| 4/9/1999 12:00:00 AM

Plataforma para exportar

La Zona Franca de Bogotá tiene como meta ampliar de US$90 a US$350 per cápita las exportaciones de la capital.

La Zona Franca de Bogotá inició actividades hace 18 meses. Como balance de su operación, hoy funcionan allí 47 empresas, que generan cerca de 2.000 empleos directos y otros tantos indirectos. En materia de exportaciones, sin embargo, apenas está empezando, pues en 1998 exportó US$22 millones, una cifra que aunque es pequeña resulta significativa si se tiene en cuenta que de los 6.629 exportadores que hay en el país, sólo 1.088 exportan más de US$500.000.



Por el momento, la operación más grande corresponde a las ventas hacia el territorio nacional (US$337 millones), debido a que la mayoría de las empresas son comerciales. Sin embargo, con el tiempo este tipo de ventas tenderán a bajar su participación, ya que la legislación establece que sólo el 25% del área de la zona franca puede estar dedicada a la actividad comercial.



Es así como el monto exportado tendrá que multiplicarse en el futuro. Leonardo Siccard, gerente de la Zona Franca de Bogotá, se ha planteado como meta generar en la zona por lo menos US$1.300 millones anuales en ventas al exterior. Para lograrlo, la organización está trabajando en varios frentes, desde grandes proyectos hasta novedosos planes para impulsar a las pequeñas y medianas empresas para que incursionen en los mercados externos.



La lejanía de los puertos y los altos costos de servicios públicos le restan competitividad a Bogotá.





La operación en zona franca ofrece numerosas ventajas. Por una parte, tiene beneficios tributarios pues hay exenciones en impuestos de importación, como aranceles e IVA, y también en impuesto de renta. Este último tema ha generado inquietud, ya que está previsto que las exenciones en renta se desmontarán para el 2003, pero sólo para los bienes producidos y exportados. Esto quiere decir que las operaciones de servicios continuarán con la exención y que, en dado caso, una empresa puede producir en la zona mediante maquila (por un contrato de servicio) y así seguir beneficiándose de la exención.



De hecho, el tema tributario no es necesariamente la mayor ventaja. Los administradores de la zona franca están empeñados en hacer de la infraestructura y la calidad del servicio un atractivo igualmente importante. La seguridad, la infraestructura incluyendo cableado de fibra óptica, el transporte especializado y las facilidades para la operación de comercio exterior (los servicios aduaneros de la zona franca trabajan durante 24 horas al día), entre otros, crean una plataforma especializada en exportaciones que beneficia ampliamente a las empresas que operan desde allí.



Los proyectos



El promedio de exportaciones de Bogotá es de US$90 por habitante, una cifra poco halagadora si se tiene en cuenta que República Dominicana, un país que cuenta con una población similar a la de Bogotá, exporta el doble tan sólo por medio de su zona franca. Es cierto que, por su ubicación, Bogotá tiene serias desventajas que afectan su potencial exportador. La lejanía de los puertos, los altos costos de los servicios públicos y la falta de continuidad en las políticas de desarrollo de la ciudad son factores que le restan competitividad internacional. Pero también es verdad que la capital es el epicentro de la actividad económica del país. Los promotores de la zona franca creen que, al aprovechar las industrias y servicios que se han desarrollado en la ciudad y las nuevas tendencias del comercio internacional, Bogotá puede alcanzar al menos el promedio de US$350 de exportaciones por habitante que tiene el país.



Estas proyecciones se fundamentan en tres áreas de actividad. En primer lugar están los "macroproyectos", como la bolsa de Flores y la de Esmeraldas y el Centro Textil y de Confecciones. Segundo, los proyectos para pequeña y mediana industria. Y, tercero, la creación de centros de logística y de importaciones que permitirían atraer hacia Bogotá centros andinos de consolidación de materias primas y de servicios.



La Bolsa de Flores ya tiene negociado el terreno en la zona franca. Su objetivo es darles servicio de valor agregado a los pequeños y medianos floricultores de la Sabana, para permitir que participen en las ganancias que se obtienen con un mayor desarrollo del mercado. Mientras las exportaciones de flores colombianas a Estados Unidos suman unos US$500 millones, cuando se convierten en ventas al minorista la suma se dispara a más de US$6.000 millones, explica Siccard. El objetivo es conquistar un creciente porcentaje de ese margen. Además de darles valor agregado a las flores, el otro atractivo de la Bolsa es consolidar un centro de importación de materias primas, que permitiría mejorar la competitividad de los exportadores colombianos (cero arancel, cero IVA).



La zona franca les permite a las empresas no acumular inventarios de mercancía nacionalizada.





La Bolsa de Flores ya tiene negociado el terreno en la zona franca. Su objetivo es darles servicio de valor agregado a los pequeños y medianos floricultores de la Sabana, para permitir que participen en las ganancias que se obtienen con un mayor desarrollo del mercado. Mientras las exportaciones de flores colombianas a Estados Unidos suman unos US$500 millones, cuando se convierten en ventas al minorista la suma se dispara a más de US$6.000 millones, explica Siccard. El objetivo es conquistar un creciente porcentaje de ese margen. Además de darles valor agregado a las flores, el otro atractivo de la Bolsa es consolidar un centro de importación de materias primas, que permitiría mejorar la competitividad de los exportadores colombianos (cero arancel, cero IVA).



La Bolsa de Esmeraldas y Joyería está marchando a un ritmo más lento, pero la administración de la zona franca calcula que cuando opere podría generar unos US$1.000 millones al año. El proyecto podría cambiar la estructura del negocio en el país. Hoy el 85% de las esmeraldas colombianas se exportan en bruto, al igual que la mayor parte del oro. La bolsa permitiría expandir las exportaciones de joyas terminadas y promovería la talla de piedras preciosas y la fabricación de joyas.



Si bien en su primera fase la zona franca se concentró en atraer grandes compañías a su territorio, ahora tiene los ojos puestos en la pequeña y mediana empresa. Se está desarrollando un proyecto con Acopi y Proexport para montar un centro textil y de confecciones, y otro con Asocueros y Proexport para montar una maquila de artículos de cuero.



De acuerdo con encuestas realizadas por Acopi y el Sena, sólo el 13% de las pymes han exportado y sólo el 15% importa directamente sus materias primas, lo que significa que la mayoría de ellas las adquiere al final de una larga cadena de intermediarios. La idea es crear por intermedio de la zona franca cooperativas de importación de materias primas e insumos para las pymes, así como promover la fabricación de bienes y servicios que éstas prestarán a las grandes empresas de la zona franca o a empresas ubicadas en Bogotá.



Las posibilidades sólo están limitadas por la imaginación, como lo demuestra un negocio de confección de trajes sobre medidas que decidió ubicarse en la Zona Franca de Bogotá en la última semana de marzo. Se trata de un sastre de alta costura que trabaja en Estados Unidos, donde toma las medidas a sus clientes. Luego las medidas se envían por internet al centro de producción en la zona franca de Bogotá, donde se confeccionan las prendas, que luego se exportan al lugar donde esté el cliente.



Logística



Un área importante de actividad es la prestación de servicios de logística. La Zona Franca de Bogotá está trabajando para hacerse atractiva como centro de redistribución internacional de mercancías. Firmas como Compaq y Hewlett-Packard, por ejemplo, concentran gran parte de su mercancía en Bogotá y la distribuyen a los demás países a medida que la van necesitando. Challenger maquila televisores y equipos de sonido para abastecer los mercados nacional y regional.



Sólo el 13% de las pymes han exportado y apenas el 15% importa directamente sus materias primas.





El almacenamiento también se puede hacer para "consumo interno". Hyundai, Peugeot y Almacenes Máximo importan su mercancía a la zona franca y la van nacionalizando a medida que la requieran los puntos de venta. De esta forma, obtienen beneficios financieros, ya que no acumulan inventario nacionalizado, pero sí tienen la carga justo a tiempo cuando la necesitan. Este servicio de almacenamiento para beneficio directo o de terceros, que forma parte de lo que se denomina la parte comercial de la zona franca, tiene un desarrollo limitado, porque por ley sólo el 25% del área de la zona franca se puede dedicar a este propósito.



En estos momentos la tarea de exportar no es nada fácil, como demuestran las cifras más recientes. A pesar de la recesión en nuestros mercados tradicionales y de la falta de competitividad cambiaria, en los últimos cuatro meses se han instalado ocho nuevas compañías en la zona franca, dentro de las que se destacan Lighting de Colombia (bombillos), DHL (transporte de carga) y Cellstar (celulares).



Las posibilidades de negocio en la zona franca son amplias. Se puede pensar en operar allí desde servicios odontológicos y médicos para extranjeros, hasta telecomunicaciones, pasando por procesamiento de comidas. En todas estas áreas hay proyectos que están saliendo del tintero para materializarse y que ayudarán a consolidar las metas exportadoras de la zona franca y de la capital.
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