| 3/5/2015 6:30:00 AM

Planes eléctricos para Buenaventura

A pesar de los tropiezos, la construcción de una segunda línea de transmisión avanza para erradicar los apagones en el puerto sobre el Pacífico. Este es el alcance del proyecto.

A finales del año pasado, Buenaventura se quedó sin luz por unos días. Un fallo en dos circuitos dejó a la ciudad y al principal puerto sobre el Pacífico sin servicio de energía. Seis meses atrás, un ataque guerrillero que voló una torre de energía también la dejó en tinieblas.

Por eso, una de las grandes preocupaciones del sector eléctrico es darle a Buenaventura una mayor confiabilidad en su sistema de transmisión, que le brinde mejores escenarios de competitividad a futuro. Sobre todo ahora que su crecimiento y evolución demandan más energía y hay señales de que, con las condiciones de hoy, en 2016 la línea que opera no tendría capacidad para atender esa demanda que va en aumento.

Solucionar este problema no ha sido una tarea fácil. Desde hace cinco años se inició el proceso de construcción de la segunda línea de transmisión de energía que va a esa ciudad desde el embalse de Calima, al igual que la subestación Bahía –que será donde se conecte la línea–. Al igual que decenas de proyectos de infraestructura del país, este también ha tenido sus tropiezos, en particular con las consultas previas, que han frenado su desarrollo.

Pero todo apunta a que por fin la ciudad no tendrá que enfrentarse a cortes de energía y tampoco afrontará problemas de oferta en medio del crecimiento que se prevé para los próximos años.

Sin duda, su principal escollo ha sido el tema de comunidades. Por el trazado de la línea, el Ministerio del Interior certificó 10 comunidades en la zona, tras la solicitud que le presentó Epsa y que se sumó a las más de 3.400 que se han hecho entre 2011 y 2014.

Óscar Iván Zuluaga Serna, presidente de Epsa, confirmó que de las 10 comunidades identificadas, la empresa ya logró acuerdos con seis de ellas y la proyección es que antes de mitad de año se alcance este objetivo con las restantes.

Una vez se surta este trámite, la empresa podrá presentar la solicitud de licencias ambientales y dar inicio al proyecto, que tiene un costo de $60.000 millones.

Los acuerdos

En los acuerdos se llegó a un consenso sobre las medidas para manejar los impactos de la construcción y operación del proyecto, así como para la explotación de la reserva forestal mediante la definición de las medidas de los componentes físicos, bióticos, socioeconómicos y culturales. En el proceso de negociación también se acordaron las inversiones sociales que realizará la compañía.

Zuluaga tiene claro que esta línea es necesaria no solo para darle confiabilidad al sistema sino para atender el crecimiento de la demanda por el desarrollo que se espera para los próximos años.

“En la última etapa, el Gobierno ha brindado el apoyo necesario, gracias a que esta iniciativa fue incluida en la lista de proyectos estratégicos (Pines), lo cual permite que todos los entes del Estado que tienen que ver con el mismo actúen de forma proactiva, permitiendo el cumplimiento de los cronogramas establecidos”, manifiesta.

Así las cosas, en los planes de Epsa está iniciar la construcción de la segunda línea a finales de este año, con el propósito de terminarla antes de finalizar 2016, época en que, dado el crecimiento del puerto, será necesaria.

El directivo considera que para mayo, por ejemplo, debe estar finalizada la consulta previa con las comunidades en lo que respecta al montaje de la subestación Bahía, y en junio la correspondiente al de la doble línea de transmisión.

Si estos términos se cumplen, la compañía iniciaría la construcción de la subestación Bahía –en el segundo semestre– y estaría lista en diciembre, o en el primer bimestre de 2016, mientras el montaje de redes debe estar culminado a finales del año entrante.

El presidente de Epsa señala que a Buenaventura se le debe mirar no solo como un puerto sino como el punto de conexión del país con Asia, tanto para la salida como para la entrada de productos.

En su concepto, la segunda línea es determinante para traer la inversión a Buenaventura y de esta forma consolidar el proceso de crecimiento que viene registrando.

El tiempo apremia y cada vez es más estrecho frente a las necesidades de la región y al potencial de desarrollo del puerto. Esta será una verdadera prueba de fuego para determinar si los tropiezos de los proyectos de años anteriores en materia de consultas a comunidades ya fueron superados, o persisten. En pocos meses  se sabrá.

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La agenda de Epsa

Dentro de los principales planes de Epsa está el desarrollo de la ampliación de su capacidad de generación, que hoy es de 980 megavatios.

En mayo próximo entrará en operación la hidroeléctrica de Cucuana –ubicada en el Tolima–, que tiene una capacidad de 55 megavatios y demandó inversiones por un monto cercano a los $330.000 millones. Este proyecto se sumará a la hidroeléctrica del Bajo Tuluá, que empezó a operar a finales de enero. Con estas dos centrales, la compañía quedará con 1.040 megas de capacidad.

En total, Epsa cuenta con 15 plantas, tres de las cuales están certificadas con mecanismo de desarrollo limpio otorgado por la Organización de Naciones Unidas.

Zuluaga manifiesta que 2014 fue un año positivo para la organización, con un crecimiento de 11% en los ingresos. Las inversiones ascendieron a $250.000 millones. y fueron destinadas a la modernización de subestaciones y de nuevas líneas.

La compañía –que acaba de cumplir 20 años de operación–, tiene previsto destinar recursos por $170.000 millones, especialmente a mejorar la distribución.

Para este año la empresa espera alcanzar ingresos por cerca de $1,4 billones.
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