| 8/22/2014 8:30:00 AM

¡Desconectadas!

Los altos costos de la energía dejaron de ser un dolor de cabeza para empresas que montaron sus propias plantas de generación para mejorar su competitividad.

En momentos en que el “Fenómeno del Niño” se convierte en una amenaza para el país y en una de las principales preocupaciones de los colombianos, identificar alternativas que garanticen la generación de energía y el ahorro de costos es prioridad para muchas industrias.

Por años se ha escuchado la voz de alerta de los empresarios, quienes de forma permanente han llamado la atención del ejecutivo sobre los altos precios de la energía y el impacto que estos tienen en la competitividad de sus empresas. Esta discusión escaló al alto gobierno, que junto con los gremios del sector contrató al Centro de Estudios en Economía Sistémica para medir la competitividad tarifaria en diferentes países del mundo.

La investigación, realizada entre 2012 y 2013, evidenció que si bien el costo no es bajo, Colombia tampoco es el país con la energía más cara de la región, pues mientras aquí se pagan US$11 por kilovatio, en otros mercados de la región como México y Chile el precio es de US$11,07 y US$15,4, respectivamente. En Perú, en cambio, la situación es diferente: allí se paga US$6,4 por kilovatio porque su parque de generación es principalmente térmico a gas y este es un combustible subsidiado por el gobierno.

Ante este panorama y con la urgencia de ser competitivos en el mercado local y en aquellos países con los que se tienen acuerdos comerciales, varias son las compañías que decidieron generar su propia energía para lograr el autoabastecimiento y por esta vía reducir costos, que en algunos casos llegan a representar entre 10% y 20% en su estructura general.

Las primeras en entrar en esta onda fueron organizaciones como Ecopetrol, Argos, Cartón de Colombia y Cemex. Sin embargo, con el paso del tiempo a ellas se unieron otras como Enka y Mineros, por citar solo algunos ejemplos.

Enka puso a funcionar en abril de este año una planta de energía que le permite alcanzar mayores eficiencias. El presidente de la compañía, Álvaro Hincapié, manifiesta que la empresa realizó una inversión de US$26,3 millones para este proyecto a base de carbón, que tiene capacidad para generar 14 megavatios que cubren 90% de las necesidades energéticas.

El directivo señala que con esta autogeneración la empresa puede alcanzar un ahorro cercano a 45% en los costos de energía que al año representan alrededor de $7.200 millones.

Mineros también cuenta con su propia hidroeléctrica, que genera 9,5 megavatios. En este momento está siendo ampliada y se espera que en octubre genere 19,8 megavatios.

La demanda actual de energía de la compañía, según su presidente Beatriz Uribe, es de 13,5 megavatios y el objetivo a futuro es vender el excedente al sistema interconectado. Para desarrollar este proyecto, Mineros destinó recursos en los últimos dos años por $120.000 millones.

Asumir el papel

Cartón de Colombia, por su parte, tiene cuatro turbogeneradores. Tres en la planta de Cali y otro en la de Barranquilla. Uno de ellos funciona a base de carbón, otro de biocombustible y los otros dos operan con gas natural. Estos equipos generan aproximadamente 70% de la demanda energética de la compañía.

Alfredo Marín, director del Departamento Técnico y Ambiental, dice que el ahorro en energía es de aproximadamente 20% en el costo del kilovatio con relación al que se compra de la red. La compañía tiene previsto montar otro turbogenerador para la planta de Cali, al igual que una caldera de biomasa. En el último año la firma ha realizado inversiones por US$10 millones para este propósito.

Cemex también cuenta con sus propias plantas de autogeneración. Actualmente tiene cuatro ubicadas en diferentes regiones del país: dos térmicas –en Ibagué y el municipio de Clemencia, Bolívar– que producen 25 y 4 megavatios, respectivamente, y dos pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) –en Junín, Cundinamarca, y Bucaramanga–, que acumulan 5,5 megavatios.

La autogeneración de la compañía alcanza 220 gigavatios al año que equivalen a 63% de la demanda. Según Edgar Ángeles, vicepresidente Regional de Operaciones, los ahorros estimados con estos proyectos alcanzan los US$5 millones al año.

La firma trabaja en la modernización de los activos en operación y la instalación de sistemas de eficiencia energética. Tiene previsto instalar proyectos de generación con fuentes renovables o de cogeneración que le permitan alcanzar la autosuficiencia energética. “Nuestra meta es instalar entre 15 y 20 megavatios adicionales durante los próximos cinco años”, manifiesta.

Ecopetrol fue una de las primeras en entrar en este negocio. Hoy tiene instaladas entre 12 y 14 plantas de generación que operan principalmente con base en gas natural y combustible líquido. Argos, por su parte, cuenta con una infraestructura de autogeneración eléctrica con capacidad instalada de 156 megavatios, su portafolio está dividido en 10% en base hídrica y 90% térmica (60% gas y 30% carbón).

Con sus propios proyectos estas firmas se han “desconectado” de la red nacional con el fin de ahorrar costos en momentos en que la sequía puede incrementarlos.

Las alternas

En momentos en que el mundo se enfrenta al cambio climático, muchos comienzan a cuestionarse sobre las fuentes de energía y cuáles son sus verdaderos aportes. Un artículo publicado en The Economist pone en evidencia cómo el uso de plantas eléctricas, de gas y de carbón ha perdido terrero en Europa y su producción se ha desplomado como consecuencia del mayor uso de energía solar y eólica.

La publicación pone en contexto cómo la disminución de los servicios públicos de esta zona del mundo ha sido sorprendente, al punto que en 2008 las 20 principales empresas de energía tenían un valor aproximado de US$1.300 millones y ahora valen menos de la mitad.

En ese mismo año, las 10 principales eléctricas europeas tenían calificaciones crediticias de A, y ahora solo cinco cuentan con esta nota, lo que evidencia la pérdida de espacio y de mercado frente a otras fuentes de energía. Esta ya es una situación mundial.

Si quieren vender tendrán que pagar

La Creg será la encargada de definir los parámetros bajo los cuales las autogeneradoras podrán vender sus excedentes al sistema interconectado.

Las compañías que tienen sus propias plantas de autogeneración de energía comenzaron a ver la “luz” para la venta de sus excedentes al sistema interconectado. Según Alejandro Castañeda, presidente de Andeg –gremio de los generadores térmicos–, el camino comenzó a abrirse con la sanción de la Ley 1715 de este año que regula la integración de las energías renovables no convencionales al sistema energético nacional. Hoy el tema está en proceso de reglamentación, pues será la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), la que se encargue de definir cómo podrán hacerlo. Además, hace un par de semanas el Ministerio de Minas sacó a consulta un decreto mediante el cual se determina que si bien las empresas pueden vender sus excedentes no podrán hacerlo de forma gratuita sino que deberán pagar por esa venta.
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