| 6/8/2007 12:00:00 AM

Por el primer millón

Diaco, la filial colombiana de la gigante brasilera Gerdau, quiere duplicar su tamaño en cinco años. Producirá un millón de toneladas de acero anualmente. ¿Cómo planea hacerlo? Dinero habló con André Gerdau, presidente mundial del grupo.

Amable y carismático, André Gerdau de 43 años, es uno de los primeros de la nueva generación de latinoamericanos que heredan las riendas de los enormes negocios familiares que se construyeron en las últimas tres décadas. El primero de enero sucedió en la presidencia mundial del grupo Gerdau a su padre Jorge, que se retiró a los 70 años.

El cargo le impone la tarea de hacer subir en la clasificación mundial a esta siderúrgica brasilera que cuenta con 106 años, que hoy ocupa el décimo cuarto lugar del planeta y tiene ventas de US$12.000 millones anuales; una cifra que hace parecer deslucida la de US$9.200 millones de ventas de Ecopetrol, la más grande del país.

En Colombia, parte de la tarea del nuevo presidente consiste en conseguir que se cumpla una de sus máximas corporativas: que cada región produzca al menos un millón de toneladas de acero al año. Y se proponen alcanzar esa cifra en cinco años.



El mercado local

Gerdau compró hace tres años a Diaco, la empresa más vendedora del sector con 2.500 empleados y cerca del 35% de participación de mercado. Producen algo más de 500.000 toneladas anuales y por eso estuvieron tan interesados en comprar Acerías Paz del Río. De hecho, se mantuvieron hasta la penúltima vuelta de la subasta en la que la brasilera Votorantim terminó ganadora.

Ahora, tendrán que buscar formas diferentes para completar el millón de toneladas en 2012. La primera de ellas es mejorar la productividad de sus tres plantas, manteniendo su especialización (ver recuadro entrevista). Durante la conferencia Mesa de Negocios con el Gobierno de Colombia, organizada por la revista The Economist, André Gerdau anunció una inversión en el mejoramiento de sus plantas y centros de distribución por US$70 millones para los próximos tres años.

A finales de abril, Diaco adquirió un conjunto de activos relacionados con el proyecto de una acería en construcción en la región metropolitana de Bogotá. Estos activos se utilizarán en la construcción de una nueva acería que ampliará la producción de Diaco y deberá entrar en operación en el primer semestre de 2008, con una capacidad instalada anual de 300 mil toneladas de acero.

El problema está en vender lo que se produce sin alterar demasiado los precios. Marino Trujillo, jefe de mercadeo de Acerías de Caldas, Acasa, opina que el mercado colombiano de dos millones de toneladas, difícilmente aguantaría la entrada de 500.000 toneladas adicionales de ángulos "ni siquiera supliendo los importados. Tendrían que voltear su producción hacia planos", dice y agrega: "También se podrían producir cuadrados para ornamentación, pero esos son nichos muy pequeños".

La estrategia de vender en el mercado doméstico tiene sentido bajo ciertas condiciones. Para el director ejecutivo de la Cámara Fedemetal de la Andi, Juan Manuel Lesmes, habría posibilidad de crecer en el mercado interno en algunos productos específicos como los planos en caliente y aceros especiales que tienen contenidos de metales como níquel o cromo. Si deciden entrar en planos, tendrían que comenzar a buscar mineral de hierro en el país.

En productos de acero producido con chatarra -como lo hace Diaco en la actualidad-, sería mucho más difícil porque se requerirían más importaciones de materia prima, en un mercado bastante apretado.

Los vecinos

Una solución a este problema de mercado estaría en las exportaciones. Venezuela ofrecería un buen mercado temporalmente. "Venezuela está muy desabastecida. Hoy demanda acero en la cantidad que usted lleve", señala Marino Trujillo. El país vecino está en plena construcción de siete estadios para la Copa América, autopistas y ferrocarriles.

Sin embargo, la falta de oferta puede desaparecer. El gobierno amenazó con estatizar la siderúrgica Sidor, lo que la obligaría a abastecer primero la demanda venezolana. Si, finalmente, se pasa a manos del gobierno, los precios podrían bajar hasta cerrar el mercado para los colombianos. De hecho hoy el diferencial cambiario favorece la entrada de una gran cantidad de acero de construcción venezolano a Colombia. "No cumple las normas antisísmicas, pero es muy barato", señala Lesmes.

Además, en el largo plazo, el mercado se reduciría. Marino Trujillo señala que Cuba y Venezuela comenzarán un gran proyecto para fabricar acero inoxidable y acero estructural.

Otra vía para conseguir la meta del millón de toneladas, es la de comprar a sus competidores, que es una opción posible pero cada vez más difícil. "Se están acabando las empresas que se puedan comprar", señala Marino Trujillo, jefe de mercadeo de Acerías de Caldas, Acasa.

Las cartas están echadas. Gerdau cantó su meta y tiene varias opciones estratégicas en su mano. Falta ver cómo las juega.
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