| 3/19/2010 12:00:00 AM

Petroleras estatales en América Latina: ¿Abrirse o cerrarse?

Los gobiernos de Brasil, México, Venezuela, Ecuador y Bolivia tienen que decidir si permiten la participación privada en la explotación del petróleo para no sacrificar márgenes de producción o si siguen cerrados.

Contrario a lo que pasa en Colombia, donde la llegada de multinacionales al sector petrolero ha redundado en tecnificación en exploración y explotación, y en más hallazgos, países como Brasil, México, Venezuela, Ecuador y Bolivia se debaten entre controlar sus reservas, sacrificando producción, o abrirse y permitir que foráneos se lucren con su petróleo.

El dilema es complicado. Mientras el discurso de los gobernantes de estos países apela al nacionalismo, la realidad les muestra que se necesita la infraestructura internacional para sacarles mayor provecho a sus recursos.

El consultor de riesgo político Patrick Esteruelas le dijo a la agencia Reuters que esa mano dura con las multinacionales tiene justificaciones. "Precios del petróleo relativamente altos y escasas reservas disponibles en el mundo son razones utilizadas para limitar la participación privada", afirmó.

Pero las caídas en la producción y las menores reservas hacen que la apertura a los capitales privados tome fuerza. En México, se le reclama al gobierno de Felipe Calderón su falla a la hora de sancionar reformas que permitan el aumento de las inversiones privadas. Las reservas en ese país pasaron de 25.000 millones de barriles de petróleo en 2000, a 14.300 millones en 2008.

En Brasil, aunque Petrobras es más eficiente que otras estatales de la región, se critica al gobierno de Lula haber sacado campos de licitaciones para reformar la legislación, justo cuando las extranjeras habían anunciado más inversiones. Bajo el lema 'El Subsal es nuestro' Lula hizo una reforma para aumentar la participación y el control de Petrobras en este enorme campo petrolero frente a las costas del país, donde se anticipan masivos depósitos de crudo.

La consultora Eurasia Group explicó la medida como una jugada política. "El control de las reservas será uno de los principales temas de campaña de Dilma Rousseff, candidata respaldada por el Presidente para sucederle".

En Venezuela son conocidas las presiones de Chávez para que las firmas acepten términos duros. Sin embargo, la caída de los precios el año pasado y la baja producción resultaron en ofertas de rebajas de impuestos y regalías a los socios de los proyectos del Orinoco.

En Ecuador, la política del presidente Rafael Correa es que las privadas firmen contratos como proveedores de servicios y solo reciban comisión por barril, sin derecho a compartir los beneficios de los yacimientos.

Pero esta mentalidad empieza a cambiar. En febrero pasado, Chávez, en una inauguración en la Faja Petrolera del Orinoco, refiriéndose a BP, Total y Chevron, señaló: "no nos importa la ideología del país de donde vienen, nos interesa la alianza estratégica, sus inversiones tienen todas las garantías".

Las condiciones del mercado serán las que determinarán hasta qué punto tendrán que abrirse los países latinoamericanos para que la participación de la empresa privada garantice el retorno a los niveles de producción de antaño.

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