| 5/12/2006 12:00:00 AM

Punto estratégico

La Sabana de Bogotá se consolida como un corredor turístico de enorme potencial para el entretenimiento y la recreación del país. Zipaquirá, nuevo eje.

La influencia de la sal en Zipaquirá no tenía duda. Era la principal fuente de ingreso del municipio cundinamarqués y le daba el toque especial que atraía miles de turistas cada año a su catedral. Pero, además, según algunos, parecía 'salar' cualquier posibilidad de nuevas inversiones empresariales en su territorio. "Hace 2 años, la fábrica de Productos Familia quedó a 50 metros de nuestro límite, y en jurisdicción de Cajicá", decía recientemente con algo de picardía y resignación José Edilberto Caicedo, alcalde de Zipaquirá.

Y no era para menos. En la historia reciente, la ciudad de la sal había visto cómo Peldar se quedaba en Cogua; Ebel, Leona y Pelpak, en Tocancipá —con autódromo y parque Jaime Duque incluidos—; Alpina, en Sopó, y Refisal, Productos Familia y Pamcol, en Cajicá. Y eso por citar solo algunos de los ejemplos que ilustraban una especie de maldición contra el municipio de Zipaquirá, la cual no obstante quedó totalmente desvirtuada cuando este año el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca) encontró en su jurisdicción la tierra prometida, y ubicó allí su primera franquicia en el país.

En realidad fue suerte, pues el grupo de empresarios al frente de este proyecto —que abrirá sus puertas al público en julio próximo— buscaba terrenos "no tan cerca, pero tampoco tan lejos de Bogotá", en Sopó, Tocancipá o Zipaquirá, y los encontró por azar —entre 80 predios de la sabana— en este último municipio. Pero la suerte al parecer fue mutua, pues la tierra de la imponente Catedral de Sal ya venía trabajando metódicamente para hacer de su región un cordón turístico atractivo para el creciente número de viajeros que llegaban a Bogotá y para la propia población capitalina. El resultado, un matrimonio que va camino a convertir la zona en el punto estratégico por excelencia del entretenimiento y la recreación de los colombianos.

Los estudios lo demuestran. Según una reciente encuesta de YanHaas, la gran mayoría de la población bogotana y de los municipios aledaños —el mayor mercado potencial del país— prefiere ir de paseo fuera de la ciudad y a municipios cercanos (64,4%), entre los cuales elige como principal destino la sabana norte-nororiente de Bogotá (77,9%). A lo anterior se suma el resultado de otro sondeo hecho por Opinómetro en el peaje de la salida norte de Bogotá, el cual confirmó que la gran mayoría de los conductores de los vehículos que salen los domingos en esa dirección no sabe a esa altura cuál será su destino final. Es decir, la gente elige mayoritariamente ir hacia el norte, pero no tiene claro cuál es su lugar preferido para el entretenimiento y la recreación propia y de sus familias. Sin duda, el potencial turístico que tiene esta parte de la Sabana de Bogotá es enorme. Su zona de influencia o isocrona —que abarca lugares a una distancia de máximo 4 horas en carro— ha sido estimada por Panaca Sabana en más de 12 millones de personas. Y en esas cuentas no están incluidos ni los visitantes de otras ciudades ni los 1,2 millones de turistas que Proexport espera pasarán este año por la Capital de la República, procedentes del exterior.


Tierra de oportunidades

Para Zipaquirá, la llegada de Panaca Sabana implica grandes beneficios. La inversión de $25.000 millones en el parque; los 800.000 visitantes anuales que espera recibir; las posibilidades de empleo que ofrece (mínimo el 50% debe ser de zipaquereños), y la dinámica que generará a este municipio de apenas 130.000 habitantes un proyecto de esa magnitud. "La región se convertirá en un cluster de entretenimiento para el país, conformado además por la Catedral de Sal, de Zipaquirá; las Minas de Sal, de Nemocón; el Autódromo de Tocancipá; los parques de Sopó y Jaime Duque; el embalse del Neusa, en Cogua, y el Tren Turístico de la Sabana, por mencionar solo algunos de sus atractivos", afirma Andrés Afanador, gerente general de Panaca Sabana.

Por eso la importancia actual del proceso que viene adelantando la alcaldía de Zipaquirá para potenciar al municipio como destino turístico. "Hemos hecho una inversión superior a los $6.000 millones para adecuar el centro histórico de la ciudad y el acceso a la Catedral de Sal", anuncia el alcalde José Edilberto Caicedo. El proyecto, que deberá estar terminado en julio para coincidir con la inauguración de Panaca Sabana, incluye también la construcción de la Plazoleta del Sietecueros (árbol típico del municipio).

La ciudad viene liderando esfuerzos para convertir a Zipaquirá en la capital histórica de Cundinamarca; fortalecer un departamento comercial que atraiga más personas e instituciones a la ciudad; mejorar y ampliar relaciones con los operadores turísticos para promover al municipio en otras regiones y en el exterior, y concretar más procesos de cooperación internacional. Precisamente, la gestión afuera por la Catedral de Sal le ha permitido al municipio recibir en los últimos años aportes de entidades del exterior por más de $400 millones, dirigidos a mejorar la competitividad en una de las áreas que muestran mayor debilidad en esta tierra: su gastronomía.

"La gente se iba a sitios aledaños a comer, pero en los últimos 2 años eso viene cambiando. Capacitamos en cocina, mesa y bar —con ayuda del Sena— a 25 mujeres desempleadas, de estratos bajos, las cuales constituyeron Asogastronomía y desde la Semana Santa pasada empezaron a prestar el servicio de cocina criolla e internacional en nuestro cluster turístico de la Catedral de Sal", agrega el alcalde Caicedo. El plan incluye la construcción de un restaurante internacional para ser atendido por ellas y la apertura de una licitación que será adjudicada en 15 días para tener también —en el segundo semestre de este año— una plazoleta de comidas en el lugar. La idea es que haya alternativas de alimentación para todos los bolsillos.

También fueron capacitados los artesanos del municipio para mejorar la calidad de las artesanías de sal que venden. Por todo lo anterior, mientras el año pasado casi 400.000 personas visitaron la Catedral de Sal, en 2006 la meta de las autoridades municipales es alcanzar el medio millón, cantidad que puede ser aún mayor en la medida en que logren trabajar coordinadamente con Panaca Sabana y los demás destinos turísticos que ofrece la región, mediante el diseño de paquetes conjuntos más atractivos. Ese es el objetivo final.

Pero la región tiene una segunda gran debilidad aún no resuelta: la falta de infraestructura hotelera, pues la meta es atraer no solo el turismo de los domingos sino también el de las temporadas vacacionales. Aunque en el nuevo Panaca habrá en una primera fase alojamiento en cabañas para alrededor de 250 familias —y aspira a construir un hotel en 3 años—, se necesita mucha mayor disponibilidad de habitaciones en la región y no hay muchos proyectos a la vista. Por eso, la sociedad que maneja la Catedral de Sal invertirá $1.500 millones para restaurar la hospedería El Libertador, la cual puede alojar unas 40 personas y espera con estas obras ampliar su capacidad a 60 ó 70 en total. "También montaremos un spa, aprovechando las propiedades de salud que ofrece el baño en agua salmuera, y para eso esperamos el aporte del sector privado. Ya tenemos propuestas de dos cadenas hoteleras al respecto", anota el alcalde zipaquereño.

Según los planes turísticos que manejan las agencias de viajes, en esta región hay destinos de deporte y aventura (Sopó y Tocancipá); ecoturismo (Tocancipá y Zipaquirá), e historia y cultura (Cajicá, Chía, Nemocón, Tocancipá y Zipaquirá). Y ahora se sumarán con más fuerza los parques recreativos y muchas más alternativas de entretenimiento y recreación por explorar. "Esa será una razón más para visitar turísticamente a Bogotá, ciudad que pasó de ser un lugar de visita obligada, por trabajo, gobierno o familia; a una visita deseada, por eventos, cultura, restaurantes y ahora, por Panaca", afirma Óscar Rueda, presidente de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato).

Las oportunidades son múltiples, tanto para hoteles como para restaurantes, operadores turísticos, nuevos sitios de diversión, servicios de transporte y comercio en general. De hecho, la región podría empezar a recibir desde agosto —según especialistas— un mínimo de 90.000 turistas al mes, y cuando quede lista la doble calzada Cajicá-Zipaquirá, en julio de 2007, el flujo de visitantes seguramente aumentará. Ahora la región deberá trabajar fuerte para fomentar en su población una cultura de servicio que aún no tiene, y que ha sido parte vital en el éxito turístico de otras zonas como la cafetera. Sin duda, Panaca Sabana le puso sal al negocio del entretenimiento en Colombia.
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