Plan de choque

| 11/1/2002 12:00:00 AM

Plan de choque

Las expectativas de exploración petrolera no se han cumplido. De seguir así, el país dejaría de exportar crudo e importaría en el mediano plazo. ¿Cómo enfrentar esta coyuntura?

"Hoy, los hidrocarburos son la columna vertebral de la salud económica del país. Si Colombia pierde sus condiciones de exportador y autoabastecedor, esto tendría un impacto fiscal muy alto, porque el petróleo es el primer renglón de exportaciones, el mayor generador de divisas y de inversión extranjera. Por eso, toda la preocupación está en agregar nuevas reservas de petróleo". Esta afirmación es de Luis Ernesto Mejía, ministro de Minas y Energía, para quien, si Colombia no encuentra una sola gota de petróleo en el corto plazo, dejaría de exportarlo en el 2005 y tendría que importar en el 2008. Incluso, se estima que ya a finales del 2004, Colombia podría empezar a comprar crudo a las multinacionales, y a precios internacionales.



La situación petrolera es hoy muy compleja y apremiante para el país. En el 2000, las exportaciones de hidrocarburos fueron responsables del 35% de las divisas. En el 2001 cayeron al 25% y para este año podrían ser del 20%. En el último cuatrienio, Colombia produjo 1.044 millones de barriles sin tener un descubrimiento significativo. Según la Contraloría General de la República, el nivel de eficiencia de la gestión de Ecopetrol en el 2001 en el campo de la exploración petrolera es muy bajo, ya que de la meta de perforación de nuevos pozos exploratorios tan solo alcanzó un cumplimiento del 21% y la incorporación de nuevas reservas fue del 0,8%. "El nivel de reservas descubiertas por Ecopetrol en el período 1999-2001 dista mucho de mostrar un panorama tranquilizador para el futuro petrolero del país", agrega el informe.



Por eso, el esfuerzo del gobierno está enfocado en encontrar nuevas reservas. "Las metas en los próximos 4 años son entregar al país 1.000 millones de barriles nuevos, explorar cerca de 25 pozos anuales y tener 3.000 kilómetros de sísmica anual", agrega el ministro (ver recuadro). La sísmica es el estudio de la estructura interna de la Tierra, utilizando fuentes artificiales, como un generador de vibraciones, para encontrar posibles yacimientos de petróleo. Esta etapa es preliminar a la exploración, durante la cual se comprueba la existencia del crudo.



Pero, ¿cómo encontrar nuevas reservas si las exploraciones han caído en los últimos años y la producción viene en franco descenso? A pesar de tener 62 contratos de asociación firmados, las actividades exploratorias no han tenido el dinamismo esperado. Según el Plan de Desarrollo de la administración Pastrana, la meta era la exploración de 50 pozos anuales, es decir, 200 en el período. Sin embargo, en los 4 años solo se exploraron 60 y para este año, apenas van 5. Además, de 846.400 barriles de producción que registró el país a principios del 99, pasó --a septiembre de este año-- a 585.000.



Esto ocurre mientras el mercado petrolero en el mundo se acomoda. Por una parte, las grandes multinacionales van detrás de grandes proyectos --de más de 1.000 millones de barriles-- que representen retornos interesantes para sus altos costos de exploración. Con el precio del petróleo en aumento y un posible conflicto en el Medio Oriente, la labor de exploración debe ser mucho más agresiva, pues todos los países refuerzan la búsqueda de crudo y se genera una mayor competencia por esos recursos.



Colombia no es el único país que busca petróleo. Países tan disímiles como México, Angola, Azerbaiyán, Trinidad y Tobago, Rusia y Brasil tienen hoy un potencial superior a los 5.000 millones de barriles, cada uno. "En cuanto a la exploración, el dilema es que alguien encuentre petróleo. Lo que trae petróleo es más petróleo", explica un funcionario de una multinacional.



Tan apremiante es la situación, que el gobierno se ha reunido varias veces para desentrabar el proceso de exploración, hacer que los contratos de asociación empiecen a cumplir sus obligaciones y comenzar a trabajar en una estrategia petrolera. Para el gobierno y varias empresas del sector, es claro que hay que definir rápidamente la estrategia por seguir; de lo contrario, la ventaja que tenemos hoy por precio, en el mediano plazo será una amenaza contra la política económica del gobierno, si no se hallan nuevas reservas.



¿Bajo qué parámetros estará contemplada esa estrategia? Varios factores han ido en contra de la exploración. La primera, que durante más de 2 años, la falta de definición en el tema de regalías espantó la exploración; la segunda, las reconocidas dificultades de orden público que atentan contra la infraestructura petrolera, y la tercera, la lentitud en la aprobación de las licencias ambientales.



El escenario actual



¿Qué ha cambiado en el panorama desde hace 2 años? ¿Por qué se habla hoy de dificultades, cuando antes el mensaje era tranquilizador? Hay una aparente contradicción entre las expectativas que tenía el gobierno anterior y las posibilidades reales de encontrar petróleo. "Firmar contratos no es encontrar barriles", explica el vocero de una compañía petrolera. Los precios internacionales se dispararon al pasar de US$14,3 por barril en el 98, a más de US$30 el año anterior. Con esos ingresos, que le significaron al país transferencias por $5 billones y exportaciones récord por US$1.500 millones, las caídas en la producción y en la exploración no se sintieron.



Desde 1999, la ley de regalías, con la que se buscaba aclarar las reglas del juego para las empresas petroleras y las regiones, se venía discutiendo en el Congreso; pero ese mismo año y el siguiente, la Corte Constitucional la declaró inconstitucional. Solo se aprobó este año. Por eso, durante ese tiempo, las petroleras disminuyeron sus actividades de exploración porque no sabían cómo podía quedar la ley ni cuáles serían las nuevas condiciones que se generarían.



La ley aprobada cambió las regalías de un 20%, a un pago variable que va desde el 8% hasta el 20%, dependiendo de la producción del pozo. Esto les da una interesante posibilidad a pequeños y medianos jugadores que no controlan los campos gigantescos, sino unos más pequeños que son más rentables para ellos. Los grandes jugadores, por su parte, pagan las regalías dependiendo del tamaño del pozo explorado.



Por ejemplo, las compañías colombianas tienen una producción cercana a los 8.500 barriles de petróleo diarios, que equivalen a lo que produce la gerencia sur de Ecopetrol. "En el corto plazo y con las necesidades actuales del país, somos significativos e importantes, sobre todo con el precio del petróleo", asegura Frank Kanayet, presidente de la firma colombiana Petrotesting.



Con las reglas del juego ya definidas, los problemas pasan a ser de orden público y de la expedición de las licencias ambientales para la exploración.



Según el Ministerio de Defensa, los costos asociados al conflicto armado han llegado a 5,8% del PIB este año y los atentados a los oleoductos representan el 10,5% de esta cifra. Para enfrentar esta situación, la estrategia militar comprende la elaboración de un sistema de información, el patrullaje constante en puntos vulnerables y la formación de unidades de reacción rápida. Además se crearán unidades en las que las Fuerzas Militares, la Policía Judicial y los organismos de inteligencia trabajen de manera coordinada, como se ha hecho en el departamento de Arauca, para capturar y judicializar a terroristas que atenten contra la infraestructura. Pero si estalla el conflicto con Irak, seguramente muchos de los recursos que Estados Unidos tendría destinados para proteger la infraestructura petrolera en Colombia, pasarían a atender un eventual conflicto en Medio Oriente.



Por eso, para algunos empresarios, estas señales no son suficientes. "Venimos de la paz prometida de Pastrana a la seguridad de Uribe. ¿Cómo se van a proteger 800 kilómetros de oleoducto en medio del conflicto?", se pregunta un alto funcionario petrolero.



De otra parte, 22 licencias ambientales, en el sector petrolero, esperan su aprobación. El Ministerio del Medio Ambiente trabaja en disminuir a 4 ó 5 meses el trámite de estas licencias, frente a los 14 meses que se tomaban en el pasado (ver recuadro). La meta es tener aprobadas, para diciembre, 5 licencias prioritarias para la exploración de pozos como Niscota, Mosquetero, Bloque Amanecer y Pijao, que ya se firmó en los últimos días.



Colombia tiene que pensar rápidamente en una política petrolera que le permita atraer grandes actores y ampliar las posibilidades de jugadores medianos y pequeños para encontrar este oro negro porque, de lo contrario, como dice el ministro de Minas y Energía, Luis Ernesto Mejía, "el petróleo, hasta no tenerlo en la superficie, solo existe en la mente de los geólogos".
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