| 11/9/2017 12:01:00 AM

Así va el proceso de migración a la factura electrónica en Colombia

Cada vez más empresas comprenden las bondades y ventajas de la facturación electrónica, que disminuye costos y errores en el proceso y genera eficiencia.

La emisión de facturas electrónicas es ante todo un buen negocio para las empresas. Así lo afirman expertos en la materia, que, además, ven necesario que este sistema sea acogido de manera temprana, sin esperar a que sea obligatorio, tal como lo establece la Ley 1819 de 2016 a partir del primero de enero de 2019.

Según María Pierina González Falla, directora de gestión de fiscalización de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), la facturación electrónica es un sistema con múltiples beneficios y que Colombia ha estado en mora de implementarlo, si se tiene en cuenta que esta práctica ya se ha extendido en muchos países del mundo, incluidos varios en Latinoamérica.

González Falla destaca los avances alcanzados hasta el momento en este proceso. Al corte de octubre pasado estaban habilitadas para facturar electrónicamente 181 empresas que ya han emitido 416.954 documentos electrónicos. El valor de las ventas facturadas asciende a la suma de $3,9 billones, lo que demuestra –según la directiva– que este proceso va en constante crecimiento.

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La facturación electrónica es importante para los empresarios, porque genera eficiencias y ahorros importantes frente a la forma tradicional de papel, con una reducción de costos en el proceso de facturación estimados en 69%”, precisa la directora de Gestión de Fiscalización.

De acuerdo con la funcionaria, cada día adhieren a la facturación electrónica más empresas de manera voluntaria, lo que permitirá que en pocos días se puedan emitir las primeras resoluciones en las cuales se seleccionarán grupos de contribuyentes para que facturen electrónicamente a partir de los primeros meses del próximo año.

Hasta la fecha, la Dian ha logrado sensibilizar a 7.379 empresarios y profesionales de las áreas contables de las diferentes compañías y se han capacitado más de 2.000 funcionarios en el país.

Retos del proceso

“La mayor talanquera es el temor frente a lo desconocido. Por eso estamos acudiendo a los gremios para que se desarrollen una mayor conciencia sobre el tema y la respectiva importancia para cada sector”, agrega la funcionaria.

Si bien aún falta que muchas firmas entren en este proceso, se espera que todos los responsables de declarar IVA o Impuesto Nacional al Consumo comiencen, en 2019, a facturar sus transacciones de forma electrónica, lo que representa unos 450.000 contribuyentes.

Para Héctor José García, presidente ejecutivo de la Sociedad Cameral de Certificación Digital (Certicámara), la factura electrónica es necesaria, no solo por ser un requerimiento tributario, sino porque genera para las empresas ahorros significativos en el archivo y manejo de documentos.

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Asimismo, encuentra que también se ahorra de manera clave en el manejo de las cobranzas y recaudaciones, porque se minimizan los errores a través de una facturación más estructurada. Ello tiene como consecuencia que se reduzcan los reclamos y se agilicen los cobros.

Para el directivo, uno de los retos a superar en esta etapa de implementación es, por ejemplo, la definición del validador de las facturas electrónicas, como dispuso la reforma tributaria. En dicha normatividad se creó un nuevo actor –tal como lo tiene el sistema mexicano–, al cual se le envían las facturas para que determine y valide si cumplen con los requisitos exigidos por ley.

“Hace falta, además, que se seleccione el operador del registro de facturas electrónicas, tema que está a cargo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Este actor será el encargado de administrar el archivo digital, garantizar la autenticidad y certificar las facturas electrónicas como documento comercial, lo que le permitirá a las empresas tener un respaldo en este campo”, precisa.

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García vislumbra que las Pymes estarán entre los segmentos más beneficiados por la facturación electrónica, debido a que, una vez que las facturas sean validadas como un documento comercial, las empresas podrán gozar de mayores privilegios en materia de crédito, al contar con títulos certificados que podrán negociar para obtener recursos de forma más expedita (práctica conocida como factoring).

Por su parte, Luis Fernando Ramírez, vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad de la Salle, resalta que, si bien este sistema representa un avance en la recaudación tributaria, porque se apoya en la economía digital para el control de la evasión, no será fácil de implementar porque debe romper barreras culturales.

“Las talanqueras de este tipo son mucho mayores en las Pymes, las cuales deben convencerse de que los registros electrónicos constituyen documentos que tienen las mismas consecuencias civiles y comerciales que las facturas de papel”, explica.

Otros países

El proyecto de factura electrónica, como destacan directivas de la Dian, se ha basado y retroalimentado de los procesos de implementación que se han desarrollado en México, Chile, Brasil y Uruguay, entre otros.

En dichas naciones hay experiencias exitosas en la captura de los ahorros generados por la factura electrónica y en el aporte mayores facilidades para la realización de transacciones comerciales.

Por su parte, en opinión del presidente ejecutivo de Certicámara, la factura electrónica es un sistema necesario en el país porque ya lleva años de aplicación en otros países de Latinoamérica donde su utilización ha mostrado grandes beneficios.

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En Colombia, aunque han existido disposiciones para que las empresas acojan este modelo de forma voluntaria, el esquema nunca logró masificarse, y por eso cree que eran necesarias esas nuevas directrices.

Los ahorros

Estudios del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIA) dejan ver que un empresario gastaba en 2015 en promedio US$0,88; es decir, un equivalente a $2.700 durante todo el ciclo de vida de una factura emitida en papel.

El contraste es significativo al hacerlo electrónicamente, porque el monto se reduce a US$0,18, generando un ahorro hasta de 78%. En el país, según la Dian, el ahorro para la totalidad de los empresarios sería de alrededor de 0,42% del PIB, equivalente a cerca de US$1.186 millones.

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