| 6/24/2015 12:00:00 AM

La barranquillera en el 'top' de las mejores abogadas latinas en EEUU

Margarita Sánchez, abogada barranquillera egresada de la Universidad del Norte, hace más de 10 años decidió jugársela e incursionar en el competido mundo del litigio en los Estados Unidos.

Entre atender a los clientes de su oficina de abogados; estar al día de los temas de Latinoamérica; dictar sus clases en la escuela de leyes de la Universidad de Georgetown; dar conferencias sobre arbitraje; ser esposa y madre de un niño de casi cinco años; transcurren a gran velocidad los días de Margarita Sánchez, abogada barranquillera que ha incursionado con éxito en el mundo jurídico de Estados Unidos.

Hoy, después de muchas noches sin dormir, tiene su propia oficina –abierta hace menos de un año–, ha sido calificada desde 2013 por Chambers Global como una de las más importantes abogadas de la región, fue admitida como miembro fellow del Chartered Institute of Arbitrators (CIArb), Latinvex la reconoció como una de las mejores abogadas de litigios, arbitrajes y Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de la región. Adicionalmente, la destacó como una de las 50 mejores abogadas especializadas en América Latina.

Junto a ella también sobresalen otras reconocidas abogadas colombianas como Paola Lozano, de la firma Skadden; Marcela Blanco, de Diaz Reus, y María Leticia Ossa, de Wilkie Farr.

Además, fue incluida recientemente en el ranking Top Lawyers Under 40 por la Hispanic National Bar Asociation (HNBA), destacada como una de las cinco mejores abogadas latinas en Estados Unidos.

Reconoce, como suele repetir en reuniones informales, que “no ha sido fácil, porque nada es fácil”. Antes de llegar allí fue abogada de Monómeros Colombo Venezolanos, luego adquirió experiencia en temas latinoamericanos como consultora de la oficina de integridad institucional del BID, realizando investigaciones sobre corrupción. Estando en esa posición, descubrió que su verdadera pasión era litigar, presentar casos ante un juez e intercambiar conceptos con colegas y clientes.

Por eso decidió dar el salto. En cuanto tuvo la oportunidad renunció al BID, obtuvo, sin pasar por alguna de las grandes firmas colombianas, trabajo como asistente legal en Arnold & Porter, un importante bufete de abogados de Washington e hizo los trámites para empezar a ejercer en ese país, los cuales incluyeron la presentación del BAR –examen que certifica la idoneidad para ejercer el derecho en los Estados Unidos–. Paralelo a este paso, realizó su maestría en Leyes en American University.

Sánchez, después de trabajar por siete años en la firma, resolvió hace un año hacer una nueva apuesta: creó Disan Legal, su propia oficina. En esta ha defendido intereses de países como Panamá y Guatemala en disputas con organizaciones privadas. Asimismo, ha asesorado a organizaciones como la Comunidad del Caribe (Caricom) y ha representado a empresarios en litigios en el extranjero.

Un número importante de estas controversias las debe llevar al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), institución del Banco Mundial que busca soluciones para los desacuerdos entre gobiernos y nacionales de otros Estados.

Otra de sus pasiones es la academia. Allí, entre las aulas de la Universidad de Georgetown discute con estudiantes de Derecho de primer y segundo año, en su clase de “ejercer derecho en otros países”. Esta actividad le permite interactuar con nuevas personas, repasar conceptos y actualizarse constantemente.

La abogada reconoce que no habría obtenido estos logros sin las enseñanzas de sus padres, quienes le dieron alas para volar y le inculcaron la importancia de “dar la vuelta a la comunidad”. Además, admite que su esposo Juan Pablo ha sido definitivo para el inicio de nuevos proyectos.

Para Margarita Sánchez, la clave del éxito es la mezcla de ingenio, creatividad, carisma y pasión. Herramientas que adquirió en su Barranquilla amada. “Llevo conmigo esa imagen de olas que se pierden en el mar y no vuelven. Esa cercanía al mar enseña a soñar sin límites y a no dejar pasar oportunidades. Además, los barranquilleros somos personas muy agradecidas y con gran disposición a ayudar a los demás. Esto se traduce en apoyo y cariño de la gente”, concluye.
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