| 8/5/2015 7:00:00 AM

Las metas de Colombina en la coyuntura económica actual

El impacto de la tasa de cambio en la inflación, las críticas a la reforma tributaria y los objetivos de Colombina son algunos de los temas abordados por el presidente de la firma, César Caicedo. Entrevista.

La desaceleración ya se está comenzando a sentir en la economía colombiana, además de la revisión del crecimiento económico que hizo la Junta del Banco de la República en su más reciente reunión, los empresarios han advertido señales de alerta.

¿Cuál es la visión de César Caicedo, presidente de Colombina –una de las compañías de alimentos más grandes del país que facturó el año pasado $1,45 billones–? En entrevista con Dinero, el empresario planteó los escenarios que el dólar caro le deja a la compañía, la preocupación por el tema tributario y lo que puede venir en materia de inflación. Además, los planes para alcanzar la mega que tiene a 2019: ventas por US$1.000 millones.

¿Cómo está viendo el escenario económico?

Claramente hay un resentimiento en la demanda. Para nosotros tiene dos facetas: un mercado doméstico importante que es la mayoría de las ventas (cerca de 62%) y otro de exportaciones e internacional (38%). Aunque no nos ha impactado la demanda y estamos creciendo, sentimos que el mercado está un poco pesado.

¿Y el dólar?


La devaluación nos conviene porque somos exportadores y nos da competitividad en los mercados internacionales y porque el país, que tuvo tasas revaluadas durante diez años y, con la firma de varios tratados de libre comercio, el mercado doméstico se vio con una presencia fuerte de importados que llegaban a precios extremadamente competitivos. Esto nos debería mejorar nuestra posición competitiva tanto en Colombia como en el extranjero.

Pero va a impactar la inflación…

Con una devaluación que ronda casi 40%, eso va a ejercer una presión sobre las materias primas y los productos terminados que se traduce en inflación, y en algún momento el precio se tendrá que trasladar al consumidor.

¿Han considerado aumentos de precios en su portafolio?

Sí. Lo hemos considerado, lo que pasa es que el mercado es muy competido y no es fácil hacerlo. Pero no hay escapatoria para nosotros ni para ningún productor.

¿De cuánto sería?

No nos podemos desfasar y sacrificar volúmenes. Pero los aumentos de precio pueden estar rondando entre 5% y 10%.

En cuanto al dolar, ¿cómo queda el cruce de exportaciones con materias primas?

Las materias primas nos golpean porque muchas son importadas y hay commodities o derivados que están atados al dólar. Aún producidas en Colombia, esas materias primas se han ido al alza y ellas representan 70% del costo de los productos. Al final, nos conviene un poco porque los importados se encarecen y nos permite subir los precios nacionales, pero eso se demora pues trasladar esos precios al consumidor es muy lento. Nosotros nos preciamos de tener un portafolio muy balanceado en exposición a la divisa.

¿Cuál es el dólar ideal?

Aún como industrial no es bueno para el país una tasa muy alta porque pierde capacidad de compra en el contexto mundial. Pero también era importante que hubiera algo de devaluación porque le devuelve competitividad a la industria. Si pudiera escoger una tasa de cambio me iría por $2.500.

¿Cómo vio la reforma tributaria?

Con preocupación. La carga tributaria recae sobre unos pocos. Unas 3.500 empresas pagan casi 70% de la renta de impuestos en este país y, por el contrario, se estima que la economía informal puede ser hasta de 50%. La preocupación es que en la medida en que caen los recaudos del Estado no vaya a ser que a los mismos de siempre les suban los impuestos. El gran reto del Gobierno es cómo generar un esquema fiscal que incentive a la formalidad. Lo que se termina dando es que en la medida en que la carga tributaria sube logra dos males: uno, espanta la inversión y, dos, invita a más informalidad.

¿Qué recomendación le haría a la Misión Tributaria?

Soy un creyente de la curva Laffer. En la medida en que haya un esquema fiscal más balanceado y los impuestos sean más competitivos se logran incentivos a nueva inversión, a la formalización y al desarrollo del ambiente de negocios. Y el Gobierno con una tasa inferior recauda más impuestos, como está pasando en Perú. Además, el tema fiscal hay que verlo a la luz de una economía globalizada y ya vemos cómo las firmas se trasladan a donde hay unas condiciones más favorables.

¿Cuál es su opinión de gravar gaseosas y otros sectores?

No hablo de gaseosas. Preguntaría más bien si a las empanadas las van a gravar porque tienen algo de grasa, y al arroz, los cereales y las arepas porque tienen carbohidratos, y a las macetas en Cali, o los suspiros. ¿Eso dónde arranca y dónde termina? Porque si se quiere combatir el tema de la obesidad hay que luchar contra las fuentes directas que la causan: el sedentarismo, el exceso de porciones, la falta de una dieta balanceada. Escoger unos blancos fáciles para cobrar unos impuestos adicionales me parece una tremenda injusticia y un craso error si lo que se quiere es combatir la obesidad.

Pasemos a la compañía. ¿El año pasado fue bueno?

Sí, cerramos con crecimiento de 6%, y llegamos a $1,45 billones, con una utilidad neta de $70.000 millones.

¿Y este?

Venimos creciendo en ventas. Nuestra expectativa es poder crecer 10% al final del año, nos va ayudar la tasa de cambio, pero el tema de rentabilidad puede estar apretado.

¿Cuál es la mega de Colombina?


La idea es llegar a ventas de US$1.000 millones en 2019.

¿Para lograrlo, qué tienen que hacer?


Tenemos el horizonte 1, que es el orgánico; 2, la apertura de negocios nuevos diferentes a lo tradicional como la línea Colombia 100% y, 3, son adquisiciones. Estamos mirando adquisiciones pero no es fácil encontrar las compañías target en estos momentos de turbulencia.

Pero en estas épocas los activos pueden estar más baratos…

Una oportunidad de negocios en ese sentido es lo que uno esperaría que se dé. En años anteriores los activos en la región estaban a unas valoraciones altas y es un buen momento para buscar un gangazo.

¿Cómo está hoy su portafolio?

Dulcería 30%, galletería 20%, conservas 15%, helados 12%, chocolatería 15% y otros negocios.

¿Qué negocios le gustaría incorporar?

Seguimos en esa evolución de ser una empresa de alimentos. El año pasado hicimos una alianza con LivSmart para entrar a jugos, hemos lanzado una línea importada de pastas. Y en aquellos productos en los que veamos oportunidad en el mercado que puedan ir por nuestro sistema de distribución, con compras de materias primas parecidas que nuestra marca sombrilla aplique –que haya sinergias–, siempre son categorías que vamos a considerar para incorporar al portafolio.

¿Que tan lejos o cerca está ver acciones de Colombina en Bolsa?

Estamos con bonos, pero es una decisión de los accionistas que en algún momento llegará porque las familias crecen, cada vez son más accionistas y el tiempo se encargará.

Corona trajo al fondo Victoria. ¿Han visto la posibilidad de incorporar recursos por esa vía?

Son temas que se estudian permanentemente. No nos hemos ido por ese camino, son alternativas que están sobre la mesa y las analizamos constantemente. Pero por ahora los accionistas no han tomado esa decisión.
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