| 4/3/2014 2:00:00 PM

El salto de Odinsa

El Grupo Odinsa quiere apostar en grande y tiene entre sus planes el aeropuerto de Santiago de Chile y una buena ‘tajada’ del programa 4G.

Justo cuando en el país se discute la capacitad técnica y financiera de las empresas locales de ingeniería para atender las ambiciosas metas de construcción previstas en la Cuarta Generación de concesiones viales, el Grupo Odinsa afina el equipo de ingenieros y licitación para ir por grandes proyectos en Colombia y otros países de América Latina.

La gran apuesta de la organización será Colombia, debido a lo ambicioso del plan de inversiones en carreteras ($47 billones), pero el Grupo también tiene los ojos puestos en oportunidades interesantes de otras latitudes. Por ejemplo, hace pocos días el Ministerio de Transporte de Chile incluyó a Odinsa dentro de los grupos de ingeniería de talla internacional que pujarán por un nuevo contrato de concesión del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, de Santiago de Chile.

Ese logro no se habría concretado de no ser por la experiencia lograda en la construcción y operación del nuevo aeropuerto El Dorado de Bogotá, considerado el segundo terminal aéreo con mayor tráfico de pasajeros en América Latina. El salto de la empresa también prevé extender sus oportunidades comerciales a otros países de la región como Honduras y Aruba. Ya tiene operaciones energéticas en Panamá y Chile.

Las metas de Odinsa en los años por venir son más que ambiciosas. De acuerdo con la empresa, las perspectivas a corto plazo incluyen acercarse a los $1,6 billones en ingresos a 2015, teniendo como base los $873.000 millones logrados en 2013. Esa no será una tarea fácil si se tiene en cuenta que dicho crecimiento está amarrado a la forma como se licite y contrate la Cuarta Generación de carreteras y otros programas de infraestructura pendientes.

De hecho, el año 2013 representó más decepciones que alegrías en el sector de ingeniería civil de Colombia. La demora en los procesos de licitación de los grandes proyectos de autopistas y la lentitud del Gobierno para dar luz verde a las iniciativas privadas, desaceleraron las utilidades y repartición de dividendos en buena parte de las empresas del sector.

Esa sequía de grandes contratos y licitaciones tuvo que ser compensada –sobre todo en el caso de Odinsa– con la apuesta en otros sectores, como generación de energía, en donde los ejercicios han sido más satisfactorios.

El propio presidente del Grupo Odinsa, Víctor Cruz, anunció durante la Asamblea de Accionistas celebrada hace unos días en Bogotá que las inversiones que tiene la Organización en Chile y Panamá en dos generadoras de energía (Gena y Genpac) permitieron mejorar el balance de la compañía.

La gran apuesta del Grupo Odinsa y otras empresas colombianas es que este mismo año se despeje el camino y se cierren las grandes licitaciones. Por el momento, los réditos económicos vendrán de operaciones como la administración del Aeropuerto El Dorado y concesiones viales vigentes como las Autopistas del Café y Hato Vial en Antioquia.

Una velita en 4G
Si el éxito de la Cuarta Gene-ración de Concesiones fuera cuestión de fe, las iglesias estarían llenas de ingenieros. No en vano la estrategia del Grupo Odinsa es participar en el mayor número de licitaciones para quedarse con buena parte de la torta.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) ha concluido procesos de precalificación para proyectos que totalizan inversiones por $23,6 billones. De estos, Odinsa ha precalificado en 11 proyectos que suman más de $13 billones. En al menos ocho de esos proyectos Odinsa actúa como líder del consorcio.

Entre los proyectos viales en donde la empresa ya aparece precalificada están: Honda–Puerto Salgar–Girardot; Cartagena- Barranquilla; Autopista del Río Magdalena; Conexión Pacífico 1 y 2 (Autopistas de la Prosperidad); Pasto–Rumichaca y Santana–Mocoa-Neiva, entre otras.

Dinero conoció que entre abril y mayo próximos la ANI tiene previsto cerrar al menos 9 licitaciones; es decir, en promedio una por semana.

Según el mismo Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI, la decisión reciente del Consejo de Estado de frenar la venta de Isagen no afecta el futuro de estas 9 licitaciones, teniendo en cuenta que tanto la CAF como la IFC del Banco Mundial tiene previstas capitalizaciones por $800.000 millones, lo que permitiría apalancar unos $5 billones.

La otra punta de lanza que tiene El Grupo Odinsa está basada en los proyectos de iniciativa privada o APP. En ese sentido la empresa ha sido muy hábil para proponer y poner a rodar algunos proyectos. A la fecha tiene una cartera de proyectos de APP equivalente a $5,8 billones.

En este grupo se destacan algunos como el segundo túnel de la Línea, con inversiones por $1,2 billones; ampliación de una de las pistas del aeropuerto El Dorado, que prevé recursos que superan el $1billón y un anillo vial en Villavicencio que requiere $1,1 billones más.

Odinsa, Conconcreto, El Cóndor –estas listadas en Bolsa– y otro grupo importante de empresas de construcción civil están atentas a lo que pase en los próximos meses con el tema de las licitaciones. De eso depende si el presente año se convierte en el año de las frustraciones o en el punto de inflexión y crecimiento para más de una compañía.
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