| 3/2/2017 12:00:00 AM

Ernesto De Lima, un 'duro' de los negocios, sigue buscando proyectos

Tras haber sobrevivido tres duras crisis empresariales, Ernesto De Lima, uno de los hombres fuertes del mundo empresarial en el país, sigue buscando proyectos. Estas son sus metas.

Ernesto De Lima tiene 84 años, pero, según dice, “mi cerebro piensa como si tuviera 30”; se refiere a que son muchas las ideas que se le ocurren para sacar adelante nuevos negocios, en lo que sus hijos lo alientan, pues le insisten todos los días en que se meta en algún proyecto.

Siempre ha mostrado esa hiperactividad mental: desde que se metió en el mundo del corretaje de seguros, el primero en hacerlo en el país, hasta cuando incursionó en el mercado de los vehículos o ahora que está buscando oportunidades en el agro y la agroindustria. Dentro de sus resultados puede mostrar a la firma comisionista Alianza Valores y a Alianza Fiduciaria, entidades que administran cerca de $42 billones en activos.

Por ejemplo, recientemente, a título personal y con parte de su familia, se metió en un proyecto que busca exportar uva de mesa a Europa. Se trata de una iniciativa que lidera Orlando Sardi, quien, ad honorem, de acuerdo con De Lima, está impulsando el cultivo de este fruto en un terreno de 150 hectáreas en el Valle del Cauca.

Foto: El grupo acaba de meterse en un proyecto para producir uva de mesa para exportar a Europa.

Se trata de unas tierras confiscadas al grupo Grajales y que el Gobierno cedió en comodato a 20 años a un grupo de empresarios. “Ya tienen contratado un comercializador que tiene sede en Perú, pero que está asociado con una firma europea que es el mayor comercializador en ese continente. Nos han dado garantía de que compran toda la uva calidad exportación que se produzca”, explicó De Lima.

El negocio le recuerda su gusto por el campo. Monta a caballo, vigila el ganado de sus fincas, revisa los procesos de producción de leche. “Soy un campesino en el fondo, aunque solo de fin de semana, que es cuando voy por la tierra”, afirma.

Lo invitamos a leer: "La suerte es trabajar duro, duro y duro" Alfonso Ávila, fundador de EasyFly

Pero no solo quiere hacer proyectos en el campo. Le gusta la idea de volver a tener una Corporación Financiera, negocio del que tuvo que salir; mira también el sector industrial, aunque sí descarta seguir creciendo en el negocio de los concesionarios de carros, pues ese es un segmento para especialistas.

Buena parte de la vida de De Lima gira en torno a ideas de negocio y para ello debe mantenerse en forma: se levanta todos los días a las 6 o 6:30 de la mañana y, junto con su esposa, hace ejercicio durante una hora. Eso le ha permitido mantenerse vigente como uno de los líderes empresariales de una de las regiones más prósperas en Colombia.

Su inquietud por buscar nuevas oportunidades, su deseo genuino de generar empleos (según comenta, en sus empresas trabajan al menos 3.000 personas vinculadas directamente) y su interés, tanto por su región como por el país, lo ubican dentro de un linaje de personajes destacados: el de los verdaderos hombres de negocios.

Tres grandes crisis

Persistir parece ser el mantra de este empresario. Para él, el éxito en los negocios no está asociado exclusivamente con obtener utilidades y crecer. Prueba de ello es que en tres oportunidades tuvo que tomar una decisión que contravenía la lógica económica: sacó plata de su propio bolsillo (y no poca) para proteger su credibilidad y la confianza de sus clientes, de los socios y de los bancos. Es claro que De Lima cree que ese tipo de decisiones (con las que un empresario se juega sus restos) también forma parte del éxito.

El primer episodio tuvo lugar a finales de los 80, cuando había empezado a importar vehículos Mazda, gracias a la sugerencia de Bayardo Téllez, un amigo de uno de sus hijos.

“Un día Bayardo me dijo que me quería hablar del negocio de vehículos, específicamente de traer Mazda a Colombia. Yo le respondí: estás loco, Mazda no es conocido en el país. Yo había tenido contacto con estos carros –que son buenos– porque en esa época teníamos dos en Centroamérica con la firma de seguros. Pero no tenía claro si había demanda para esos vehículos en Colombia”, explicó De Lima.

Sin embargo, Téllez logró convencerlo, viajaron a Japón y se trajeron la marca Mazda a Colombia, con lo que empezó la historia de éxito de esa firma en el país. Recuerda que en el primer momento vendieron 1.500 vehículos y que la demanda por los vehículos de referencia 323, 626 y 929 creció fuertemente entre 1979 y 1980.

Recomendado: Colombia se raja en materia de atracción y retención del talento

Gracias al éxito, nombraron distribuidores en Bogotá, Neiva, Pereira, Armenia, Manizales, Medellín y algunos en la Costa Atlántica.

“Además, a todos ellos los vinculamos como socios. Esa es mi política”, aseguró al señalar que muchos de sus compañeros de proyecto, casi 40 años después, siguen trabajando de la mano con él.

Por ejemplo, hoy en la Organización la familia De Lima tiene 76%. El restante 24% es de los socios tradicionales, como Jorge Alberto Uribe, Pedro Piedrahíta, los hermanos Francisco y Fernando Cruz, la familia Escudero; algunos de ellos están en la estructura organizacional del grupo.

Foto: Jorge Alberto uribe, empresario.

Pero la historia era sobre la marca Mazda, que había arrancado con éxito su vida en el país. Sin embargo, a comienzos de los 80 se vino la crisis internacional y el país entró en problemas por la escasez de dólares. Recuerda que el presidente Turbay anunció que no se iban a vender más divisas y eso generó un caos en el mercado de vehículos.

“Nadie quería saber de importar un carro, porque no sabía si iba a haber repuestos. Todos compraban carros de segunda. Nosotros habíamos adquirido 1.200 carros que venían hacia el país. Comenzamos a venderlos de a chorritos, y eso impactó duramente a la empresa”, comentó.

Según él, algunos de sus socios “se rajaron”, porque el negocio no estaba dando ni siquiera para pagar las deudas. Así pues, De Lima mostró su talante: sacó plata de su bolsillo y les cumplió a las entidades financieras y a los proveedores. La recuperación duró un par de años, pero el empresario señala que eso es mejor que quedar mal.

“Además, nunca dejamos caer a nuestros clientes por repuestos”, explicó. Eso permitió que la marca Mazda sobreviviera en Colombia.

Lea también: Las empresas colombianas no saben manejar el talento

La segunda crisis

El otro episodio lo vivió justo durante la gran crisis financiera mundial de finales del siglo XX, que significó en Colombia una caída en el PIB de más de 4%.

En ese momento, el grupo De Lima estaba en el negocio financiero con las firmas Progreso Corporación Financiera y Progreso Leasing. Por cuenta del aumento desmedido en las tasas de interés, todo el sistema financiero empezó a tener problemas de cartera.

Así que muchos empresarios debieron vender o liquidar sus bancos y corporaciones.

“Tuvimos que vender Progreso Corporación Financiera y Progreso Leasing, que iban como un tiro, pero con la crisis la gente dejó de pagar, nos empezamos a quedar y vimos que no íbamos a poder con ese negocio”, explica De Lima.

Entonces decidieron vendérselo al Grupo Aval, que les puso unas duras condiciones, según recuerda De Lima: “nos dijeron que no recibían unas operaciones que eran las de más mala cartera y nos dejaron la basura del negocio. Por eso, quedamos debiendo más de $40.000 millones de ese entonces con intereses de 40% anual”.

La situación fue muy tensionante y hasta varios de sus socios empezaron a decir que de esa no salían. “Yo les dije –recuerda–: ¡pues sí salimos! Lo que necesitamos es más tiempo y les vamos a pagar. Muchos me sugirieron que entregáramos a los bancos ese edificio de Versalles –en Cali– cuyo precio se había desplomado a $1.500 millones y el crédito era como de $2.000 millones. Yo les dije: no voy a hacer eso; está de por medio mi nombre. Uno habría podido decir ‘no puedo pagar, coja eso y esa es su garantía’. Así hicieron muchos, pero yo dije: ‘no les pago en un año, sino en tres o cuatro’. Los bancos aceptaron y a los tres años no debíamos un peso”.

La prueba final

En noviembre de 2012, cuando se desplomó la principal comisionista de Bolsa del país, Interbolsa, el grupo De Lima sufrió otro duro golpe. Una de sus firmas estrellas, Alianza Fiduciaria, quedó metida en medio de la tormenta por cuenta de unas operaciones que uno de sus funcionarios realizó con repos de la acción de Fabricato.

Un funcionario se puso irresponsablemente a hacerles préstamos a Interbolsa con respaldo de acciones de Fabricato a unos precios exorbitantes. Cuando nos dimos cuenta de este tipo de operaciones, había involucrados $152.000 millones de dinero de los clientes”, comentó.

Foto: Lo que fue inicialmente un problema, las acciones de Fabricato, hoy abre nuevas oportunidades de negocios.

Destaca que, si bien conocía a Rodrigo Jaramillo, quien terminó involucrado en el escándalo, ni Alianza Fiduciaria ni Alianza Valores realizaban transacciones con Interbolsa. Por eso para él fue paradójico que una firma como Alianza Fiduciaria, que no tenía nada que ver con el escándalo, terminara enredada por unas operaciones no autorizadas.

Contrataron a Kroll y a Peat Marwick para hacer una auditoría. Tras los resultados decidieron empezar el desmonte de las operaciones en agosto de 2012, con lo que lograron bajar la exposición en 40%. Pero en noviembre la estantería se vino abajo, Interbolsa entró en causal de liquidación y Alianza Fiduciaria quedó con $84.000 millones comprometidos en repos de Fabricato.

“Esa era plata de nuestros clientes”, recuerda De Lima. Ratificó uno de sus mantras y se volvió a meter la mano al dril para responderles a quienes habían depositado su confianza en la firma. Así que pagó los $84.000 millones y la firma se quedó con 17% de las acciones de la textilera. Una vez más, De Lima no había defraudado su compromiso como empresario responsable.

Podría interesarle leer: Trabajadores felices, hacen empresas más rentables y exitosas

El futuro

Pero los que han sido grandes desafíos abrieron las puertas a nuevas oportunidades y han servido para tallar su verdadero talante, que no solo significa pensar en nuevos negocios, sino consolidar una férrea ética de empresario. En junio de 2013, apenas seis meses después de la debacle de Interbolsa, el grupo logró concretar una operación que venía pensando desde hacía varios años: incorporó como socio al grupo internacional Advent en las compañías Alianza Valores y Alianza Fiduciaria, cuyos portafolios ya alcanzan los $42 billones. Esto fortaleció a ambas firmas y la sociedad hoy tiene contentas a las dos partes.

Foto: Mauricio Salgar, Managing Director de Advent en Colombia y Orlando Sardi, empresario

Esa es la movida más importante del grupo en los últimos años. Hoy, el Grupo De Lima incluye inversiones no solo en Alianza Valores y Alianza Fiduciaria, sino también en la empresa Colombiana de Bebidas S.A. (Colbesa), que es la encargada de producir en el país las marcas Gatorade y Lipton Tea para Postobón, que es el embotellador de Pepsi en el país.

Paradójicamente, en la actualidad, además del nombre, el Grupo no tiene nada que ver con la aseguradora De Lima Marsh. Ese es un motivo de orgullo, porque dice que esa multinacional de los seguros, prefirió mantener la marca por su solidez en el mercado colombiano; “eso fue por toda la gestión que hice y por toda la publicidad que le invertí a la marca”, recuerda.

Sobre Colbesa, el empresario recuerda que “hasta hace 6 meses le fabricábamos directamente a Pepsi las marcas Gatorade y Lipton Tea, pero hicieron un contrato que nosotros aceptamos y así, en vez de fabricarle a Pepsi, ahora le fabricamos a Postobón: ellos van, retiran el producto y lo comercializan”, explicó.

Colbesa fue fundada en 1996 para aprovechar las ventajas fiscales que ofreció el gobierno en la zona del río Páez. “Esa planta se ha ganado casi todos los años el primero y creo que –uno o dos años– el segundo lugar por mayor eficiencia. La misma Pepsi hace una inspección para realizar ese ranking con todas las plantas que le producen en el mundo”, aseguró.

Otra de las empresas del grupo es Datecsa, que comercializa la marca de tecnología Kyocera en el país y en la que actualmente es socia la familia Londoño Capurro, del Valle.

Seguramente le podría interesar: TigoUne le da un plazo a Uff Móvil para no desconectar sus servicios

Las movidas recientes

Pero como se trata de un hombre de negocios, De Lima no se detiene. Acaban de firmar la venta de sus concesionarios Mazko, Auto Orion y Eurocar en Cali en los que comercializan Mazda, Kia y Volkswagen.

El comprador es Massy Group, de Trinidad y Tobago que, según relata el empresario, representa cerca de 10% del PIB de ese país. “Tienen presencia en petróleo y gas, en siderúrgicas y son los más grandes importadores de vehículos y también tienen concesionarios: venden 500 vehículos mensuales en un país que tiene la población de Cali”, señaló.

Solo se quedaron con los concesionarios de Bogotá, porque acaban de comprarle un terreno al liquidador del fondo Premium en la zona de Morato.

El terreno colinda con las instalaciones en Bogotá de Mazco y Autoblitz, el concesionario VW. El nuevo lote mide 3.400 m2 y se suma al que tenían de 7.000 m2, donde funcionan los concesionarios hoy. La idea es ampliar ese negocio.

Sobre Fabricato, compañía en la que tienen 17% de la participación accionaria, se muestra muy optimista.

Además de que la firma ya empezó a dejar Ebitda nuevamente, está en un proyecto inmobiliario en donde se van a construir 9.000 apartamentos, centro comercial y otras facilidades urbanas. “Ese proyecto se está vendiendo sumamente bien”, dice De Lima.

Además, recordó que Fabricato hizo otro negocio importante recientemente. La empresa recuperó una propiedad que había vendido en $10.000 millones en Bogotá y el comprador nunca la pagó. Para el empresario, ahora este predio tiene un valor sustancialmente mayor, lo que va a mejorar la situación de la empresa cuando se incorpore al balance.

La textilera tiene también un lote en el Tolima donde quedaba Fibratolima. Se trata de un terreno de unos $30.000 millones y el POT ya permite urbanizar con vivienda. “Yo creo que el lote lo van a tratar de vender en cualquier momento a un urbanizador o aportarlo a un proyecto, porque Fabricato no es urbanizador”, dijo.

Destaca que el contrabando y la subfacturación son el gran peligro para el futuro de Fabricato y pidió al Gobierno que tome medidas más drásticas para combatir estos flagelos.

“Ese es el gran enemigo –insiste–, porque las empresas de textiles, a pesar de la subida del dólar, siguen enfrentando problemas. Por ejemplo, alguien mete una licencia para importar 1.000 yardas y traen 10.000 y eso lo subfacturan. Eso es terrible”.

De Lima es optimista y señala que, si se logra combatir el contrabando, Fabricato tiene un futuro próspero, pues la firma ya había invertido US$40 millones para nuevos equipos y parte del dinero que se recibió en efectivo por la venta de una parte del lote en Antioquia se destinó a modernizar la planta, lo que se muestra hoy en que la capacidad de producción de la empresa se ha multiplicado.

El objetivo es que Fabricato se vuelva cada día más viable. “Este año termina con resultados operacionales positivos, especialmente si el Gobierno nos da la mano en controlar el contrabando y la subfacturación. La meta es dejarla funcionando, que empiece a dar utilidades para que los inversionistas se vuelvan a interesar en ella”, comentó.

Ernesto De Lima sigue mostrando las razones por las que se ganó un espacio en el hall de la fama del mundo empresarial colombiano. Si sus proyectos se siguen concretando, seguiremos teniendo noticias de sus éxitos.

Un mejor futuro

Esta es la opinión de Ernesto De Lima sobre lo que viene para Cali, para el Valle y para Colombia.

Ernesto De Lima tiene muchas expectativas positivas sobre lo que viene para su región y el país. Según él, al Valle del Cauca solo le esperan cosas positivas, pues, en primera instancia, la actividad empresarial está movida. Además, las personas encargadas de administrar el departamento y su principal ciudad han mostrado idoneidad.

“Aquí sufrimos una crisis tremenda desde la Gobernación de Juan Carlos Abadía, de ingrata recordación. Le hizo un daño grande al departamento con esos contratos que nunca se materializaron. Le sacaron una cantidad de dinero a la CVC para hacer obras que no tenían nada que ver con el tema ambiental y que nunca se realizaron. Tuvimos alcaldes pésimos, como Apolinar Salcedo, que prometía gobernar como los más honestos y no lo cumplió”, explicó.

Por el contrario, ahora cree que están en buenas manos, pues Dilian Francisca Toro, aunque no fue su candidata, “lo está haciendo bien”. En Cali, Maurice Armitage está tratando de sacar proyectos adelante. 

“A él lo promovimos desde el sector empresarial. Había que ver cómo los políticos se burlaban de nosotros cuando los visitábamos para pedirles apoyo”, comentó.

Además, destaca del Valle que el sector empresarial está surgiendo, que las remesas están volando y que se ha desarrollado la infraestructura.

Acerca del futuro del país, considera que “lo más importante que tiene Colombia por hacer es enseñarles a sus ciudadanos a elegir bien a sus gobernantes. Hablo a nivel nacional, a nivel regional, a nivel de ciudades. Es imposible que una ciudad o un departamento, menos el país, progrese si no está bien dirigido. Ya está visto cómo una persona incompetente, que además es corrupta –que es lo que nos pasó en Cali durante los últimos años– desbarata lo que esté manejando”.

Explicó que le dolió la reforma tributaria, porque realmente golpea el balance de las empresas. “La tributaria fue dolorosa pero necesaria, qué le vamos a hacer. Los gobiernos siempre gastan más de lo que les entra, desafortunadamente. Es necesario comenzar a pensar en lo pequeño para ahorrar, dar señales de austeridad y ningún gobierno se ha distinguido por ser austero, con excepción del de Carlos Lleras, que sí fue muy austero”.

Destacó que la tributaria salvó al país de una reducción en su nivel de calificación, lo que al final habría salido más caro.

“El país está yendo por buen camino y, además, las inversiones en infraestructura son cuantiosas; ningún otro gobierno ha invertido tanto en infraestructura, educación o cobertura en internet como este. Por ejemplo, prácticamente todos los municipios del país tienen acceso a internet y esa es una herramienta vital para el desarrollo de las empresas”, finalizó.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.