Póngale la firma... digital

| 3/8/2002 12:00:00 AM

Póngale la firma... digital

Hace un mes, entró en operación la primera certificadora digital del país. Para Certicámara, la meta es generar confianza y transparencia en los negocios del comercio electrónico.

En los sótanos de la Cámara de Comercio de Bogotá, en pleno centro de la ciudad, hay un búnker, con paredes plomadas, bóvedas de seguridad, monitoreo las 24 horas y procedimientos muy estrictos para su ingreso. Allí, desde hace cerca de un mes, se protege celosamente la tecnología para soportar la seguridad de las transacciones del comercio electrónico.



El aparato de seguridad no es gratis. En esos sótanos opera la primera certificadora digital abierta en el país: Certicámara, una empresa privada que pertenece a las cámaras de comercio, y cuya meta es volver más seguro el medio de internet, haciendo confiables las transacciones que se realicen por ese canal.



El modelo de Certicámara se basa en la firma digital que, gracias a la ley 527 de 1999, tiene la misma validez de la firma manuscrita. No se trata de escanear una firma o de colocar un signo. Se trata de un complejo código matemático que es más seguro que la firma manuscrita, porque la firma manuscrita se coloca al final del documento, y este, luego de ser firmado, puede ser alterado.



Con las firmas digitales, por el contrario, se origina una firma por cada documento, de tal manera que si cambia el contenido del documento enviado (un pedido, una factura, una transacción), el software le avisa al receptor de forma inmediata, y el documento pierde validez.



Este sistema está fundamentado en la infraestructura de llave pública (PKI, por sus siglas en inglés) que tiene una característica esencial: produce dos llaves, una pública y otra privada, que están correlacionadas, pero que no se pueden derivar una de la otra. Con la privada, se firma el documento; con la pública, la persona que lo recibe lo verifica.



Así, se garantiza que las transacciones hechas por Certicámara son confidenciales. Es decir, aunque puedan ser interceptadas, no podrán ser interpretadas y por eso viajan codificadas. En segundo término, la seguridad de la transacción se obtiene por la integridad de los documentos y por la certeza de que no sean alterados sus contenidos, cifras o datos. Además, que no haya suplantación de identidad y, finalmente, que no se presente repudio, es decir, que se niegue una transacción que se haya realizado.



Con ello, Certicámara se convierte en un tercero de confianza que conoce a los protagonistas de la transacción --sus referencias, pasado y garantías--, aunque ellos entre sí no se conozcan.



Su efecto

La aparición de una certificadora de firmas digitales abre grandes posibilidades para el desarrollo del comercio electrónico en el país, ya que ayuda a solucionar uno de los problemas que lo ha frenado: la seguridad de sus operaciones.



Varios expertos coinciden en los beneficios inmediatos de la entrada en operación de la certificadora. "Su llegada ayudará a que el comercio electrónico se desarrolle", Gustavo Vega, gerente de ACH Colombia, entidad creada por el sector financiero para agilizar las transacciones interbancarias. Por su parte, Jorge Iván Toro, presidente de Todo1, este mecanismo es fundamental para asegurar el crecimiento del comercio electrónico. "Con la empresa certificadora se genera una mayor confianza. Además, las nuevas alternativas para acceder a internet --como web TV-- y el aumento en las transferencias por la red contribuyen a que el e-commerce crezca. En estas condiciones, nosotros, que el año pasado vendimos US$2 millones, para el 2003 llegaremos a US$11 millones", asegura.



Según la consultora IDC, las inversiones en comercio electrónico para América Latina, que hoy están en US$25.000 millones, ascenderían en el 2005 a cerca de US$80.000 millones. Este auge se daría gracias a las posibilidades de crecimiento de internet en la región y, en este sentido, la seguridad de las transacciones es un factor clave para alcanzar el dinamismo.



"Internet es el medio más usado para comunicarnos y para hacer negocios. Pero es un medio inseguro y muchas de las comunicaciones no son confiables", explica Fernando Fernández, presidente de la compañía, quien ve en las grandes empresas, en las pyme y hasta en las personas que quieran hacer transacciones sencillas, como vender un carro o enviar facturas, a sus potenciales clientes.



El potencial



A diferencia de otros países latinoamericanos, como Chile o Uruguay, adonde primero llegaron las empresas y luego la normatividad, en Colombia se dio el trámite contrario que garantiza que los negocios de certificación digital tienen un respaldo de la ley y que, si se presenta alguna inconformidad, un juez será quien la defina, como explica Mónica Murcia, superintendente de Industria y Comercio, entidad que vigila las certificadoras abiertas y cerradas.



Sin embargo, ante la ausencia de certificación en el país, muchas empresas adquirieron certificados digitales en el extranjero para llenar ese vacío. Ahora, ante la ley colombiana los únicos certificados digitales válidos son los que aprueba y vigila la SIC. "No digo que sea ilegal. Quiero decir que no tienen la carga probatoria que permita concluir que la transacción está protegida por la ley colombiana", dice Fernández.



Esto abre una posibilidad de negocio para Certicámara, por la posibilidad de efectuar certificaciones cruzadas, y que otras entidades de certificación en el mundo acepten los certificados de Certicámara y viceversa. En otras palabras, que aquellos certificados expedidos por otras entidades sean válidos en Certicámara, como si estos hubiesen sido expedidos acá en el país. La compañía emprendió este proceso con Chambersign (que reúne más de 10.000 cámaras de comercio en el mundo) y hará certificación cruzada solo con aquellas certificadoras con procedimientos similares.



Con este nuevo jugador y mientras los usuarios de la red apenas empiezan a superar los temores de hacer compras en línea, las posibilidades de cristalizar un amplio mercado de transacciones o negocios se traslada ahora a internet, todo gracias a la confianza.



La ley bajó a la tierra la virtualidad del comercio electrónico", Mónica Murcia, superindustria.



Colombia está a la vanguardia en reglamentación de comercio electrónico. Además, junto con Singapur y Corea del Sur, nuestro país siguió la ley modelo para la homogeneización del derecho mercantil internacional."Con la expansión de internet y la llegada de la certificadora, en el 2003 venderemos US$11 millones", Jorge Toro, Todo1.



"La certificadora ayudará a que el comercio electrónico se desarrolle", Gustavo Vega, gerente de ACH
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