| 2/6/2009 12:00:00 AM

Prueba de resistencia

Los textileros y confeccionistas ajustan sus estrategias para enfrentar un año de dificultades.

Los empresarios del sector textil y de confecciones tienen un doble reto este año. En el mercado interno, prepararse para una mayor competencia producto de la búsqueda de nuevos destinos de compañías extranjeras que procuran mitigar la crisis; y en el externo, afrontar la caída en la demanda de Estados Unidos y la incertidumbre por políticas restrictivas en Venezuela y Ecuador.

En la edición de la feria Colombiatex que acaba de terminar, quedó demostrado que la crisis internacional ha hecho que las empresas de textiles y confecciones pongan a Colombia en su mira. Cerca del 40% de los expositores que llegaron este año a la feria vinieron del exterior. "Ante la dificultad de las empresas europeas, no por crecer sino por mantenerse, venimos a buscar mercados. Colombia es importante porque cuenta con un consumo interno significativo y nuestros productos tienen cabida", advierte Luis Polo, director de promoción internacional del Consejo Intertextil Español.

A su vez, los principales destinos para las telas y prendas de Colombia están en riesgo. La caída del mercado de Estados Unidos es dramática. Según Guillermo Valencia, presidente de El Cid, el consumo de confecciones en ese país se desplomó el año pasado en 17%. Mientras tanto, Venezuela y Ecuador generan incertidumbre con las señales que envían al mercado, en particular en las restricciones al comercio.

Para las empresas colombianas el gran interrogante es cómo moverse en este contexto. Según Carlos Eduardo Botero, director de Inexmoda, son varios los caminos: alcanzar productividades, sinergias y eficiencias, desarrollar nuevos canales, contar con mayor diferenciación y valor agregado y buscar nuevos mercados. "Pero, en esta coyuntura, una de las prioridades es cuidar el mercado interno, que corresponde a casi tres veces el mercado de exportación y que, al parecer, el año pasado tuvo un buen cierre", afirma.

Mientras las textileras están buscando mayores eficiencias, los confeccionistas desarrollan alianzas, conforman nuevos grupos empresariales para alcanzar economías de escala, y le apuestan a los canales para afrontar las dificultades que se anticipan en este año.

Lo que están haciendo

Uno de los jugadores que más expectativa generó en Colombiatex fue Coltejer que, luego de estar al borde de la quiebra, fue adquirida el año pasado por la multinacional mexicana Kaltex -hoy tiene cerca del 60% de su participación. Además, estrenaba en la presidencia a José Muñoz, quien dio línea de lo que podría venir hacia el futuro. "El año 2009 será de transición, pero esperamos al final tener una buena posición en el mercado y duplicar la producción, que hoy es de 2,5 millones de metros de tejido plano". Para lograrlo, desarrollará una estrategia de reorganización de procesos, mejoramiento de la calidad y producción a tiempo.

En su visión, Coltejer busca en el largo plazo pasar de ser una compañía de productos básicos a una desarrolladora de productos con un mayor énfasis en la moda. ¿Esto representaría la posibilidad de que Kaltex se especializara en algunas líneas en México y Coltejer en otras? "Este tema se ha tocado. Kaltex es muy fuerte en procesos, como productor de bajo costo y nosotros podemos producir los de moda, pero aún no se ha definido", dice Muñoz. Para hacer efectiva esa visión, Coltejer requiere de una capitalización que en la actualidad se analiza.

Mientras los planes de Coltejer empiezan a tomar forma, Fabricato Tejicóndor enfrenta varios retos. Por un lado, competir contra un jugador como Coltejer, que arranca cero kilómetros, en un escenario de desaceleración de consumo. Esto llevó a la empresa a aplazar las inversiones que tenían previstas para 2008 y 2009. "Estas inversiones, por cerca de US$30 millones, las paramos para fortalecer la caja y enfrentar estos dos años", explica Luis Mariano Sanín, presidente de Fabricato Tejicóndor. Y, por otro, decidir si sale a la venta o no. "Está claro que para el Grupo Empresarial Antioqueño la participación en Fabricato Tejicóndor no es estratégica. La pregunta es cuándo saldrán de ese negocio, sobre todo teniendo en cuenta un panorama de inversión complejo", explica un analista.

¿Y los confeccionistas?

Por su parte, los confeccionistas tienen noticias mixtas que van desde situaciones críticas hasta el desarrollo de estrategias inexistentes hace unos años.

Valencia, presidente de El Cid, anunció en la feria la terminación del acuerdo con Everfit, en el que El Cid se dedicaba a la producción y Everfit al mercadeo y comercialización. "Fue una buena alianza, pero en un mal momento. La desaceleración se volvió recesión y cayó la demanda para ellos y también para nosotros. Así, el negocio no era bueno para nadie", dice Valencia. Pero, además Oxford, el principal cliente de El Cid, también tiene problemas. "El consumo de confecciones en Estados Unidos ha caído y ya no hay mercado. Oxford tiene una planta en México que está trabajando al 30% de su capacidad. La situación es muy grave", agrega Valencia, quien está analizando el futuro de su negocio.

Otros exportadores para marcas internacionales hacen ajustes. CI Jeans, junto con la lavandería Wash y la empresa comercializadora de telas Coletex están integrando esfuerzos para presentar mejores propuestas. "Buscamos alianzas estratégicas en compañías de nuestro grupo. Estamos ajustando nuestras producciones y en ese proceso ha sido muy importante obtener la licencia de Wrangler para Colombia y Ecuador", dice Andrés Berdugo, gerente de CI Jeans, que tiene como principal cliente el mercado de Estados Unidos para marcas como Levi's, Polo, Nautica, Tommy, entre otras. "Ese mercado no lo compensa ningún otro y hoy está muy aporreado. Estamos explorando nuevas fórmulas como Sudamérica e incursionando en Europa", agrega.

Por el lado del grupo Expofaro, las sinergias de sus negocios -en confección, lavandería y comercialización (con la licencia de Levi's en Colombia, Venezuela y Ecuador)- le han permitido crecer. "En 2004 solo teníamos el negocio de confección. Sin embargo, dimos un giro, vinculamos la comercialización y los acabados y de ese año a 2008, las ventas se quintuplicaron al pasar de $60.000 millones a más de $300.000 millones", dice Juan David Rodríguez, presidente de Expofaro. Aunque la caída de los mercados como el estadounidense lo preocupa, Rodríguez cree que es el momento de mirar otros destinos como Europa e incluso la misma Asia y buscar nuevos clientes.

A su vez, Arturo Calle el año pasado abrió cinco nuevos puntos de venta y llegó a 57 en el país. "Si no hubiéramos crecido en infraestructura, hubiéramos decrecido en pesos y unidades", dijo el empresario a Dinero. Y este año va a abrir al menos cuatro nuevos almacenes y reconstruirá ocho ya existentes.

Los retos para el sector no son fáciles. Pero los que logren sobrevivir tendrán al final nuevas oportunidades y diversidad en sus negocios, más aún cuando este se ha convertido en uno de los sectores estratégicos del Gobierno dentro del proceso de transformación productiva. Como menciona un empresario: "esta va a ser una prueba de resistencia al que dure más debajo del agua. El que se salga del agua, pierde".
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