| 3/2/2007 12:00:00 AM

Providencia: ¡La resurrección!

Por cuenta de la competencia entre las cadenas Decameron y Sol Caribe, el turismo en esta paradisiaca isla colombiana está resucitando. Se reactiva la economía y renace la esperanza.

A todos los tomó por sorpresa. Hacía muchos años no se veía una avalancha de turistas como la que se registró en la temporada de fin de año. Incluso hoy siguen llegando a diario visitantes a la isla de Providencia, cuando por regla general, después del 10 de enero, la temporada alta terminaba. De hecho, los hospedajes se llenaron, los restaurantes estaban concurridos, los pescadores tuvieron que doblarse en sus faenas, las lanchas iban y venían y los alquileres de equipos de buceo, motos, bicicletas y caballos no daban abasto.

Pero no se trataba de un milagro. Detrás de toda esta avalancha estaba la competencia que desde finales del año pasado se desató entre las cadenas hoteleras Sol Caribe, que lleva 10 años en Providencia, y Decameron, que acaba de hacer su ingreso, mediante una alianza estratégica con varios hoteles tradicionales de la isla.

Los nativos siempre se habían opuesto a que llegaran grandes cadenas hoteleras por el impacto ecológico que esto tendría para la pequeña isla de 22 kilómetros cuadrados y porque los empresarios locales, que tienen cabañas de entre 6 y 20 habitaciones, no podrían competir contra estos colosos. Su ingreso representaba un riesgo enorme para decenas de familias que viven del turismo en Providencia. Únicamente Sol Caribe logró ingresar, pero siempre se le ha hecho una fuerte oposición, porque los isleños consideran que monopolizó el destino, gracias a la fuerza comercial con que esta cadena cuenta.

Desde entonces, las puertas habían estado cerradas para la gran hotelería. Pero en general, la actividad turística en la isla se deprimió, quedó aislada del mercado internacional y el servicio aéreo entre San Andrés y Providencia se deterioró por cuenta de West Caribbean que cubría la ruta (ahora la cubre Satena, de manera eficiente). Los hoteles de los nativos se fueron quedando solos y, para completar, en octubre de 2005, un huracán azotó su frágil infraestructura hotelera. De 30.000 turistas anuales que recibía a mediados de los 90, la isla pasó a unos 13.000.

Pero sucedió lo que parecía imposible: Decameron y Sol Caribe, casi al mismo tiempo, lograron concretar alianzas estratégicas con los desconfiados propietarios de los hoteles más tradicionales de Providencia. Cada grupo quedó bajo el paraguas de la respectiva cadena, la cual se encarga de todas las actividades comerciales y operativas de los afiliados, facilitando su promoción y venta nacional e internacional. Al mismo tiempo, se encargan de brindarles asesoría en administración, servicio al cliente, cocina, lencería, mercadeo, etc.

Con Decameron están las cabañas Relax, Posada del Mar, Miss Elma, Miss Mary y Aguadulce. Y con Sol Caribe quedaron los hoteles y cabañas Old Providence, Coco Bay, Sonny, El Recreo, El Encanto, Pirata Morgan, Sirius y South West Bay. En ambos casos, los hoteles siguen siendo atendidos por sus propietarios y reciben el soporte operativo permanente de la respectiva organización. Así, conjugan la atención personalizada de los hoteles típicos y la experiencia de las cadenas.

El apoyo comercial que les brindan a sus afiliados se hace por medio del sistema de reservas en línea, de la promoción, de la publicidad y del ensamble de paquetes, que incluyen alojamiento, alimentación, transporte aéreo, traslados, tasas, etc. En infraestructura para el mejoramiento de las cabañas, Decameron ha invertido hasta ahora $600 millones, de un presupuesto que asciende a $1.000 millones. Como parte de su estrategia de promoción hacia Providencia, este grupo y la aerolínea Searca firmaron un convenio de transporte aéreo por US$1,5 millones. Desde el 20 de diciembre, Decameron tiene dos vuelos charter diarios entre San Andrés y Providencia.

Con ellos, se agregarán más de 13.000 sillas año entre las islas, operación que inicialmente tendrá una vigencia de 14 meses. "Es un contrato a riesgo con mucha plata de por medio. Y la única manera de llenar esos asientos es llenando los hoteles. El grupo busca fortalecer a Providencia como destino turístico, enriquecer el portafolio de opciones para sus clientes en el archipiélago, apoyar la economía de la isla y brindarles la mano a estos hoteleros que estaban pasando un mal rato", explica Juan Pablo Franki, gerente de Hoteles Decameron.

Sol Caribe, por su parte, dio a conocer lo que denominó Plan Integral de Reactivación Turística, que lidera junto con la Comercializadora A Lugares y Destinos, que forma parte de la organización y se encarga de promocionar planes a la isla en Colombia y en el exterior. Como parte de su estrategia, ofrecen el servicio de vuelos charter hacia el archipiélago en aeronaves Embraer de Satena, con capacidad para 76 pasajeros, y que empezaron a salir en febrero de Bogotá, Pereira, Medellín, Bucaramanga y Cúcuta. El objetivo del programa es poder llevar 150 pasajeros diarios al archipiélago.

"Estamos posicionados en el mercado y por eso, tenemos buenos niveles de ocupación en el año. La idea es ayudar a incrementar la ocupación de los otros hoteles, proceso que estamos empezando. No se trata de una pelea entre Decameron y Sol Caribe, sino de promover este paraíso. De esta manera se va a reactivar el turismo, se van a generar más empleos y la economía en general se fortalecerá en toda Providencia", sostiene Rodrigo García, presidente de la red de hoteles Sol Caribe.

Vientos de renovación

Hasta noviembre del año pasado, Josefina Huffington no solo era la propietaria de las Cabañas Miss Elma, ubicadas frente al mar en Providencia. También ejercía como camarera, cocinera y botones. Pese a tener tantos oficios, el tiempo le alcanzaba para atender a los esporádicos turistas que llegaban de vez en cuanto a su hospedaje. Graneaditos, como dice ella. Ahora tiene 6 empleados. Los otros propietarios de cabañas estaban en igual situación, muchos al borde de la quiebra tras el huracán que golpeó esa zona, en octubre de 2005.

Pero con la ayuda de Decameron y Sol Caribe, ahora soplan vientos de renovación y de esperanza entre estos tradicionales hoteleros de la isla. "Providencia se ha reactivado. Estábamos muriéndonos de hambre sin que nadie se hubiera preocupado por nosotros. Ahora nos están devolviendo la dignidad humana sin esperar nada a cambio", sostiene Huffington.

Dominga Smith, dueña de Cabañas Relax, describe esta experiencia como algo muy novedoso para todos. "Nos han tendido una mano grande para volver a comenzar, porque estábamos económicamente muy mal. En nuestro caso, Decameron nos puso aire acondicionado, neveras, renovó los baños, la piscina, nos arregló la planta eléctrica, organizó toda la parte de lencería y nos puso colchones y almohadas nuevos. La ocupación en enero fue del 80%, algo que no veíamos hace muchos años. Es como si hubiera ocurrido un milagro", cuenta.

A su vez, Aura Rosa Orozco, propietaria del hotel Pirata Morgan, guarda muchas esperanzas. "No estábamos organizados y éramos muy egoístas los unos con los otros. Había mucha intriga para no dejar entrar a estas grandes cadenas y nos atrasamos. La competencia sana es buena y ahora todos tenemos que preocuparnos por ofrecer un mejor servicio. En Sol Caribe se están organizando muy bien, pues tienen ganas de traer mucha gente y yo confío en ellos. Están haciendo mucho mercadeo y esperamos que todo resulte. Ya nos dieron asesoría en temas como servicio al cliente, bar y mesa".

La alianza estratégica tanto de Decameron como de Sol Caribe ha sido beneficiosa para todos. En ambos casos, se promoverán la cultura, tradiciones e idiosincrasia de Providencia. Los nativos seguirán siendo dueños y administradores de sus hoteles y el efecto dominó se ha sentido en sectores como el comercio, el de servicios y el financiero. Además, no se construirán grandes complejos turísticos que pongan en peligro el ecosistema y desestabilicen la competencia. Entretanto, el mundo está conociendo un paraíso que estaba perdido en el archipiélago colombiano. En las reservas hay canadienses, chilenos, argentinos y costarricenses ansiosos por llegar a Providencia, por cuyos arrecifes es considerada el tercer mejor lugar para bucear, después de Australia y Bélice.
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