integración continental en una criatura viva con verdaderas posibilidades de llevarse a la práctica. Hasta ahora, el Area de Libre Comercio de las Américas (Alca) ha sido una discusión de técnicos, que trabajaron durante 6 años en un acuerdo sobre lo fundamental. A partir de Quebec, el Alca se convierte en un proceso político con una meta inequívoca, entrar en operación en el año 2005. Es político en el mejor sentido de la palabra: el proceso se abre para involucrar a la sociedad civil en los 34 países que aspiran a conformar el acuerdo. El debate que viene deberá contar con la participación de empresarios, trabajadores, académicos, estudiantes, defensores del ambiente y todos los grupos que sientan que tienen una opinión que merece ser escuchada.

Los presidentes acordaron prioridades para el continente: la expansión de la democracia, el libre comercio y la reducción de la desigualdad. Esta declaración puede parecer retórica, pero sus implicaciones son de largo alcance. Aunque suene trivial, es bien diferente tener una prioridad continental a no tenerla. Si bien esto no es una garantía de éxito, indica que el proyecto ha alcanzado una masa crítica y avanza hacia adelante. Para descarrilarlo, se necesitarían fuerzas poderosas. Por otra parte, los gobiernos han visto que el libre comercio no ocurre en el vacío, sino que afecta los balances políticos entre países y dentro de los países. No puede ser planteado como una solución que les sirve a unos y excluye a los demás. El libre comercio tendrá que buscar legitimidad en la sociedad.



En Quebec se reafirmaron unas decisiones de enorme trascendencia para la integración. Los presidentes dieron la instrucción de que las negociaciones de acceso a mercados (el corazón del acuerdo de libre comercio) comiencen a partir del 15 de mayo del 2002. Las negociaciones deberán estar terminadas en enero del 2005, dos años y ocho meses después. Los países deberán aprobar el acuerdo en sus órganos legislativos nacionales antes de diciembre del 2005. Hasta ahora, los negociadores se han limitado a consignar largas listas de deseos en las actas de las reuniones. A partir de este momento, tendrán que declarar cuáles son sus prioridades sobre lo que aspiran a obtener y qué están dispuestos a entregar a cambio. Los países que lleguen mal preparados a la mesa de negociaciones llevarán las de perder en este juego que involucra 34 participantes, se realiza en 9 grupos de negociación y 3 comités, cada uno de los cuales involucra decenas de temas particulares.



Una negociación diferente



Por la ambición de la agenda, el amplio número de jugadores y su heterogeneidad, las negociaciones del Alca serán diferentes a las de cualquier otro proceso de integración regional que haya tenido lugar. En América está el país más poderoso del planeta y también algunos de los más pobres. Adelantar una negociación que respete las asimetrías entre los países mediante un proceso político que no sea excluyente va a exigir entrar en terrenos que no han sido explorados en el pasado.



Para empezar, los documentos oficiales de las negociaciones serán divulgados al público. Esta es una decisión sin precedentes en la historia de los acuerdos comerciales. Como regla, estos documentos permanecen reservados y solo los conocen los funcionarios oficiales responsables de las negociaciones. Los ministros de Comercio acordaron en Buenos Aires, a comienzos de abril, que los documentos serán revelados después de cada una de las reuniones ministeriales, que tienen lugar cada 18 meses. La próxima reunión ministerial se llevará a cabo en Argentina, a finales del 2002.



En este momento, el documento oficial de las negociaciones es un ladrillo de 250 páginas en letra pequeña, que incluye todos los puntos en los que no hay acuerdo y señala entre corchetes la posición de cada país. Es un documento prácticamente ilegible, porque para cada inciso hay varias versiones entre corchetes. El objetivo inmediato es establecer las disciplinas de negociación para el tema de acceso a mercados, lo que implica comenzar a reducir corchetes para llegar a acuerdos. Hay que empezar a negociar, a pedir y ceder.



Una particularidad del Alca es la importancia del papel que ha tomado el sector privado. Los empresarios del continente adelantan una discusión paralela al proceso de negociaciones respecto a cada uno de los temas. Antes de cada reunión ministerial, ellos se reúnen y llegan a unas conclusiones que son transmitidas a los gobiernos para que las usen en la negociación. En Buenos Aires, quedó claro que este proceso ha adquirido una dinámica propia, con una asistencia creciente de empresarios de diversas nacionalidades. La delegación de los colombianos tuvo cerca de 50 integrantes. Fue la cuarta delegación en tamaño, después de las de Estados Unidos, Argentina y Brasil. Llegaron a la reunión después de estar trabajando durante más de un año en reuniones semanales con tareas precisas. La claridad de sus posiciones les dio peso específico en la discusión.



Los debates que adelantan los empresarios dan una medida de lo que va a ocurrir ahora, cuando el proceso se abre para incorporar a más grupos de la sociedad civil. Ellos han podido identificar a sus contrapartes de otros países y entender mejor en cuáles temas están cerca y en cuáles los separan grandes distancias. Los empresarios no realizan las negociaciones oficiales, pero la información que sale de sus debates tendrá cada vez más peso en las mesas de negociación. Un gobierno que llega a la mesa mostrando una posición unificada con su sector privado gana en fortaleza. Unos empresarios que promuevan posiciones unificadas entre sectores privados de varios países tendrán altas probabilidades de ser tenidos en cuenta. Un negociador hábil podrá explotar las divergencias entre otros gobiernos y sus sectores privados. La participación del sector privado y la abundancia de información le dan a esta negociación un carácter diferente al de cualquiera que la haya precedido. La creciente influencia de los grupos de trabajadores, ambientalistas y defensores de derechos humanos le dan aún mayor complejidad. Es una mezcla nueva, que va a entrar en efervescencia muy pronto. La lección central es esta: quienes no se preparen para participar, serán barridos por la corriente de los acontecimientos.
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