| 4/28/2016 12:00:00 AM

El futuro de las exportaciones tras la gran crisis petrolera

En un escenario en el que las exportaciones se desploman por cuenta de la crisis petrolera, se hace necesario repensar qué y cómo vender en mercados externos.

Durante mucho tiempo la economía colombiana disfrutó de los tiempos gozosos relacionados con el auge del petróleo y la minería, que hoy atraviesan por una de sus más severas crisis. Todo por cuenta del fin de un ciclo favorable de precios altos que generó muchas oportunidades.

Tanto así, que la caída de las exportaciones correspondientes a la industria extractiva supera el 48%, lo que ha llevado a que analistas se pregunten cómo se suplirá ese vacío, a pesar de que el crudo ha tenido un reciente repunte que no iría más allá de los US$45 por barril.

Respecto del comportamiento de las exportaciones en los últimos 12 meses a febrero, la caída fue de 34,7%, tras venderle al mundo US$51.751 millones en 2015, frente a US$33.811,1 millones en 2016.

Solo en febrero, las exportaciones totales registraron una caída de 27,7% a US$2.297 millones, cuando hace un año llegaban a US$3.133 millones, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Y, sin duda, esto se da en un escenario de cambio hacia un crecimiento proyectado más bajo (2,7% para este año, según el Banco de la República), lo que propicia la contracción de las exportaciones, cuya situación ha sido infortunada por cuenta de los países vecinos. En medio de este panorama, calificado como ‘turbulento’ por especialistas, se espera que Colombia no salga tan mal librada.

Tras un deterioro económico mundial, la fortaleza del dólar frente al peso (hasta hace poco) era la tendencia en el mercado. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿por qué si se ha generado una devaluación del peso, que en el último año llega al 16,6%, las ventas al exterior no reaccionan? Una de las razones tiene que ver con que las ventas colombianas al exterior van fundamentalmente a Estados Unidos, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile y México, que también han sido golpeados (excepto Estados Unidos) por la crisis petrolera y de las materias primas.

“No basta un dólar alto para que se disparen las exportaciones. No hay suficientes mercados y los precios se cayeron”, afirmaba hace unos días el presidente de Analdex, Javier Díaz, antes de que el precio del dólar se cotizara por debajo de los $3.000.

También influye en que esas exportaciones vayan a mercados que estén menos devaluados que el colombiano, pero no es el caso. Y los mercados donde se atendían esas ventas no tradicionales los han cerrado, como es el caso de Venezuela y Ecuador.

Pero las entidades colombianas están ‘haciendo la tarea’. Por ejemplo, Procolombia aspira a que el número de empresas que exporta aumente en 1.000 nuevas firmas exportadoras constantes y empujar sectores que equivalen a 62% de las exportaciones no minero-energéticas. Por ejemplo, se destacan los plásticos, envases y empaques, productos de aseo y farmacéuticos, autopartes y vehículos, metalmecánica, confecciones, productos de confitería y alimentos procesados, cafés especiales y carne bovina.

Los empresarios, aunque reconocen la compensación que se ha dado en las ventas externas vía tasa de cambio, creen que no siempre es completa, porque en ocasiones recurren a la compra o importación de insumos externos. Como quien dice: sale lo comido por lo servido.

“Lo más sensato que deben hacer los empresarios es aprender a hacer coberturas a futuro. En esta coyuntura es difícil incrementar las ventas externas y, por eso, parte de esta facturación se concentra en el mercado local”, dice Wilson Tovar, gerente de Investigaciones Económicas Acciones & Valores, firma agente de Western Union.

¿Cómo sustituir exportaciones? Por ejemplo, el exministro de Hacienda, Rudolf Hommes, señalaba hace poco que “no existe un plan explícito para salir de la olla. Si lo hubiera, con seguridad se estaría trabajando en lo que tendría un resultado más inmediato, que sería el incremento de la inversión y de la producción agropecuaria, y de la exploración de petróleo”, afirma, tras destacar que deben atenderse las recomendaciones de la Misión Rural y la necesidad de promover otros sectores industriales.

Las voces que apuntan a la necesidad de soltar la dependencia se hacen notar en la academia. Así lo destaca Edgar Jiménez, docente de Mercado de Capitales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, quien asegura que: “nos acostumbramos a vivir del petróleo y descuidamos el sector industrial y ahí es donde puede estar gran parte de la recuperación, además del sector agrícola”, señala tras destacar que Colombia debería ser un país exportador de alimentos.

Por lo pronto, la necesidad de buscar nuevos sectores y oportunidades de exportación está más que clara. La idea del Gobierno para este año es alcanzar los US$20.995 millones en exportaciones de bienes y servicios diferentes a hidrocarburos y minerales. Por ello, se deben aprovechar los acuerdos comerciales, encadenamientos productivos para generar oferta con mayor valor agregado y una mejor cultura exportadora.

De vuelta

Uno de los propósitos del Gobierno es que los empresarios puedan encontrar información sobre potenciales clientes en el portal de Procolombia (www.procolombia.co) y también captar a los que hayan dejado de exportar. “La idea es dar a las firmas los mecanismos para que vendan al exterior rápidamente (logística, costos, información comercial y clientes)”, afirma María Claudia Lacouture, presidente de Procolombia.

Turismo, la apuesta

Otra de las apuestas para promover alternativas a las exportaciones tradicionales es el turismo. Hay 15 países que reciben 55% de los turistas del mundo; Colombia está lejos de pertenecer a ese selecto grupo. La devaluación reciente del peso ayuda, pero no es la fórmula mágica: hay que pensar en ser competitivos incluso en tarifas, ya que para un foráneo Colombia resulta 2,6 veces más caro que México y 1,5 veces más que Brasil.

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