| 2/4/2016 12:00:00 AM

El caso de éxito dentro de ExxonMobil Colombia

Hace poco más de diez años, Andrés Acosta se destacó como uno de los ejecutivos con mayor futuro en el país. Hoy es el nuevo presidente de ExxonMobil Colombia.

En 2003, la revista Dinero, junto con la firma cazatalentos Korn Ferry y la Universidad de los Andes, desarrollaron un concurso denominado el CEO del Futuro, que buscaba seleccionar a los 25 ejecutivos colombianos con mayor proyección en un grupo de más de 300 que se postularon.

Dentro de los elegidos estaba Andrés Acosta. En ese momento, con apenas 31 años, era el gerente del área de combustibles de ExxonMobil para la región Bogotá y Sur. Ahora la historia le da la razón al concurso, cuando a finales del año pasado su nombre fue anunciado para reemplazar a Camilo Durán –quien se pensionó–, en la presidencia de ExxonMobil Colombia, una de las empresas más grandes del país, con una facturación que en 2014 la situó entre las 15 compañías más grandes del país, pues superó los $6,3 billones y cuenta con 700 estaciones de servicio, 12 plantas de combustible y una planta de lubricantes en Cartagena.

Acosta, ingeniero de petróleos de la Universidad América y geólogo de la Universidad Nacional –carreras que cursó casi en simultánea–, inició su trabajo en Mobil –años antes de la fusión con Exxon– a mediados de la década de los 90, cuando le ofrecieron un empleo como asesor comercial de combustibles a cargo de un grupo de estaciones de servicio que lo obligaba a estar atento a sus ventas, estándares y servicios. Esa actividad le daba flexibilidad para terminar su carrera de geología y su convicción era permanecer allí un año para dar el salto “a la parte dura de geología e ingeniería de petróleos”, recuerda.

Pero eso nunca se dio y, por el contrario, avanzó en su carrera al interior de este conglomerado convirtiéndose en uno de los ejecutivos colombianos con mayor proyección. Empezó como analista en evaluación de proyectos y luego como gerente de proyectos e ingeniería para la Región Andina.

Tras la fusión de Mobil y Exxon fue designado gerente de planeación de redes de estaciones de servicio en América Latina, con sede en Miami. Luego volvió a Colombia, donde fue gerente de combustibles para estaciones de servicio y, posteriormente, saltó a Washington a trabajar en planeación y finanzas del negocio de combustibles a nivel mundial.

Fue trasladado a Houston donde trabajó en un negocio diferente al de estaciones de servicio: fue gerente de planeación y finanzas para las Américas en el negocio de gas natural, y en los inicios de 2012 fue trasladado a Doha, Qatar, como vicepresidente comercial de gas natural licuado. Esta es considerada una de las operaciones más importantes de ExxonMobil en el mundo, pues Qatar está dentro de las tres afiliadas más importantes de la multinacional y la mayor exportadora de gas natural licuado en el mundo.

Allí recibió la propuesta de dirigir la operación en Colombia “y no lo pensé más de 30 segundos”, dice. ¿Qué lo hizo volver? “En el área profesional, conozco la importancia de las operaciones en Colombia, siempre quise manejarlas y era un reto poder llegar a este puesto. El tema familiar también pesó: quería volver a estar con la familia y los amigos y, sobre todo, que mis hijos tomaran las raíces colombianas. Están en las edades perfectas para que se reconecten con el país. Fue una decisión realmente fácil”, dice Acosta.

Sin embargo, Acosta llega en un momento complejo. Si bien su cargo no tiene que ver directamente con el tema de exploración y producción petrolera –negocio en el que ExxonMobil tiene hoy cinco bloques en Colombia y está en proceso de exploración–, la devaluación, la inflación y el aumento en las tasas, una eventual caída en la venta de vehículos, la fluctuación de los precios y el lento crecimiento de la industria son señales de alerta en el mercado y el consumo de combustibles.

¿Cómo va a enfrentar este tsunami? “La receta tiene varios ingredientes. El primero es mirar a largo plazo. La compañía ha estado 100 años en el país y hemos vivido estos ciclos muchas veces. ExxonMobil va como un barco carguero con el rumbo firme. Y, segundo, va a significar trabajar hombro a hombro con todos los empleados de la afiliada para salir más fortalecidos de la situación”, asegura.

Dentro de sus planes está acomodarse y “controlar lo que se puede controlar”. Uno, un gran enfoque en el mercado y los clientes; otro, en la excelencia operacional; el tercero, “un ajuste financiero de gastos sin tocar personal. Y, cuarto, tener muy energizados a los empleados y que se sientan parte integral del equipo y sientan la compañía de ellos”, puntualiza Acosta.

Apenas con un mes al frente del cargo, este melómano, aficionado al golf y que disfruta con gran intensidad el tiempo con su familia, quiere volver a conocer el país y retomar una de sus actividades más importantes: jugar fútbol todas las noches con sus pequeños hijos en la sala de la casa.

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