| 11/1/1995 12:00:00 AM

Qué se hicieron? (II)

DINERO investigó otros responsables de famosas quiebras y desfalcos que no fueron incluidos en la entrega anterior.

El bonche de los Gonche

Con tres décadas de presencia en el mercado externo del grano, el Grupo Gonchecol era -por lo menos hasta el primer semestre de 1986el segundo exportador de café más importante del país, con cerca de un millón de sacos negociados al año (aproximadamente un 10% de las ventas colombianas de la época).

Originario del norte del Valle, el grupo nació de la asociación (le los hermanos Julián, Gonzalo y Alonso Echeverri Arango, quienes dividieron sus operaciones en Goncheverri (Cali), Gonchecol (Bogotá) y Gonchelópez (Medellín).

El sistema (le distribución regional probó ser muy eficiente y les permitió a los Gonches incursionar en otras actividades diferentes a la del negocio cafetero: en 1986, el grupo era dueño del 20% del Banco Sudameris, dos concesionarias de vehículos, una urbanizadora, una transportadora, e inversiones en el exterior.

Pero el símbolo de los Gonches estaba plasmado en Cali. Al comenzar los ochenta Goncheverri construyó sin financiación alguna el edificio más alto de la ciudad. La Torre explicaría los futuros tropiezos del grupo: se convirtió en un monumento a la desocupación y su lucro cesante minó en gran parte la solidez de la organización frente a la eventualidad de una crisis.

la crisis llegó en 1986. Los precios del café cayeron en Nueva York desvíe los 2.30 dólares por libra a escasos 1.50 en un lapso de siete meses. Algunos exportadores se dieron cuenta de que iban a perder y "se dieron la pela" a tiempo, retirándose del juego con sus pérdidas. Los Gonches, ¡líquidos, jugaron a un alza con el cruce de múltiples operaciones. Sin embargo, perdieron entre US$15 y US$20 millones.

Los problemas del grupo comenzaron a aflorar en julio cuando el grupo pasó del segundo al séptimo lugar entre los exportadores de café. El 16 de julio Julián Echeverri Arango pidió ayuda a la Federación de Cafeteros, pero la coyuntura no era la mejor por lo cual no hubo ayuda. A pesar del sigilo, la difícil situación empezó a rumorarse y la banca externa llegó a Colombia para hacer efectivas las garantías.

Las deudas ascendían a US$110 millones, y comprometieron básicamente al Chemical Bank cíe Nueva York y el National Westminster Bank de Londres, al igual que otros, entre ellos varios colombianos, en proporciones menos importantes. Los pasivos con los dos primeros bancos ascendieron a US$50 millones, y fueron otorgados a la Andina Coffee Inc., la comercializadora del grupo en Estados Unidos y cuya constitución era totalmente norte

americana, y a la Trilladora El Dora(lo, de Miami.

Las deudas con la banca colombiana alcanzaron los US$17 millones, y se vieron afectados bancos como el Cafetero, de Crédito y Comercio, Bogotá, Corfioriente (empresa del grupo cafetero) y otras instituciones financieras distintas a bancos. El Banco del Comercio embargó las existencias de café de la compañía y de allí en adelante se destaparon las irregularidades del grupo.

Gonchecol y otras firmas colombianas le entregaban el café a Andina Coffee Inc. que lo vendía a tostadoras norteamericanas, quienes pagaban meses después. Para financiarse, Andina abría cartas cíe crédito con bancos en Nueva York, que pagaban a Gonchecol cuando probaba que el café iba en camino.

El arreglo había funcionado durante varios años. En 1986, Gonchecol sometió facturas de flete por camión entregadas por una firma transportadora del mismo grupo Gonche para cobrar cerca de US$ 100 millones. Parecía una gestión de rutina. Pero las investigaciones de los bancos demostraron que el café no iba en camino. Las cartas de crédito se habían hecho efectivas usando facturas falsas de flete. El café simplemente no existía.

Se trataba de exportaciones ficticias que le permitían al grupo conseguir recursos para financiar actividades ajenas a la cafetera como la construcción de la Torre de Cali ($1.500 millones de esa época improductivos); el negocio de automotores -el grupo era el representante de Automóviles Subaru en Colombia, y de la Mazda en Bogotá, Cali y Medellín; el montaje de una compañía de transporte; la compra de trilladoras cuando eran comercializadores y las operaciones de especulación en la Bolsa de Nueva York por parte de Gonchelópez, lo que señaló una mala programación y orientación de sus actividades.

Los bancos norteamericanos embargaron las pocas existencias de café que poseía la compañía en Nueva York y la importadora Andina Coffee Inc., lo mismo que la Tostadora El Dorado e iniciaron un pleito civil, ante una corte del Distrito Sur de Nueva York, para buscar la restitución de su dinero.

mbia, Gonchecol entró En Concordato desde 1987 y ¡legó a un acuerdo con sus acreedores para restituir unos $34.000 millones que había recibido en créditos. En febrero de 19941a familia Echeverri Osorio, dueña de Gonchecol, creía que el asunto ya estaba llegando a su final. La deuda con la banca colombiana había sido cancelada casi por completo, el concordato estaba por finalizar y las acreencias con los bancos norteamericanos no habían sido aceptadas por la Supersociedades por hacer parte de un proceso ordinario en el extranjero.

Sin embargo, Rubén Darío Echeverri Osorio, hijo de Alonso Echeverri Arango, fue capturado en Miami, acusado de exportaciones ficticias. Llegó a Nueva York en 1970, a la edad de 19 años. No quiso ir a la universidad. Se vinculó a Andina Coffee y bajo la tutela de su tío, Julián Echeverri Arango, aprendió los gajes del oficio cafetero. Se especializó en hacer los contactos para vender café a países europeos, especialmente Alemania, el mayor comprador de café nacional.

Echeverri enfrenta cargos por fraude bancario por cerca de US$84 millones otorgados por cinco bancos de Nueva York, para financiar la exportación de unos 200.000 sacos de café que nunca fueron enviados a Estados Unidos. Su captura se produjo con base en una denuncia formulada por el FBI, por cuanto el dinero de los bancos está amparado por el Fondo de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Después de 8 años de sucedidos lo,, hechos, los bancos lograron que se reabriera el proceso y se capturara al cafetero.

Rubén Darío Echeverri aceptó negociar su pena con el fiscal federal para evitar ir a juicio. Firmó un acuerdo de restitución con el Chemical Bank -que representa a los bancos norteamericanos que vieron comprometidos sus dineros para devolver US$15 millones, de los cuales ya entregó US$10 millones. Los otros US$5 millones serán cancelados en 10 años.

Para cumplir con el acuerdo de restitución y generar capital, la empresa ha tenido que recurrir a la venta de sus activos no cafeteros como su participación en el Banco Sudameris, algunos terrenos y apartamentos que aún posee en la Torre de Cali. Conservarán los activos cafeteros como las trilladoras de Garzón, Ibagué, Tuluá, Cali, Bogotá y Santa Rosa de Cabal.

El concordato finalizó en diciembre pasado y la familia reabrirá exportaciones en breve. Cuenta con licencia para exportar y adelanta conversaciones con los japoneses de Nisho Iwai, interesados en comprar café trillado para distribuirlo en SU país.

Los hermanos Julián, Alonso y Gonzalo Echeverri Arango son hijos de Antonio J. Echeverri, un campesino del viejo Caldas, quien por 1925 se embarcó en un buque en el puerto de Buenaventura, rumbo a los EE.UU., "para ver cómo era el negocio del café por allá". Regresó al país e inició lo que sus hijos convirtieron en uno de los grupos cafeteros más importantes de Colombia.

Alonso Echeverri cuenta con 83 años y vive en una finca en Santa Rosa de Cabal. Sus hijos, Jorge Hernán y Luis Fernando Echeverri Osorio, los hermanos de Rubén Darío, dirigen Gonchecol actualmente. Julián Echeverri, el cerebro del grupo Gonche, un hombre de una personalidad avasalladora que manejaba el grupo a su antojo y a quien se atribuye gran parte de la culpa de su desplome por "enterrar" el dinero en la Torre de Cali, vendió su participación en Gonchecol al desatarse la crisis y se retiró.

Julián Echeverri murió en Bogotá a comienzos de 1995. Sus hijos, Andrés Gonzalo, Juliana y Cristina Echeverri Rojas están al frente de las empresas que heredaron como Goncheveni, Inversiones J. Echeverri & Cía., Hotel Torre de Cali y el Hotel Ecológico de Santa Rosa de Cabal. Están radicados en Cali y como en la telenovela "Café", tienen una mala relación con sus primos de Gonchecol. Su tío, Gonzalo Echeverri Arango, vive también en esa ciudad.

Hernán López, el socio de Julián en Gonchelópez, le compró su participación en la compañía en 1991, y creó una nueva sociedad, Echeverri & López, una exportadora de café que lo único que conserva (le los Echeverri es el nombre, por la tradición que tiene en el mundo cafetero. Según él, cuenta con una participación aproximada del 2% de las exportaciones nacionales. Herman López vive actualmente en Bogotá. Divide su tiempo entre el negocio del café y los juegos de bolsa que son su obsesión.
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